Diferencias entre un toro y un buey

Francisco María García · 29 octubre, 2018
Generalmente utilizamos diferentes denominaciones para referirnos a animales muy parecidos. En la ganadería, bueyes, toros, becerros, vacas y terneros tienen sus características propias. ¿Qué rasgos definen a cada uno de estos animales?

Antes de saber las diferencias entre un toro y un buey, es importante comprender mejor cada término. En la ganadería productiva o de subsistencia, se emplean diferentes denominaciones para referirse a los ejemplares productivos.

Esta forma de llamar a animales con muchas semejanzas no significa necesariamente que se traten de especies o razas distintas, sino que cumplen diferentes roles por sus características propias.

También ocurre que, en nuestro día a día, utilizamos estas denominaciones sin entender exactamente su significado. Por ello, es común que haya cierta confusión acerca de qué es un toro, un buey, una vaca, un novillo, una vaquilla, un ternero, etc.

A continuación, vamos a aclarar el significado de cada término “ganadero”, antes de seguir adelante con las diferencias entre un toro y un buey.

BueyBuey de frente.

Comprendiendo mejor el significado de cada término

  • Toro: se trata de un macho adulto, fértil y no castrado, cuyo rol fundamental es la reproducción. Es decir, son los ejemplares sementales que se aparearan con las hembras adultas y fértiles para generar crías.
  • Vaca: en la ganadería, la vaca es la hembra adulta y sexualmente activa que ya ha tenido crías. Pero utilizamos este término para denominar popularmente a diversas razas de la especie Bos primigenius, que hace referencia al ganado doméstico.
  • Buey: por lo general, los bueyes suelen ser machos adultos que han sido castrados después de alcanzar su madurez sexual. Desafortunadamente, estos animales aún son utilizados como una “herramienta de trabajo” en el campo.

En su día a día, los bueyes suelen realizar tareas pesadas, como arrastrar arados o carros. En algunas ocasiones, las hembras y toros también pueden hacer dichas funciones, pero ello es poco común. Hay algunos países donde el término buey es utilizado popularmente para llamar a los machos de varias razas de ganado domestico.

  • Novillo: hace referencia a los machos jóvenes castrados antes de alcanzar su madurez sexual. Su carne tiene un alto valor de mercado, por ello estos ejemplares difícilmente alcanzan la edad adulta.
  • Ternero: se trata de un macho joven y fértil que aún se encuentra en periodo de lactancia.
  • Vaquilla: son las hembras jóvenes y fértiles (de uno a dos años) que aún no han tenido crías.
  • Becerro: son bovinos machos o hembras, con menos de diez meses de edad, que son amamantados por las vacas.

Estos son los términos más comunes en el lenguaje ganadero, pero también encontramos una serie de variaciones dependiendo del país. Además, debemos mencionar el término freemartin, que es relativamente nuevo, y que hace referencia a los ejemplares estériles que jamás podrán tener crías.

¿Cuáles son las diferencias entre un toro y un buey?

Habiendo aclarado qué significan los términos buey y toro, resulta relativamente simple explicar las diferencias entre ellos. En principio, debemos entender que no se trata de una diferencia entre razas o especies. Ambos términos pueden referirse a ejemplares machos de diferentes razas pertenecientes a una misma especie: la Bos primigenius.

En realidad, las principales diferencias entre un toro y un buey se basan en el uso que los humanos hemos hecho de ellos en la ganadería y en la actividad agropecuaria.

Como hemos mencionado, los toros son machos adultos, fértiles y sexualmente activos, cuya principal función es generar descendientes. Por ello, también pueden ser conocidos como “ejemplares sementales”, que se dedican mayormente o integralmente a la reproducción.

Toro de lidia.

En el caso de los bueyes, son los machos adultos que, por algún motivo, han sido castrados después de alcanzar su madurez sexual. Su principal rol es desempeñar numerosas funciones en el campo productivo, por su fuerza y resistencia física.

Esta diferenciación no significa necesariamente que los bueyes sean ejemplares infértiles o estériles. Incluso es posible que los bueyes hayan sido toros reproductores durante su juventud, antes de ser castrados.

Históricamente, la decisión de castrar un ejemplar macho adulto se debe a la necesidad de su trabajo en el campo. Como no existían maquinas o tractores, la producción agrícola solía depender de la fuerza y potencia de animales, como bueyes, caballos e incluso perros.

Por razones prácticas, parte del ganado era castrado para controlar sus instintos y su deseo sexual, y así poder concentrar su actividad en mover arados, cargar los alimentos producidos, etc.

Afortunadamente, la tecnología ha permitido sustituir la llamada “tracción a sangre” por motores y engranajes. No obstante, actualmente aún existe una gran lucha en contra de la explotación del trabajo animal.