El pez luna (Mola mola), el más pesado del mundo

30 marzo, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la bióloga Ana Díaz Maqueda
El pez luna, ostenta el título de pez óseo más pesado del mundo. ¿Cómo lo consigue?

El pez luna (Mola mola) no solo es extremadamente llamativo por su aspecto sino que, además, es el pez óseo más pesado del mundo. Los peces óseos son animales vertebrados cuyo esqueleto está totalmente calcificado, aunque pueden tener ciertas partes cartilaginosas.

Se diferencian bien de los peces cartilaginosos, como pueden ser los tiburones o las rayas. Estos tienen un esqueleto de cartílago, a excepción de la mandíbula, que sí es ósea. Por esa razón, solo encontramos mandíbulas de los tiburones prehistóricos, y nunca otras partes del cuerpo.

Estos peces fueron perseguidos en siglos anteriores, ya que su carne fue considerada una exquisitez. Por fortuna, hoy en día, solo se consume en algunas regiones de Asia oriental y su pesca y consumo están totalmente prohibidas en la Unión Europea, así como en otros países del mundo.

Aún así, el número de individuos a nivel mundial está decreciendo y, por ello, el pez luna es una especie vulnerable, según la UICN (Unión Internacional por la Conservación de la Naturaleza).

Anatomía del pez Mola mola

Pez luna de perfil con peces.

La anatomía del pez luna es muy singular. Su cuerpo, cuando son adultos, está lateralmente aplastado. Carecen de aleta caudal, que es la aleta de la cola. En su lugar, tienen una estructura llamada clavus, que es una especie de prolongación de la piel del cuerpo que les da un aspecto más aerodinámico.

Por otro lado, las aleta dorsal y anal están extremadamente desarrolladas y, cuando las expanden, el pez es tan ancho como largo.

Como casi todos los peces, el pez luna es más oscuro en su zona dorsal y más claro en la ventral. Esto les sirve de camuflaje, ya que si un depredador los mira desde arriba se confunden con la oscuridad de las profundidades y, si son vistos desde abajo, pueden ser inapreciables con la claridad de la luz que entra por la superficie.

Otro aspecto curioso sobre el pez luna es que puede cambiar su coloración si se siente amenazado o está siendo atacado.

¿Por qué es tan grande el pez luna?

Desde que se tienen datos de capturas de los peces luna, se han encontrado ejemplares realmente enormes.

En el año 1910, en la costa este de África, cerca de las Islas Canarias, fue capturado un ejemplar que pesaba más de 1500 kilogramos, es decir, una tonelada y media. Desde entonces, se han pescados ejemplares aún mayores, llegando a superar los 3000 kilogramos de peso.

Un reciente estudio publicado en la revista GigaScience, indica que el pez luna alcanza tamaños tan descomunales debido a una alta tasa de crecimiento. Esto se debe a una serie de genes que causan la sobreproducción de la hormona del crecimiento.

En cautividad,se observó cómo un pez luna engordó 820 gramos al día durante 15 meses, un total de 400 kilogramos en poco más de un año. Si lo comparamos con la tasa de crecimiento de un pez normal –entre 0.02 a 0.49 kg por día–, podemos apreciar que es increíblemente alta.

Pez luna en su hábitat natural junto a un buzo.

Las amenazas del pez luna

En la naturaleza, los peces luna no tienen muchos depredadores, solo los grandes tiburones, las orcas y los leones marinos. La verdadera amenaza de este animal, como la de tantos otros, es el ser humano o su actividad.

Aunque en muchos lugares está prohibida su pesca, hay numerosos casos de capturas accidentales, es decir, quedan atrapados en las redes sin ser ellos el objetivo de la pesca. Esta redes son del tipo de enmalle o arrastre, ilegales en muchos países, ya que son las causa de la desaparición de muchas otras especies, como la vaquita marina.

A pesar de que no es un pez comercial, es importante para el mercado de Japón y Taiwan. Aquí, se mueven entre 20 y 50 toneladas de carne de pez luna. Su pesca se produce en el Pacífico occidental y en el Atlántico sur.

Esperemos que, en un futuro no muy lejano, se deje de pescar y consumir de forma definitiva este gigante marino que tanto nos llama la atención. Su imagen enriquece los mares y la imaginación de muchos.

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  • Gudger, E. W. (1928). Capture of an ocean sunfish. The Scientific Monthly, 26(3), 257-261.
  • Liu, J., Zapfe, G., Shao, K.-T., Leis, J.L., Matsuura, K., Hardy, G., Liu, M., Robertson, R. & Tyler, J. 2015. Mola mola (errata version published in 2016).