El posible uso de insectos como armas biológicas

Guillermo Bisbal · 8 enero, 2019
En investigaciones recientes, algunas especies de insectos son empleadas como portadoras de virus modificados para favorecer la producción agrícola; a pesar de los usos positivos, algunos científicos consideran que dichos avances pueden ser empleados como armas biológicas

Los insectos son la clase de animales con el mayor número de especies en el planeta, y es que representan casi el 90 % de las formas de vida. Su gran variedad hace que sean los seres vivos con la mayor capacidad adaptativa y, por tanto, con mayor probabilidad de sobrevivir ante cualquier eventualidad.

En los últimos años se han venido desarrollando investigaciones norteamericanas para modificar algunas especies de insectos para utilizarlos como propagadores de virus que beneficien al aumento de la producción agrícola. Tal como ocurre con proyecto que lleva por nombre Insect Allies (Insectos Aliados).

A pesar de su posible uso beneficioso, algunos científicos temen que estas investigaciones puedan ser empleadas para desarrollar armas biológicas a través de los insectos modificados. En otras palabras, usar a los insectos como un arma de guerra propagando enfermedades o destruyendo plantaciones.

¿En qué consiste Insect Allies?

El programa que lleva por nombre Insect Allies está conformado por cuatro proyectos, todos llevados a cabo por universidades estadounidenses y financiados por la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa. Esta institución pertenece al Departamento de Defensa de dicho país.

Cada uno de los proyectos han hecho público en qué consisten los experimentos que realizan con algunas especies de insectos.

Tres de ellos buscan emplear virus manipulados para proteger y hacer más resistentes los cultivos: se emplean insectos como vectores de virus modificados en el laboratorio. El proyecto de la universidad de Penn State está orientado a los cultivos de tomate usando moscas blancas (Aleyrodidae).

Insect Allies

Dos proyectos están dirigidos a mejorar el maíz, el principal producto agrícola de Estados Unidos. Estos proyectos son llevados a cabo por la Universidad Estatal de Ohio y el Instituto Boyce Thompson.

El cuarto proyecto del programa, llevado a cabo por la Universidad de Texas, no emplea virus modificados, sino bacterias. La investigación emplea una bacteria huésped de los pulgones (Aphididae) para beneficiar a las judías.

Estas investigaciones fueron financiadas con el objetivo de buscar alternativas para aumentar la producción agrícola. Es decir, para reemplazar el uso de pesticidas, la cría selectiva y cuarentenas, entre otras técnicas.

Un aspecto esencial que deben garantizar estos proyectos es la seguridad a la hora de usarlo. Por lo tanto, cada proyecto debía idear una llave de seguridad para ser accionada en caso de emergencia, todo esto para poder activarlo o desactivarlo cuando fuera conveniente. Algunas ideas que se manejaron fueron generar genéticamente insectos menos longevos o virus temporales.

Uso de los insectos como armas biológicas

Algunos biólogos han visto con sospecha estas investigaciones financiadas por el Departamento de Defensa estadounidense. En conjunto, varios biólogos europeos publicaron un artículo en la revista Science sobre el posible uso de los insectos de Insect Allies como armas biológicas: alertaban sobre los riesgos, sin negar los posibles usos positivos.

Su principal preocupación es la facilidad de transformar los avances de dicho programa en armas biológicas, debido a que su uso podría llegar a ser letal y, además, muy difícil de rastrear. Los insectos podrían llegar a ser diseñados para infectar cultivos de enemigos, que los harían estériles o menos productivos.

Insectos que destruyen cultivos

Otra crítica al programa fue su empeño en emplear insectos, ya que existen otras maneras de propagar virus modificados. Por ejemplo, las tecnologías de dispersión mecánica son mucho más confiables y controlables que el uso de miles de insectos propagadores de virus.

También los insectos podrían llegar a generar una crisis sanitaria y ambiental, si llegara el caso de una propagación descontrolada, más allá de los cultivos necesarios.

Sin embargo, la preocupación mayor es el cambio que generaría en la forma de hacer la guerra cuando se usen los insectos como armas biológicas, debido a que otras naciones modificaran sus propios insectos y virus, y los emplearan para contraatacar. Por lo tanto, la modificación de animales se podría transformar en la forma más común y efectiva para llevar a cabo un conflicto bélico.

Claro está que el gobierno de Estados Unidos ha negado el posible uso de los insectos y virus modificados como armas biológicas: reitera que su único uso es para hacer cultivos más resistentes dentro de su país.

Reeves, R. G.; Voeneky, S.;  Caetano-Anollés, D.; Beck, F. &  Boëte, C. (2018): "Agricultural research, or a new bioweapon system?". Science, Vol. 362 – 6410: pp. 35-37.