La fauna de los Pirineos

Entre las 200 especies que habitan en sus 430 kilómetros de extensión, se encuentran reptiles, anfibios, aves y mamíferos; estas sobreviven a las duras condiciones del terreno y el clima

Con un terreno escarpado y poca incidencia humana, esta cordillera montañosa ubicada entre España, Andorra y Francia es el hogar de cientos de animales. En este artículo te contaremos cómo está compuesta la fauna de los Pirineos.

¿Cómo es la fauna de los Pirineos?

En sus casi 430 kilómetros de extensión al norte de la península ibérica, las montañas albergan cerca de 200 especies animales, entre mamíferos, aves, reptiles y anfibios. La fauna de los Pirineos sobrevive a las condiciones adversas del terreno y el clima, y gracias a un compromiso local cada vez mayor, que evita la captura y caza de ejemplares. Entre los más característicos hallamos:

1. Culebra bastarda

La culebra de Montpellier –imagen que abre este artículo– es un reptil escamoso y venenoso cuyos dientes inoculadores se sitúan en la parte posterior de la boca; no se considera peligrosa para el ser humano. Los machos adultos superan los dos metros de largo, tienen ojos grandes y escamas muy salientes de color gris o marrón para confundirse con el ambiente.

Esta serpiente es una de las especies más comunes dentro de la fauna de los Pirineos, famosa por su rapidez y su agresividad. Se alimenta de mamíferos pequeños, lagartos, aves y ofidios. Se reproduce entre abril y mayo, y cada año la hembra pone como máximo 18 huevos.

2. Rebeco pirenaico

También conocido como ‘sarrio’, es un mamífero caprino de menor tamaño que la cabra montés y que vive en zonas montañosas de la península ibérica. Ambos sexos presentan cuernos, aunque los del macho son más gruesos y con gancho más cerrado.

Rebeco pirenaico

El rebeco pirenaico tiene cuello y cabeza claras, manto marrón oscuro y cara con dos manchas oscuras alrededor de los ojos, como si fuesen un antifaz. Se reproduce entre octubre y noviembre tras la pelea entre los machos. La gestación dura 20 semanas y cada camada está compuesta por una sola cría.

2. Quebrantahuesos

El buitre barbado o de las ovejas es muy diferente a otras aves de presa, ya que tiene la costumbre de ‘romper los huesos’ de las presas contra las rocas y luego comerlos. Es un animal en grave peligro de extinción, y es que ha desaparecido de varios de sus hábitats naturales. Prefiere los acantilados y barrancos, las zonas de cuevas para anidar y las áreas donde hallar carroña y por supuesto huesos, su principal alimento.

Quebrantahuesos: características

El quebrantahuesos puede medir hasta tres metros de envergadura y pesar unos siete kilos. Su cabeza está cubierta de plumas –otra diferencia con los demás buitres– y el color del plumaje varía según la edad: pardos cuando son polluelos, claros hasta los tres años, grises hasta los seis y blanco-amarillentos a partir de los siete años.

 

4. Perdiz nival

Dentro de la especie Lagopus muta podemos hallar más de 20 subespecies; una de ellas (pirenaicus) vive en la zona de los Pirineos. Su población es estable debido a la falta de amenazas como depredadores o la caza humana.

Perdiz nival: características

La perdiz nival mide unos 35 centímetros, es de color blanco y gris en invierno, y marrón en verano, y su plumaje denso también está presente hasta en las patas. Vive en grupos pequeños de hasta seis ejemplares y se traslada por toda la montaña en busca de alimento o refugio. Cada temporada las hembras pueden poner entre 6 y 10 huevos.

5. Marmota alpina

Es una de las representantes más famosas de la fauna de los Pirineos; este roedor es el más grande de Europa y tiene un aspecto similar al de las ardillas. Mide unos 60 centímetros –más casi 20 de la cola– y su cuerpo está cubierto de pelo grueso de color pardo y gris.

Marmota alpina

La marmota alpina se pasa muchas horas sentada con las patas delanteras cerca de la boca y forma colonias en madrigueras para aislarse del frío del invierno, cuando hiberna.

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