Descubre cómo duermen los delfines

Yamila · 5 febrero, 2019
En cuanto a cómo duerme los delfines, hay que tener en cuenta que estos necesitan salir a la superficie a respirar, lo que parece incompatible, pero no lo es...

Pasan todo el tiempo en el agua, pero tienen que salir a la superficie para respirar. Entonces, ¿cómo duermen los delfines? En este artículo te contaremos todo sobre los hábitos de sueño de los cetáceos y otros mamíferos marinos.

¿Cómo duermen los delfines?

Los delfines, al igual que las ballenas o las orcas, tienen que dormir con un ojo abierto y la mitad del cerebro despierto. Sí, así como lo estás leyendo.

Estos mamíferos marinos llevan a cabo lo que se conoce como ‘sueño de ondas lentas unihemisferio’. Esto quiere decir que, al descansar, solamente uno de los hemisferios del cerebro pierde la conciencia, mientras que la otra mitad permanece atenta.

Lo mismo sucede con los ojos, ya que uno se cierra –el contrario a la mitad cerebral que se ‘apaga’– y el otro queda abierto. El hemisferio cerebral que no descansa se encarga de monitorear la respiración, de salir a la superficie para respirar. En un periodo de 24 horas cada hemisferio cerebral descansa cuatro horas. Por lo tanto, el delfín duerme ocho horas diarias.

A veces, los delfines flotan inmóviles cerca de la superficie mientras ‘duermen’ y en otras ocasiones nadan muy lentamente. También pueden ir más al fondo del océano y salir a respirar cada cierto tiempo (al no estar en acción no necesitan respirar tan seguido).

Cómo descansan los delfines

Generalmente, los delfines duermen de noche, dos horas con el hemisferio derecho y otras dos horas con el izquierdo. Luego repiten la operación para cumplir con las ocho horas de sueño ‘a medias’.

¿Por qué los delfines duermen de esa manera?

Hay un refrán popular que afirma: “La naturaleza es sabia”. No existe nada librado al azar y cada especie está dotada de lo que necesita para subsistir. Esto, por supuesto, incluye a los delfines, los cuales pueden dormir sin ahogarse.

A diferencia de lo que sucede con los mamíferos terrestres, los marinos no ‘desactivan’ el cerebro por completo mientras descansan, ni tampoco los músculos. No pueden darse el lujo de relajarse y dormir profundamente, ya que como necesitan respirar fuera del agua, si lo hicieran, no podrían inhalar el preciado oxígeno.

Pero además de ello, otra cuestión importante es que no suspenden ninguno de sus sentidos, ni siquiera la visión y el olfato, como sí pasa con los animales que habitan en tierra.

Otro motivo por el cual los delfines duermen con un ojo y medio cerebro alertas es para poder prestar atención a los posibles peligros que les rodean, como un barco pesquero, un tiburón o una orca.

Cómo duermen los cetáceos

Y, a su vez, pueden mantener ciertos procesos fisiológicos todo el día, como el movimiento muscular necesario para poder conservar la temperatura corporal dentro del agua. Si bien suelen vivir en climas tropicales y son de sangre caliente, si se quedasen quietos se reduciría el calor del cuerpo, lo que podría provocar consecuencias para su salud.

¿Y qué sucede con las ballenas?

Algo similar a los delfines pasa con los grandes animales marinos como las ballenas o las orcas, que también necesitan salir a la superficie para respirar. Esto significa que nadan lentamente y muy cerca de la superficie marina gracias al accionar de la mitad de su cerebro.

Otro dato interesante sobre el ciclo de sueño de las ballenas es que cuando son pequeños –ballenatos– descansan, comen y duermen junto a la madre, quien no cesa de nadar ni un minuto. La cría se coloca en una posición tal que los movimientos en el agua que produce la hembra le permiten impulsarse. Así puede dormir la mayor parte del tiempo sin ahogarse ni hundirse.

Es realmente fascinante saber cómo duermen los delfines y demás animales marinos. Con esta ‘técnica’ del medio cerebro despierto se aseguran la supervivencia y evitan los peligros.

Heckel, G., Ladrón-de-Guevara, P., & Rojas–Bracho, L. (2005). Ballenas y delfines. In Bahía de los Ángeles: recursos naturales y comunidad. Línea base 2007. https://doi.org/10.4067/S0718-22442005000100002