Educación básica para un doberman

Dada la gran inteligencia de esta raza, aprenderá muy rápido lo que se le enseñe, aunque por el mismo motivo tratará de eludir sus obligaciones

La educación básica para un doberman

Muchos dueños primerizos de perros considerados como peligrosos sienten dudas a la hora de educar adecuadamente a sus mascotas. Si a ti también te preocupa darle a tu animal un entrenamiento adecuado, que os permita mantener un vínculo sano y basado en el respeto, estos consejos para la educación básica para un doberman podrán ayudarte a conseguirlo.

El doberman, de leal perro guardián a raza peligrosa

Los doberman llegaron a Reino Unido y al continente americano a principios del siglo XX. Procedentes de Alemania, su reputación de leal perro guardián les convirtió en una raza bastante popular que se convirtió en un símbolo de riqueza.

La Segunda Guerra Mundial, no obstante, dio un giro de 180 grados a la fama de estos animales. Como fieles mascotas de los oficiales de las SS, los medios de comunicación de la época empezaron a considerarlos como ‘perros demoníacos’ a pesar de su alta inteligencia y de la lealtad que muestran a sus amos.

Doberman negro

Educación básica para un doberman, una raza leal e inteligente

Los doberman son, por naturaleza, muy inteligentes, lo cual se traduce en que aprenden muy rápido todo lo que su dueño les enseñe. Esto tiene sus ventajas y sus inconvenientes, ya que entenderán tanto cómo complacerte como la forma de esquivar sus obligaciones.

A esta raza le encanta la gimnasia mental, por lo que su entrenamiento debe estar dirigido más hacia un estímulo intelectual que físico. A pesar de ello, los doberman tienen un tamaño grande y cuentan con un metabolismo muy activo, así que lo ideal es que consigas una combinación de ambos estímulos.

Si el entrenamiento en positivo se postula, en general, como la mejor forma de hacer que tu perro aprenda, en los doberman es esencial: esta raza siente un gran apego a su amo y necesitan que les demuestres que pueden confiar en ti desde el primer momento.

Si, por miedo a su tamaño o a su mala fama, te pones a utilizar métodos de castigo extremos, como gritos, patadas o estragulamientos, empezarán a tenerte miedo y reaccionarán en consecuencia.

Doberman

Una vez empieces el entrenamiento, asegúrate de que entienden qué significa ‘NO’ y ‘SÍ’. En el caso de los comportamientos deseables, una vez los lleven a cabo acércate a ellos, diles en voz alta y clara ‘SÍ’, y recompénsales con un juguete o su aperitivo favorito.

Hasta que comprendan el significado de esta palabra, procura animarles en cuanto muestren cualquier signo de mejora, por mínimo que sea. En el caso de los comportamientos no deseables, intenta que su atención se centre en otra cosa para que dejen de hacer lo que están haciendo.

Si ya entienden qué significa ‘SÍ’, en vez de enseñarles a que entiendan el ‘NO’, ignora su comportamiento y no les recompenses cuando se portan mal. Para ellos será fácil ver que algo no marcha bien, e intentarán entender cómo volver a recibir la recompensa. Si aun así siguen sin mejorar su comportamiento, utiliza el ‘NO’ en voz alta y clara.

Una socialización temprana, clave para cualquier tipo de raza

La exposición de los cachorros a ambientes que les permitan familiarizarse con otras personas desde el primer minuto es la mejor solución para que:

  • Pierdan el miedo a desconocidos. Esto es especialmente importante para evitar reacciones defensivas por la calle, sobre todo si vives en una ciudad bulliciosa.
  • Se acostumbren a estar quietos y calmados cuando no les puedes prestar atención. Si no se acostumbran a estar tumbados y sentados tranquilamente mientras tú mantienes una conversación, nunca podrás compaginar tu vida social con las necesidades de tu mascota.
  • Confíen más en ti y en los que te rodean. Un cachorro se siente seguro solo ante lo que conoce. Si lleva toda la vida rodeado de personas, será fácil para él confiar en ti, en tu familia y en tus allegados.
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