¿Cómo decirle a mi hijo que su mascota ha muerto?

Contarle a tu hijo que su mascota ha muerto es doloroso, pero puede hacerse de una manera sana y sincera. Afrontar la pérdida desde una corta edad es posible.
¿Cómo decirle a mi hijo que su mascota ha muerto?
Sara González Juárez

Escrito y verificado por la psicóloga Sara González Juárez.

Última actualización: 18 abril, 2021

Anunciar a un niño que su mascota ha muerto es un trago amargo para padre e hijo que, además, se debe hacer con delicadeza. Aunque los adultos están familiarizados con el ciclo de la vida, los infantes pueden no entenderlo.

Los animales que conviven con humanos acaban siendo un miembro más de la familia. Por desgracia, normalmente viven menos que nosotros, así que pasar por su muerte acaba por ser un evento inevitable. De todas formas, se puede afrontar una pérdida de forma sana y sincera, sin evitar el duelo. Descubre cómo.

¿Cómo decirle a mi hijo que su mascota ha muerto?

Los niños crean fuertes vínculos con los animales con los que viven. Además, a esas edades no suelen haber experimentado la muerte de un ser querido, por lo que hay que ser cuidadoso para que ese dolor pase de la forma más natural posible.

En las siguientes líneas, tienes algunos consejos para abordar de forma correcta esta situación. Por el momento, ármate de paciencia, pues no todas las personas pasan el duelo de la misma manera y los niños no son una excepción.

Prepara el terreno

Cuando se trata de un fallecimiento anunciado, lo mejor es preparar psicológicamente a tu hijo para ese momento. Algunos adultos prefieren no saber cuándo un ser querido va a fallecer, pero ten en cuenta que esta preferencia surge de la experiencia con el duelo, de la que los niños carecen. Puedes hacerlo de la siguiente manera:

  • Explícale al niño la situación del animal: esto es de mucha ayuda para evitarle la sensación de incomprensión cuando se pregunte por qué se ha muerto su mascota.
  • Habla de la muerte con naturalidad: la tristeza y la muerte son parte de la vida. Aceptar estos sucesos y emociones naturales como tal es la clave para un duelo sano.
  • Disfruta de sus últimos días: adelantar la pena por la pérdida puede ocasionar que tu hijo vea la muerte como algo que siempre es traumático y generar miedo en él. Aprovecha los últimos días para que el animal, tu hijo y tú llenéis vuestros días de amor.
Un niño abraza a una oveja.

La sinceridad es la clave

No mientas ni suavices la situación. Es inútil evitar ese proceso de duelo, ya que tarde o temprano todo niño vivirá alguno. Además, los infantes son tremendamente intuitivos y sabrán cuándo algo no cuadra.

Aceptar el hecho y procesarlo adecuadamente debe hacerse desde la realidad, tanto en adultos como en niños. Darle una despedida emocional al animal es tan importante como superar su partida, así que no evites la situación.

Normaliza los sentimientos cuando la mascota ha muerto

Puede que el niño o la niña no sepa cómo sentirse si es la primera vez que se enfrenta a una pérdida. Sentimientos negativos como la tristeza, si no se procesan adecuadamente, pueden llegar a enquistarse o a verse como algo malo.

La tristeza es algo normal en la vida y puede vivirse con la misma normalidad que la alegría. Compartir tus sentimientos con tu hijo le ayudará a saber que no pasa nada por llorar o sentirse mal. De esta forma, sabrá también que lo normal es que la emoción negativa se pase sola y sin trauma.

También se puede realizar una pequeña ceremonia para despedir al animal. Los rituales funerarios son útiles para la transición psicológica hacia la idea de que alguien ya no está.

Responde a sus dudas

Los niños preguntan sobre lo que no conocen y debe tenerse en cuenta su actitud inquisitoria. Preparar respuestas sencillas y sinceras sobre las preguntas que pueda tener el infante de la casa es muy útil para darle una idea adecuada sobre la muerte.

Es importante también ajustar el discurso a la edad del pequeño. No son necesarios los eufemismos o las metáforas, pero puede que necesites usar frases más cortas y vocabulario más sencillo para que lo comprenda.

Su mascota ha muerto y no se puede reemplazar

En las generaciones que ahora están teniendo hijos, existe una idea relativamente implantada: para aliviar el dolor de la pérdida del animal, se compra o se adopta otro. Esta opción no solo es inefectiva —ese animal tiene una identidad— sino que fomenta la concepción de los seres vivos no humanos como objetos reemplazables.

Esto no quiere decir que no vaya a haber otro animal en la casa. Al igual que con cualquier pérdida, se necesita un tiempo de asimilación y recuperación antes de pasar a otra etapa. No tengas prisa y experimenta el duelo con tu hijo: vuestro vínculo se hará aún más fuerte si te muestras comprensivo.

Un niño tirando de un carro con un labrador dentro..

La descendencia del humano tiene la maravillosa capacidad de hacernos volver a los sentimientos e ideas más sencillas. Muchas veces, ayudar a los niños a madurar implica revisar las propias ideas y evolucionar cuando se piensa que ya se está completamente definido.



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