¿Los gatos son buenas mascotas para los niños?

Virginia Duque Mirón · 5 agosto, 2018
Al margen de su conocido carácter independiente, los felinos son muy pacientes y juguetones; además, está demostrado que son ideales para combatir el estrés

Hemos escuchado hablar mucho acerca de la protección que los perros ofrecen a los bebés, pero poco se sabe sobre si los gatos son buenas mascotas para los niños. Muchos creen que no pueden controlar su fuerza y que podrán hacerles daño, pero, ¿es esto cierto? ¿Qué es lo que se ha demostrado?

Razones que demuestran que los gatos son buenas mascotas para los niños

“¿Y qué vas a hacer con tu gato?”, esta es una pregunta común que suele hacerse a las mujeres embarazadas. Para aquellos que son amantes de los gatos, la respuesta es clara, pero los que no tienen toda la información necesaria, o esta es errónea, puede parecerles una locura quedarse con un gato cuando viene un bebé en camino.

Muchos piensan que tener un gato en casa crea el riesgo de que la embarazada se contagie de toxoplasmosis, lo cual no es cierto, pues solo un gato ‘fiestero’ podría hacerlo. Cuando el gato está domesticado y acostumbrado a vivir en el hogar no tiene por qué haber ese problema.

Por otro lado, la fuerza que tienen en sus garras y sus uñas hacen dudar a muchos de que sus caricias hacia el bebé vayan a ser suaves, lo cual es un mito que se ha creado alrededor de los felinos, pues ellos saben muy cómo y cuándo controlar esa fuerza.

La toxoplasmosis

Estas son las razones que demuestran que los gatos son buenas mascotas para los niños:

Son muy pacientes

Los gatos son muy fáciles de educar, son muy tranquilos y pacientes, así que serán compañeros ideales de juegos para los más pequeños. Ya sabemos que la curiosidad de los niños los lleva a hacer gestos y movimientos que podrían ser molestos o incluso dolorosos para los gatos, pero tranquilo porque tu felino sabe muy bien con quién trata y dónde están los límites.

Desarrollan un vínculo fuerte

A pesar de la fama que se han ganado de pasotas debido a su carácter independiente, los gatos son capaces de crear vínculos familiares muy fuertes con los miembros de la familia. Entenderán muy bien que cuando algún mienbro nuevo llega, tiene tanta o más importancia que cualquier otro.

Además, la sensibilidad de los gatos es enorme, lo que favorecerá que absorban la ternura que un bebé o un niño desprende y sepan que deben ser tratados con delicadeza.

Son muy juguetones

¿Qué es lo que quiere hacer un niño todo el tiempo? ¡Jugar! Es muy probable que en muchas ocasiones podamos acompañarle, pero que en otras no nos sea posible. Tu gato será tu sustituto ideal. Los felinos son muy juguetones y parecen no agotarse nunca de jugar.

¿Qué mejor compañero de juegos para tu hijo que tu gato, el que te ha demostrado lealtad con el paso del tiempo? A tu hijo, además, le encantará compartir momentos con su mascota.

Niños pequeños y gatos

Enseñarán lecciones a tus hijos

Tener una mascota no solo enseñará a un niño a ser responsable, sino que le aportara otras muchas enseñanzas. En el caso de los gatos, aprenderán que en ocasiones necesitamos la soledad, y que debemos respetar el espacio de cada uno.

Ya sabemos que los gatos tienen fama de independientes, pero esta fama se debe precisamente a eso, a que necesitan su espacio en momentos determinados del día. Y lo buscan, igual que nos sucede a nosotros. Los niños aprenderán a respetar eso, lección que les servirá más adelante en la vida.

Son ideales para el estrés

Los gatos servirán de prevención para el estrés de tus hijos. Si tu niño es nervioso por naturaleza, un gato puede ayudarle a estar tranquilo, pues se ha comprobado científicamente que sus ronroneos calman los nervios.

Además, por muy juguetones que sean, los gatos tienen un carácter tranquilo y les encanta dormir, algo que también contagiarán a tus hijos. Por no hablar de los beneficios que aportan en otros ámbitos de la salud como las alergias o la salud del corazón.

Ya ves que los gatos son buenas mascotas para los niños, pues todo son ventajas a su alrededor. No prives a tu hijo de la dicha de crecer con una mascota.