Elementos de seguridad en el coche para perros

Francisco María García · 17 febrero, 2018
Un dispositivo de retención para los canes pueda salvar la vida de las mascotas y sus propios amos en caso de accidente; al mismo tiempo, un animal bien sujeto tenderá e evitar situaciones de riesgo que pueden derivar en una tragedia

Las mascotas son integrantes de pleno derecho en muchas familias. En tal sentido, pueden gozar de los mismos beneficios de los cuales disfrutan los humanos. Esto incluye las salidas de paseo y hasta de vacaciones. Pero en el momento de salir a la carretera y comenzar el viaje, hay que tener en cuenta elementos de seguridad en el coche para perros.

Un miembro más de la familia; para la ley, una mercancía

A efectos estrictamente jurídicos, un perro entra dentro de la misma categoría que el equipaje. Claro está, que a efecto de sus amos un can bajo ninguna circunstancia puede ser tratado como un paquete más; o al menos esto es lo que ocurre en un gran número de casos.

Lo que intenta salvaguardar la normativa es la seguridad de quienes viajan en un vehículo con un perro. También la de otros coches, así como la de los peatones que se desplacen por la vía pública. Esto sin dejar de lado la protección hacia el propio animal.

El objetivo de un viaje: trasladarse y disfrutar sin sobresaltos

Siempre debe tenerse en cuenta que un perro es un ser vivo, con características propias. Algunos parecen estar perfectamente configurados para los traslados en autos. Hay ejemplares que durante los recorridos se limitan a ver por las ventanas o a dormir. También están los que pueden volverse demasiado inquietos, que saltan de un lado a otro constantemente y no obedecen órdenes.

Este tipo de mascotas nerviosas son particularmente peligrosas cuando forman parte de la tripulación a bordo de un coche. Su hiperactividad puede distraer al conductor. Además, por esta misma particularidad, son causantes de un número importante de accidentes viales.

Perro dentro de un coche

Por otro lado, están los nerviosos, aquellos para los que montarse en el vehículo representa en sí mismo un episodio traumático. Estos perros deben contar con atenciones especiales.

Más allá de generar retrasos en los itinerarios, el sufrimiento para el animal puede ser importante; los viajes y paseos deben ser sinónimo de disfrute, no de tragedia.

Responsabilidad y conciencia

Se estima que hasta un 50% de los conductores que se desplazan con canes en sus vehículos no toma ninguna medida de seguridad especial. Este mismo grupo también afirma que muy poco o nunca utiliza implementos de seguridad para perros en el coche.

Perro que saca su cabeza por la ventanilla del coche

Solo el 20% de este segmento admite que se trata de una falta grave.

Seguridad en el coche para perros: equipamiento básico

Para cumplir con la norma y para disminuir riesgos, hay dispositivos de seguridad en el coche para perros que deben acompañar a las mascotas en todas las etapas de un viaje:

  • Transportín de un tamaño acorde al animal. Lo suficiente como para que este puede ponerse de pie dentro, pero no tan espaciosa como para que ‘ruede’ de un lado a otro a causa de la inercia. Si se trata de una mascota pequeña, debe colocarse en el piso del coche, en la fila de asientos traseros.
  • En casos de perro mediano, este puede fijarse al cinturón de seguridad de alguna de las plazas traseras, siempre que se disponga del lugar. De lo contrario, su destino debería ser el maletero.
  • Con estos implementos se aseguran a los canes al cinturón de seguridad en los asientos traseros. Los modelos que constan de doble enganche son más recomendados que los de sujeción simple, ya que en caso de impactos a gran velocidad son mucho más resistentes.
  • Redes para mantener separados los asientos de la zona para maletas.

Por qué es importante mantener al perro sujetado al viajar

No es simple retórica. La seguridad del animal y de sus acompañantes depende de que todos viajen cumpliendo con las normas. Solo a modo de ejemplo: se ha comprobado que los perros que van sueltos dentro de un coche pueden llegar a multiplicar hasta por 35 su carga de impacto.

Esto es tan simple y crudo como que un perro de 25 kilogramos que salga disparado hacia adelante, en caso de una colisión frontal de un vehículo que marche a más de 80 km/h, lo hará con la fuerza de un objeto que pese 875 kilos. El daño para la espalda de quien resulte alcanzado por este desplazamiento, y para el propio animal, probablemente resulte fatal.