Conocemos al caballo

Alba Muñiz · 13 mayo, 2015

Los caballos parecen acompañar al hombre desde siempre, cuando nuestros antepasados descubrieron que podían servirle para mucho más que su alimentación y comenzaron a utilizarlos como transporte y en trabajos de agricultura.

Estos bellos animales, que suelen presentarse como sinónimo de libertad cuando se los ve corriendo por un paisaje casi infinito, tienen crónicas más oscuras de explotación, guerras y conquistas sangrientas. Pero también otras que hablan de su relación casi simbiótica con el jinete y del beneficio terapéutico que brindan a través de la equinoterapia. Lamentablemente, no resulta fácil contar con el espacio adecuado en nuestros hogares para tener a estas nobles criaturas como mascotas.

Datos por los que conocemos al caballo

caballos 2

Te contamos algunas características físicas y de personalidad para que te adentres en el maravilloso mundo de estos equinos:

  • Son mamíferos herbívoros ungulados (con pezuñas).
  • Pueden dividirse en dos clases. Los de sangre fría son adecuados para trabajos en áreas rurales y como animales de terapia, mientras que los de sangre caliente son ideales para carreras, deportes y exhibiciones. Con la cruza, surgieron los caballos de sangre tibia, que tienen la docilidad y tranquilidad de los primeros y la ligereza y agilidad de los segundos.
  • Suelen vivir alrededor de 30 años, aunque algunos han llegado hasta los 50.
  • La gestación dura 11 meses, y la yegua, por lo general, da a luz un solo potrillo.
  • Las enfermedades más comunes que pueden afectarlos son la gripe equina, la rabia, la fiebre del Nilo, la encefalomielitis equina, las paperas y el tétanos.
  • Son animales gregarios y tienen necesidad de comunicarse con los otros integrantes de la manada.
  • Cuando son domesticados, tratan a los humanos como a miembros de su manada y usan el mismo lenguaje corporal para comunicarse con sus dueños. Este lenguaje es extenso y específico y es importante dominarlo para mantener una mejor relación con estos seres.
  • Su sensibilidad les permite percibir el estado anímico de las personas con las que se relacionan.

Consejos para los que eligen un caballo como mascota

equinoterapia

Si estás pensando en tener un caballo como compañero de paseos o como animal de compañía, debes tener en cuenta algunas cuestiones importantes:

  • Primero y principal, debes contar con espacio suficiente para que se mueva y paste. No puedes dejar a tu caballo todo el día encerrado en una cuadra.
  • Retira la basura y las plantas peligrosas para él -como el laurel, la belladona o el ricino- de las áreas al aire libre que le destines. Estos lugares también tienen que estar debidamente vallados. No utilices jamás alambre de púa para las cercas.
  • También debes procurarle un lugar limpio y acondicionado para su descanso. La cuadra tiene que ser amplia, aireada y caliente durante el invierno. Recuerda siempre poner paja limpia y seca en el suelo y cambiarla al menos una vez al día.
  • Es primordial que lo cepilles a diario para mantener su pelaje y su piel en buenas condiciones. Además, esta actividad le resulta muy placentera, por lo que también estarás estrechando vínculos con tu caballo.
  • Ten en cuenta que no puede ingerir grandes cantidades de alimentos de una sola vez, ya que su estómago es delicado y no demasiado grande.
  • Debes proporcionarle tres tipos básicos de alimento: pasto -que obtendrá en la zona que le destines al aire libre-, heno y alimentos procesados, para aportarle vitaminas y minerales.
  • Recuerda que el caballo bebe muchísima agua. Procura que siempre tenga buena cantidad a disposición.
  • Vacúnalo y desparasítalo de forma periódica.
  • Pídele al veterinario que controle su estado general cada seis meses.

Si tu casa es tan pequeña que solo cabes tú y quizá tu gato, o vives en plena ciudad pero te encantaría tener un caballo, recuerda que siempre quedará el arte para que puedas encontrarte con ellos. La relación del hombre con estos seres quedó plasmada en muchas y distintas historias. Los que tienen algunos años recordarán seguramente a Tornado, el córcel negro que montaba El Zorro cuando salía la luna. O a Cochise, el caballo pinto de Joe Cartwright en la mítica serie Bonanza. También a Silver, el inseparable compañero de aventuras de El llanero solitario. Más acá en el tiempo, fueron llevadas al cine la historia del mustango Hidalgo o la del purasangre Seabiscuit.