Lagarto ocelado: una belleza europea

El lagarto ocelado es, quizás, el reptil más bello que se pueda observar en toda la Península Ibérica. Además, se trata de una especie resistente y cosmopolita.
Lagarto ocelado: una belleza europea
Samuel Sanchez

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Sanchez el 29 Diciembre, 2020.

Última actualización: 29 Diciembre, 2020

Cuando pensamos en reptiles exóticos y brillantes, nos suelen venir a la mente aquellos geckos y lagartos procedentes de Madagascar y las selvas húmedas. Sin duda, la fauna y flora de los ecosistemas tropicales es la más llamativa de todas, pero a veces existen excepciones: el lagarto ocelado, uno de los reptiles más bellos que existen, habita en la Península Ibérica.

Estamos ante un animal que se distribuye por España, Portugal, el sur de Francia, el noroeste de Italia y noroeste de África. Por lo tanto, está ampliamente asociado a los ecosistemas mediterráneos, en su mayoría secos y pedregosos. Si quieres conocer más sobre este fascinante animal, continúa leyendo.

Características del lagarto ocelado

El lagarto ocelado (Timon lepidus) es un saurópsido perteneciente a la familia Lacertidae, que comprende al menos unas 300 especies distintas divididas en 39 géneros. Todos estos taxones son nativos de Europa, África y Asia.

A continuación, te presentamos algunas de las características más llamativas de este bello animal. No te las pierdas:

  • Se trata de un animal robusto y de gran tamaño. Un ejemplar adulto puede llegar a pesar 345 gramos y medir hasta 60 centímetros contando la cola —24 centímetros de máxima sin ella—.
  • El color dorsal es de un tono verdoso, con punteaduras superpuestas de una llamativa tonalidad negroazulada. El vientre, por su parte, es de una coloración mucho más clara.
  • Existe un claro dimorfismo sexual en esta especie. Los machos tienen una cabeza mucho más grande y robusta que las hembras, pues puede llegar a representar en ellos el 33 % de la longitud total del cuerpo sin contar la cola. En las hembras, el porcentaje cefálico máximo es del 27 %.
  • Un ejemplar adulto presenta 4 extremidades fuertes y desarrolladas, dotadas de 5 dedos terminados en garras robustas. Estas son esenciales para que el lagarto pueda escarbar bajo las rocas, con el fin de refugiarse en ellas.

En resumen, estamos ante un lagarto muy grande y llamativo, al menos si lo comparamos con otras muchas especies europeas. Debido a su fascinante aspecto, múltiples centros de cría en cautiverio se han interesado por esta especie, por lo que se está empezando a comerciar con ella en el mercado de animales exóticos.

Un lagarto ocelado sobre una piedra.

Hábitat

Esta especie se considera ubicua, pues coloniza todo tipo de biotopos en su área de distribución, exceptuando aquellos completamente humanizados. Se suele ver en áreas de cultivos, bosques mediterráneos y zonas de alta montaña, pues únicamente está ausente en regiones donde la temperatura anual media no supera los 6 °C.

Aunque la cobertura arbórea parezca ser importante para las densidades de individuos, el verdadero factor limitante es la disponibilidad de refugios. Estos animales son bastante territoriales, por lo que suelen asentarse en un montículo pedregoso y no querer que otros individuos los molesten. Así pues, la presencia de piedras es esencial para su aparición.

El ser animales ectotermos, estos lagartos aprovechan la superficie de las piedras para tomar el Sol y se refugian bajo ellas para descansar.

¿De qué se alimentan estos lagartos?

Según la Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles (CSIC), el lagarto ocelado es el reptil europeo en el que mejor se han documentado sus características alimenticias. Se trata de un animal que busca activamente a sus presas, mayoritariamente insectos, sobre todo coleópteros de esqueleto duro y tamaño mediano.

A parte de estos invertebrados, también suelen alimentarse de larvas de lepidópteros, arañas, crustáceos e incluso pequeños mamíferos y otros reptiles de forma esporádica. Al tratarse de un animal de proporciones tan grandes, pocos seres pequeños pueden plantarle cara.

Reproducción del lagarto ocelado

En el centro de la Península Ibérica, el periodo de cortejo y apareamiento se fija durante los meses de primavera de abril, mayo y junio. Por otro lado, la gestación y puesta de huevos se extiende hasta el verano, con límite en la primera quincena de agosto. Su pico de actividad corresponde, como podrás imaginar, a los momentos más cálidos del año.

Antes de poner, las hembras excavan una guarida de unos 23 centímetros de longitud, donde incubarán a su progenie durante unos 70-95 días. Las crías recién nacidas son muy distintas a sus padres, pues su tamaño y coloración es mucho menos vistoso.

Un lagarto ocelado tomando el sol.

Como habrás podido comprobar, el lagarto ocelado es un reptil resistente y bello, la auténtica joya de la herpetología europea. Por desgracia, se encuentra en un estatus de amenaza considerable, pues la expansión de los terrenos agrícolas ha hecho que otras especies más generalistas ocupen terrenos antes dominados por este fascinante reptil.

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