Diferencias entre serpiente, víbora y culebra

Francisco María García · 2 noviembre, 2018
Saber diferenciar entre serpiente, culebra y víbora nos puede ayudar si en un remoto caso nos encontramos con una de ellas en una situación de peligro.

Serpiente, víbora y culebra son términos que, por defecto, suelen ser tomados como sinónimos. Por lo que muchas veces son empleados indistintamente, sin importar consideraciones de ninguna especie. Pero esto es un error; en la práctica, hay diferencias entre cada uno de ellos.

Las serpientes o serpentes son un suborden de los reptiles (saurópsidos). Sus características distintivas son: la ausencia de patas y un cuerpo fino y mayoritariamente alargado.

Realmente la diferencia básica entre serpiente, víbora y culebra está en que el primer término hace referencia a la especie en general, y dentro de esta se encuentran las víboras y las culebras.

Se trata de animales muy comunes a lo largo del mundo. Se tienen registradas más de 3.000 tipos perfectamente diferenciados, aunque muchos guardan características comunes. Algunas de las especies figuran en la lista de las más letales. A pesar de esto, su popularidad como mascota está en franco ascenso.

Existen en algunas zonas del mundo ejemplares de serpientes con potentes venenos, capaces de tragar a un humano adulto. Su capacidad de caza para presas de diferentes tamaños, casi no tiene límite.

Diferencias ‘técnicas’ entre la serpiente, víbora y culebra

Serpiente azul.

Las víboras pertenecen a la subfamilia de las viperinae. Son siempre venenosas. Tienen la cabeza más ancha y triangular; suelen medir alrededor de 75 centímetros, aunque algunos ejemplares, bastante más.

A pesar de sus discretas y en ocasiones, reducidas dimensiones, las toxinas que inyectan las víboras en sus víctimas consiguen inmovilizar a presas que las superan en tamaño de forma desproporcionada.

Estos reptiles cuentan con un par de colmillos que se retraen en la zona del paladar al cerrar la boca. Pero que actúan como la primera línea de defensa cuando se sienten amenazadas. Además, son sumamente rápidas para adoptar posiciones de ataque.

No es imposible, pero ser mordido por una víbora es relativamente difícil. La mayoría suelen reaccionar huyendo cuando sienten que algo se aproxima; no atacan a menos que se les provoque. Muchas especies son tan pequeñas que solo pueden morder entre los dedos de las manos o los pies.

Las culebras: más grandes y sin veneno

Estas serpientes pertenecen a la familia de las colubridae. Incluyen aproximadamente 1800 especies diferenciadas. Su tamaño oscila entre los 20 y 30 centímetros, algunas alcanzan hasta los 10 metros de largo.

Las culebras se caracterizan por una cabeza visiblemente llena de escamas; normalmente son de tierra, aunque también hay las acuáticas, escaladoras y anfibias.

Esta es la familia con la mayor clasificación de géneros y subespecies. Hay ejemplares que son totalmente inofensivos. Suelen ser animales diurnos, por lo que sus ojos están bien desarrollados y sus pupilas son amplias y casi siempre circulares.

Peligro inminente 

Las víboras son las serpientes más peligrosas que existen. Sin embargo, algunas culebras de gran tamaño también representan riesgos importantes. Principalmente en regiones de África, Asia o en la selva amazónica, entre Brasil, Colombia y Venezuela.

Generalmente su presencia se hace notar en zonas despobladas, pero los desequilibrios generados por la acción, muchas veces descontrolada, del ser humano, han provocado que estos reptiles se instalen dentro de centros urbanos.

Víbora.

La vida en casa 

Estos reptiles, para cumplir con su vida doméstica, requieren de un terrario. Un espacio que debe contar con niveles de humedad, temperatura y ventilación acordes, según la especie que se quiera adoptar. Así mismo, con las dimensiones mínimas que faciliten su desarrollo físico.

Los hábitats para serpiente, víbora y culebra pueden comprarse ya fabricados en muchas tiendas de mascotas; también se pueden construir por cuenta propia. Quienes opten por la segunda opción, no pueden obviar una característica común de casi todas las serpientes: son animales escurridizos.

Cualquier grieta o rendija, por muy estrecha e inverosímil que parezca, puede terminar en un episodio de fuga. Será necesario, por tanto, tener en casa todas las precauciones debidas.

La alimentación

La alimentación es un aspecto importante que siempre se debe evaluar al adoptar un animal de compañía. En el caso de estos reptiles, requiere de mayor atención para evitar sorpresas desagradables a causa del hambre.

El régimen alimenticio a seguir estará condicionado por el tamaño de cada ejemplar; cuanto más grande, las presas también deberán crecer. Como animales domésticos, los roedores (ratones) suelen conformar el ingrediente más utilizado dentro del menú de la serpiente.

Todas las serpientes son animales carnívoros. Su dieta suele estar conformada mayoritariamente por anfibios (sapos y ranas), y también por otros reptiles (lagartijas, aunque también pueden cometer canibalismo).