Hernia umbilical en los cachorros

15 febrero, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el abogado Francisco María García
La hernia umbilical en los cachorros es una situación especialmente molesta para ellos, y que puede llegar a ser grave. ¿Cómo debemos actuar ante tal bulto?

Cuando aparece una hernia umbilical en los cachorros pueden no parecer enfermos; generalmente, la apariencia será como si estuvieran perfectamente saludables. De hecho, la mayoría de estas hernias, sobre todo si son pequeñas, no constituyen un peligro y son encontradas por el veterinario en un examen de control.

Sin embargo, es importante detectarlas y tratar las hernias, ya que en algunos casos pueden representar una seria amenaza para la salud de nuestra mascota. A continuación, veremos algunas pistas para identificar los síntomas de una hernia umbilical en los cachorros y aplicar el tratamiento adecuado.

¿Qué es una hernia umbilical?

Cuando un perro o un gato tienen un pequeño bulto en la parte inferior del vientre, entre las costillas y las patas traseras, lo más probable es que se trate de una hernia umbilical. Se trata de una protuberancia que se encuentra en el lugar donde antes estuvo el cordón umbilical.

La presencia de ese bulto es la señal de que la herida no se cerró de forma correcta, por lo que los intestinos y la grasa del vientre salen a través de ella. Pero no se trata de una herida abierta: está cubierta por la propia piel del perro.

¿Cómo se produce esta hernia? En el momento del nacimiento, la madre corta con los dientes el cordón umbilical que la une a su cachorro. El ombligo queda como un agujero, que normalmente se cierra en pocos días.

Bulto hernia perro

Unido al ombligo queda un trozo de cordón que, por lo general, se cae también al poco tiempo; cuando el agujero del ombligo no se cierra de forma correcta, se produce la hernia umbilical.

Síntomas de una hernia umbilical en los cachorros

El síntoma más claro de que un cachorro tiene una hernia umbilical es la presencia de un pequeño bulto en su vientre. En condiciones normales, este bulto debería ser rosado, liso y suave. Si no es así y, por el contrario, se siente una protuberancia más dura en el lugar en el que antes estaba el cordón, se trata de una hernia.

Al palpar el pequeño bulto, es posible que se genere un poco de dolor en el cachorro. Cuanto mayor sea la hernia, mayor será el dolor. Por lo general, el bulto se hace más grande a medida que pasa el tiempo.

Si se trata de un animal recién nacido, es posible que la protuberancia desaparezca por sí sola, o que por lo menos no crezca. Sin embargo, es importante observar la evolución de la cicatriz y, en caso de que se haga más grande, consultar con el veterinario para evitar posibles problemas.

Señales de alarma

La mayoría de hernias umbilicales en cachorros no son consideradas como emergencias, e incluso algunas desaparecen espontáneamente. Sin embargo, de no ser así, es importante solucionarlas, ya que en algunos casos pueden estrangularse.

Tratamiento para hernia umbilical en perros

Una hernia estrangulada sí constituye una emergencia, ya que puede provocar la muerte del cachorro en apenas 48 horas. Es por eso que es necesario estar atentos a ciertas señales que indican su presencia.

Una hernia se vuelve peligrosa cuando el suministro de sangre hacia el tejido se corta o se vuelve muy escaso. Esto se conoce como una hernia estrangulada. Los principales síntomas de una hernia estrangulada son: hinchazón excesiva de la hernia, fiebre, decaimiento, dolor severo, ausencia de apetito y vómito.

El tejido muerto se vuelve tóxico y todo el organismo se ve afectado en muy poco tiempo. Por eso, ante cualquiera de los síntomas antes mencionados, es necesario llevar al cachorro al veterinario inmediatamente.

Tratamiento de la hernia umbilical en los cachorros

Cada caso es distinto y la evaluación por parte de un profesional será la única manera de determinar el procedimiento adecuado. El tratamiento de una hernia umbilical en cachorros varía principalmente en función de la gravedad de esta y de la edad el animal.

Si la hernia es pequeña y no presenta ninguna complicación, el médico seguramente recomendará esperar hasta que el cachorro cumpla seis meses para ver si se cierra por sí sola. Si esto no ocurre, será necesario realizar una nueva evaluación.

En caso de hernias más grandes o persistentes, es necesario realizar una intervención quirúrgica. Este procedimiento consiste en empujar el tejido que sobresale a través del agujero y suturar. Se trata de una intervención sencilla, e incluso se puede aprovechar para esterilizar al cachorro al mismo tiempo.