Gato tonkinese o tonkinés: cuidados, características y curiosidades

Francisco María García 13 septiembre, 2018
Esta bello felino tiene su origen en el cruce de dos razas, el siamés y el bulmés, allá por 1930 en Canadá

Cariñoso, amigable con los perros y muy juguetón, en la actualidad es una mascota muy popular, encantadora y activa. A continuación, veremos una información útil para el mejor cuidado de esta espectacular raza: el gato tonkinese.

Origen del gato tonkinese

Alguna versiones atribuyen el origen del siamés dorado o gato tonkinese al cruce de dos razas: el siamés y el bulmés, en 1930 en Canadá; hay quien ubica la fecha en 1960. Al parecer, los primeros estudios dieron paso al logro definitivo que se concretó 30 años después.

En cualquier caso, a partir de la década de los 60 el tonkinese se convirtió en uno de los gatos más populares. En 1971 recibió su primer reconocimiento como nueva raza, con el estatus de gato de competición. En 1974, 1979 y 1984 lo hicieron otras federaciones y asociaciones que llevan registros de las razas de gatos.

Cariñoso y juguetón

Sociable, muy cariñoso y juguetón, al gato tonkinese no le gusta la soledad. Cuando se siente solo maúlla para buscar la compañía de su humano preferido o de alguna otra mascota, incluidos los perros. Por esa razón, no se recomienda confinarlo a espacios cerrados y pequeños. Lo mejor para un tonkinese es una casa donde pueda disfrutar de juegos al aire libre.

Características del gato tonkinese

El tonkinese es una raza de tamaño mediano, de entre 2,5 y 5 kilos, pelo corto, suave y denso. Su cuerpo, compacto y musculoso, le aporta la agilidad que necesita para todos esos juegos que tanto le gustan.

Características del gato tonkinese

Este pequeño felino tiene pies pequeños y ovalados, y sus patas suelen ser más largas que el cuerpo. Posee una nariz respingada y generalmente marrón, orejas semiovaladas y cabeza redonda. Su mayor atractivo son sus ojos, grandes y de hermosos colores como el verde azulado. El gato tonkinés suele ser de cuello blanco o color crema muy claro. Sus patas, cola, orejas y morro de color marrón hacen que se le confunda con el siamés.

Curiosidades del gato tonkinese

El gato Tonkinese es encantador, lleno de energía y de una jovialidad que comparte hasta con extraños. Posee una personalidad muy atractiva, al parecer heredada de sus antecesores, el siamés y el bulmés, ambos reconocidos por sus temperamentos.

En su relación con el dueño, este minino es un gato cariñoso que también demanda afecto. Acompañará a su dueño por toda la casa, pero le pedirá que le acaricie y que jueguen. Su persona favorita es su mejor compañía, le será fiel y le demostrará afecto jugando con sus dedos o frotándose con sus piernas.

Al juguetón tonkinese le encantan las colas de otros gatos y perros; para él son un juguete y, como tal, las trata. Le gusta compartir su tiempo con otras mascotas, aunque sean mamíferos de otra clase. A veces se vuelven molestos para algunos animales menos activos, pero a los niños les encantan. Su espíritu apacible, cariñoso y juguetón hace que sean los preferidos por los más pequeños de la familia.

Un gato para cuidar

El tonkinese suele ser un gato sano y fuerte, pero hay ciertos cuidados que conviene poner en práctica. Es necesario cepillarlo periódicamente para mantener el pelo brillante y limpio, y eliminar pelaje muerto. Aunque como a todo gato no le gusta el agua, cuando su dueño lo considere conveniente, debe bañarlo.

Curiosidades del gato tonkinese

También es necesario cepillar sus dientes al menos una vez a la semana para evitar enfermedades bucales. Limpiar los ojos con paños húmedos y muy suaves, y asear las orejas semanalmente con algodón y toallas húmedas son prácticas obligadas. Conviene mantener su cajita de arena limpia y las vacunas al día.

La dieta de este felino debe ser equilibrada, especialmente con gatarina para evitar daños en su sistema digestivo. El hábito de compartir con él la comida de los humanos es un error que puede costar varias visitas de emergencia al veterinario.

Este hermoso gato es propenso a sufrir de estrabismo, una condición heredada de sus antepasados. Por genética también es susceptible a padecer enfermedades como la gingivitis y la amiloidosis. Además, puede sufrir asma o enfermedades bronquiales, del corazón y gastrointestinales.

En las hembras la capacidad reproductiva se inicia entre los seis y siete meses, cuando se produce el primer celo. En el macho ocurre entre los 8 y 12 meses.

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