Cómo educar correctamente a un boxer y que esté mentalmente saludable

Inteligente, fiel, afectuoso, equilibrado, juguetón, curioso. Así es el boxer, un perro lleno de fuerza y de vitalidad, que se lleva muy bien con los niños. Pero también es un animal muy desconfiado ante los desconocidos y, si considera que su familia –manada– corre algún tipo de peligro, la defenderá con todas sus fuerzas. De ahí proviene su fama de agresivo. Por eso es muy importante educarlo desde cachorro. Además, así también se puede controlar una tendencia a mostrarse posesivo y dominante.

Consejos para educar correctamente a un boxer

cachorros boxer

Conocer las características positivas y desafiantes de tu boxer te será muy útil, entonces, para entenderlo mientras lo entrenas. Es un animal fácil de adiestrar, siempre que asumas el rol de mando de forma explícita. De no hacerlo, puede resultar difícil de controlar y se tornará obstinado y exigente. Por tal motivo, debes comenzar con su educación desde el primer día y enseñarle a que te respete como jefe de su manada.

Ten en cuenta estos consejos:

  • Ponle un nombre corto, así lo reconocerá de forma rápida.
  • Para mantener su interés mientras lo educas, háblale de forma animada y amistosa.
  • Dale órdenes sencillas y no las cambies. Por ejemplo: Aquí ó ven. Sentado. Échate. Quieto y NO. Recuerda que deberás ser paciente y repetirlas muchas veces hasta que las asimile. No te enojes si se demora en su aprendizaje y hazle notar lo complacido que estás ante sus avances.
  • Haz que se acostumbre desde pequeño a orinar y defecar fuera de la casa. Le puedes enseñar utilizando un papel de diario humedecido en su orina, que irás llevando de a poco hacia la puerta de calle o hacia el jardín o patio si lo posees.
  • Antes de su paseo, pídele que se siente para poder ponerle su correa. Para seguir estableciendo tu liderazgo, debes salir y entrar de tu casa antes que tu perro. Y, durante la caminata, posiciónate unos pasos delante de él. Si tironea de la correa, párate y no retomes la marcha hasta que esté nuevamente floja.
  • Si comienza a mordisquear distintos objetos que están a su alcance en el hogar –zapatos, muebles, almohadones, calcetines–, deténlo con un NO y dale de inmediato un juguete masticable. Debe quedarle claro qué cosas puede morder y qué no.
  • Habitúalo a que puedas maniobrar sobre su cuerpo: alzarlo, examinar su boca, sujetar su pata, etc. y a quitarle juguetes y comida sin que tenga reacciones de molestia o agresividad.

Más información sobre la educación del boxer

boxer

Te contamos algunos otros datos que pueden resultarte útiles durante el proceso de educación de tu perro:

  • Nunca lo golpees. Con la violencia no se consigue nada. Y además, puede que tu boxer se ponga agresivo.
  • Solo regáñalo en el momento mismo que tuvo un mal comportamiento. Si lo haces luego, tu mascota no entenderá el motivo de tu reto. Tampoco entenderá una felicitación por una conducta que haya tenido con anterioridad a tus palabras elogiosas.
  • Cuando haya aprendido una nueva orden, recompénsalo. Ten en cuenta que algunos perros responden mejor con juegos que con comida durante el entrenamiento.
  • Asegúrate de que tu boxer haga mucho ejercicio. De lo contrario, puede volverse aburrido e inquieto, e incluso exhibir comportamientos no deseados.
  • Involucra a tu familia en el adiestramiento de tu perro, para que se acostumbre al mando de cada uno de ellos. Recuerda que todos deben utilizar el mismo criterio y las mismas palabras para manifestarle una orden. No hay que confundir al animal dándole directivas contradictorias.
  • Cuando le ordenes algo, debes mostrarle que hablas en serio. Tu expresión y tu lenguaje corporal tienen que transmitirle señales claras. Si no eres lo suficientemente firme, creerá que estás jugando y no te tomará en cuenta.
  • Es importante también que socialices a tu perro, facilitándole el contacto con otros humanos y también con otros animales. Si surge algún comportamiento negativo, corrígelo de forma inmediata.

Siguiendo estos consejos lograrás convivir con un animal sumamente agradable y libre de conductas agresivas. De todos modos, y si lo consideras necesario, recuerda que –a partir de los 5 meses– tu mascota está en condiciones de ser adiestrada por un profesional.

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