Curiosidades de los osos polares

Virginia Duque Mirón · 30 mayo, 2018
Algunos ejemplares han alcanzado los 1 000 kilos de peso, pero sus garras están pensadas para equilibrarse en las placas de hielo y no resquebrajarlas; pueden nadar hasta 100 kilómetros sin salir a respirar

Los osos polares están esparcidos en una zona muy pequeña de la tierra y por ello quizá no son los animales de los que más se hablan. Sin embargo, pocos podemos negar que nos encantan y que queremos conocer más sobre ellos. Te contamos algunas curiosidades de los osos polares.

Las mejores curiosidades de los osos polares

Es el animal carnívoro más grande del planeta

Y además no solo es el animal carnívoro más grande, sino que es uno de los que más cantidad de comida diaria necesita ingerir, concretamente unos 30 kilogramos al día. Su plato preferido son las focas.

No son blancos

¿Que tú los ves blancos? Lo sabemos, nosotros también, pero en realidad su pelo es translúcido. El color resultante surge del efecto de la luz sobre unas bolsas de aire que se encuentran entre su pelo. Es por eso que, dependiendo de la intensidad del sol o de la orientación del animal, puedan verse también en tonos amarillentos o incluso marrones.

La natación es su deporte favorito

Los osos polares son animales de frío, pero pueden estar sobre tierra (helada) o bajo el agua. Una vez que se dan el chapuzón, pueden nadar entre 30 y 100 kilómetros sin salir ni siquiera a respirar.

Cómo es la vida del oso polar.

Se han dado casos de algunos osos que han nadado 160 kilómetros sin parar. Curiosamente, aunque les gustan los peces no cazan mientras nadan, sino que lo hacen en la superficie.

Posiblemente vienen del oso pardo

El enorme parecido de ambas especies hace pensar que el oso polar proviene del oso pardo, de una población que se quedó aislada, y que con el paso del tiempo y la falta de luz solar fue perdiendo su color natural. Poco a poco, su pelo fue tomando el color que la mayoría de ejemplares tienen hoy.

Si falta alimento se comen unos a otros

Cuando no hay alimento suficiente en su hábitat natural, los osos polares pueden llegar a comerse unos a otros. Estos casos ya se han dado con animales desnutridos que han servido de alimento para otros que no han podido conseguir nada que comer.

Este problema sin duda es la causa del daño causado al ecosistema y por el cambio climático, que está destruyendo los hábitats de cientos de especies que se estima que en pocos años desaparecerán.

No beben agua

La verdad es que, pensándolo bien, tiene lógica porque al vivir en elÁrtico no parecen necesitar hidratarse. Sin embargo, el agua es un nutriente esencial en todo ser vivo, pero los osos polares la extraen de la sangre de sus presas.

Viven a -30 grados centígrados

Si la teoría de que vienen de los osos pardos fuera cierta, sería aún más sorprendente saber que son capaces de vivir en temperaturas muy frías. El secreto está en una capa de grasa corporal bajo su piel que le otorga el calor necesario para subsistir; esta mide 11 centímetros.

Curiosidades de los osos polares

Pesan mucho

Mientras que las hembras solo rondan los 150/300 kilos, los machos suelen pesar nos 500 kilos, aunque se han encontrado ejemplares que alcanzan incluso los 1 000 kilogramos.

No hibernan

Este es un dato curioso, pues es la única especie de oso que no hiberna. Esto es porque los osos polares tienen la capacidad de disminuir su ritmo cardíaco y así observar cierto nivel de energía reservado.

Sus garras

Sus garras están creadas de tal manera que les sirven para caminar por la nieve y el hielo: equilibran su peso y evitan que las placas de agua congelada se rompan y caigan al agua cada dos por tres.

Cada vez hay menos nacimientos

Debido al deshielo causado por el cambio climático, cada vez hay menos nacimientos de osos polares, lo cual hará que en unas décadas la especie se extinga si no encontramos una solución al problema que nosotros hemos causado.

Viven solos

No son animales de manada ni de vivir en pareja. Las únicas ocasiones en las que se han visto dos osos juntos han sido una madre con su cachorro. Y cuando este ya puede valerse por sí mismo, la madre ‘lo echa’ para que viva su vida sin su amparo.