El duelo en los primates y otras especies

21 marzo, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la bióloga Ana Díaz Maqueda
Muchos animales, aunque no tengan ritos funerarios, sí sufren por la pérdida de sus congéneres o amigos.

Tradicionalmente, la etología ha evitado atribuir sentimientos humanos, como la tristeza o el amor, a los animales. Pero cada día, aparecen más testimonios y observaciones científicas que indican que, muchos animales, sufren de una forma u otra, la pérdida de sus parientes o compañeros del grupo social. Por ello, hoy en día podemos hablar del duelo en los primates y otras especies. Esto se debe a que la descripción de estos sentimientos no son exclusivos de los humanos y, además, indican un origen evolutivo común.

Durante los dos últimos siglos, se tienen registros sobre las actividades tanatológicas en primates no humanos, como la inspección, arrastre o protección de congéneres muertos. Por desgracia, parece que estos comportamientos no tuvieron importancia para la ciencia y fueron ignorados.

En la actualidad, cada vez se llevan a cabo más estudios, tanto en condiciones de libertad como cautiverio, sobre el comportamiento tanatológico de los primates no humanos y otras especies.

¿Tienen los animales conciencia sobre la muerte?

Los estudios sobre la consciencia animal, basados en la fisiología, han demostrado que los animales, desde los caracoles hasta los seres humanos, presentan, al menos, niveles simples de consciencia. Esto se debe a que todos poseen los neurotransmisores necesarios para desarrollar esta capacidad. 

Desde un punto de vista evolutivo, el hecho de ser conscientes de uno mismo provoca que los animales escapen de sus depredadores o, de aquellas circunstancias que puedan poner en riesgo su vida. Por ello, podríamos pensar que los animales son, de algún modo, conocedores de su propia existencia, aunque quizá, no una forma trascendental, como ocurre con el ser humano.

Por otro lado, están los animales con un encéfalo muy desarrollado, como es el caso de los elefantes, orangutanes, chimpancés, gorilas, muchas aves o, incluso, perros y gatos. Estos vertebrados muestran unos comportamientos que se acercan mucho más al del ser humanos, con respecto a la pena tras la muerte de un ser querido.

Ser consciente de la posibilidad de muerte no implica necesariamente la realización de ritos funerarios o del pensamiento del más allá. Simplemente, la depresión, el duelo o la apatía tras la marcha de un congénere u otro individuo del grupo social. Un buen ejemplo de ello es el duelo en los primates.

¿Cómo es el duelo en los primates?

Basándonos en la literatura científica de los dos últimos siglos, existen datos sobre el duelo en los primates, cómo transportan a sus muertos o cómo protegen sus cuerpos.

Uno de los hechos más relevantes, es cómo cargan con los bebés muertos, aunque este hecho, es representativo de otras especies de mamíferos. Ocurre de forma independiente a la causa de la muerte. No obstante, esta sí afecta a la duración del comportamiento. 

Madre gorila cargando a su cría.

Aunque una madre se vea muy afectada por la desaparición de su progenie, lo que en verdad parece perturbar a un grupo social, es la muerte de individuos adultos y juveniles.

Parece que el grado con el que los integrantes del grupo sienten la pérdida, está relacionado con el sexo, el rango y el parentesco con el primate muerto. Los comportamientos que llevan a cabo son muy diversos:

  • Golpes, tirones y arrastre del cadáver que parecen mostrar que quieran, de alguna forma, revivirlos
  • Protección del cadáver
  • Vigilias
  • Visitas
  • Evitar el lugar de la muerte
  • Abandono del cadáver

Mientras realizan estas conductas, los primates suelen emitir una amplia variedad de vocalizaciones, como por ejemplo llamadas de alarma, llantos de socorro y otras comunicaciones entre los individuos del grupo.

A pesar de que estos comportamientos podrían reflejar una conciencia de la muerte como un hecho irreversible y casual, muchos primates, simplemente cesan de tratar al cadáver como si estuviera vivo.

Aún así, estas conductas mortuorias se dan en todas las especies de primates, lo cual, podría indicar que los antepasados del ser humano, hace unos tres millones de años, ya presentaban estas conductas.

Los cementerios de elefantes y el duelo en otras animales

Terminológicamente, los cementerios de elefantes son lugares donde se encuentran muchos restos óseos de estos mamíferos. Los elefantes viejos acaban en estas áreas porque allí es donde se encuentran las hierbas más blandas y fáciles de digerir para sus gastados dientes.

Aparte de que esta sea la razón por la que se forman dichos cementerios, los elefantes parecen tener un interés especial en los cráneos y colmillos de sus congéneres, sean o no parientes.

Elefante caminando en la sabana.

Por otro lado, los elefantes sufren cuando pierden un familiar o un miembro del grupo, sobre todo las madres con sus crías. Estas intentan, siempre, desesperadamente revivirlas y pueden arrastrarlas durante días.

Otra especie donde se han observado conductas mortuorias es en los delfines. Los delfines sienten un fuerte apego por sus compañeros de vida. Cuando uno muere o está al borde de la muerte, el resto de individuos –aunque sobre todo las hembras– cuidan del cuerpo o del moribundo.

Por último, en general, las aves, pero sobre todo, los loros, sufren muchísimo con la pérdida de sus parejas. A veces, lo pasan tan mal que prefieren, silenciosamente, dejarse morir.

  • Allen, C., & Bekoff, M. (2007). Animal consciousness. The Blackwell companion to consciousness, 58-71.
  • Anderson, J. R. (2011). A primatological perspective on death. American Journal of Primatology, 73(5), 410-414.
  • Bearzi, G., Kerem, D., Furey, N. B., Pitman, R. L., Rendell, L., & Reeves, R. R. (2018). Whale and dolphin behavioural responses to dead conspecifics. Zoology, 128, 1-15.
  • Gonçalves, A., & Carvalho, S. (2019). Death among primates: a critical review of non‐human primate interactions towards their dead and dying. Biological Reviews, 94(4), 1502-1529.
  • Griffin, D. R., & Speck, G. B. (2004). New evidence of animal consciousness. Animal cognition, 7(1), 5-18.
  • Fashing, P. J., & Nguyen, N. (2011). Behavior toward the dying, diseased, or disabled among animals and its relevance to paleopathology. International Journal of Paleopathology, 1(3-4), 128-129.
  • Masi, S. (2020). Reaction to allospecific death and to an unanimated gorilla infant in wild western gorillas: insights into death recognition and prolonged maternal carrying. Primates, 61(1), 83-92.
  • McComb, K., Baker, L., & Moss, C. (2006). African elephants show high levels of interest in the skulls and ivory of their own species. Biology Letters, 2(1), 26-28.