¿Cómo convivir con los gatos asilvestrados?

Francisco María García · 29 noviembre, 2018
¿Son los gatos asilvestrados buenos candidatos para mascotas? Si eres amante de los gatos, seguro que más de una vez te has hecho esta pregunta.

Muchas personas confunden los gatos asilvestrados con mininos que han sido abandonados por sus tutores y necesitan un hogar. No obstante, es importante entender que son animales distintos, en especial respecto a su sociabilidad con los seres humanos.

A continuación, analizaremos lo que son los gatos asilvestrados y por qué no debemos adoptarlos como mascotas.

¿Cómo son los gatos asilvestrados?

Los gatos asilvestrados o ferales son aquellos que han regresado al estado silvestre y reaprendido a sobrevivir por sus propios medios en la naturaleza. Lógicamente, ya no se comportan de la misma manera que los mininos domésticos, pero tampoco vuelven a ser felinos salvajes, como tigres o leopardos.

Básicamente, se trata de felinos que descienden de los gatos domésticos, pero no han tenido contacto directo con los seres humanos y debieron reintroducirse en la naturaleza, viviendo de forma silvestre. Su comportamiento es mucho más reservado y arisco que el de los mininos domésticos.

La presencia de seres humanos en su ambiente suele provocar a los gatos asilvestrados mucha desconfianza, y difícilmente se dejarán tocar. Aunque los cachorros puedan mostrarse más sociables, los adultos suelen adoptar una postura defensiva.

¿Dónde viven los gatos ferales?

Por lo general, los gatos ferales encuentran su hábitat en los campos y bosques que están cerca de ciudades o poblados. Como no tienen depredadores naturales en estas zonas, suelen generar un importante desequilibrio ambiental en dichos ecosistemas.

Gran parte de las regiones habitadas por gatos asilvestrados sufre una radical reducción de la población de aves, roedores y pequeños lagartos o lagartijas.

A la vez que escasean sus posibles presas, los felinos continúan reproduciéndose y, cuando el alimento ya no es suficiente, migran a nuevas áreas. De esa forma, el desequilibrio se expande a nuevos ecosistemas y algunas especies pueden llegar a ser extinguidas.

Un ejemplo lamentable ha ocurrido en Australia, donde el daño a la fauna autóctona era tan grande que fue necesario tomar medidas extremas. En 2016, se ha realizado una estrategia masiva de exterminio de gatos asilvestrados en territorio australiano.

En la práctica, más de 20 especies únicas y nativas fueron extinguidas o están amenazadas en Australia. La causa de esto es la sobrepoblación de gatos asilvestrados.

Gato manx: características

¿Cómo surgen los gatos asilvestrados y por qué son tantos?

Por lo general, los gatos asilvestrados son descendientes (hijos, nietos, bisnietos) de felinos domésticos que han sido abandonados por sus tutores. Además, también existe un menor porcentaje de felinos que se escapan de sus hogares voluntariamente.

Cuando estos mininos abandonados no son esterilizados o castrados, empiezan a generar numerosos descendientes con otros felinos callejeros. En algunos casos, también pueden cruzarse con gatos asilvestrados que viven cerca de las zonas urbanizadas.

Las hembras tienen la capacidad de entrar en celo varias veces al año; por esta razón, la población callejera y asilvestrada tiende a crecer indefinidamente.

La mejor forma de evitar la sobrepoblación es adoptar un efectivo control reproductivo en nuestros mininos. Además, existen campañas específicas para la esterilización y castración de felinos asilvestrados.

Este tipo de métodos trata de esterilizar a las hembras y castrar a los machos para controlar la población asilvestrada. En primer lugar, atrapan al animal para esterilizarlo o castrarlo y después lo devuelven exactamente a su hábitat original. En estas acciones se utilizan jaulas y sistemas adecuados para este fin.

¿Se puede tener un gato asilvestrado como mascota?

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Aunque sus antepasados hayan convivido con las personas, los gatos asilvestrados no están acostumbrados a nuestra presencia. Su forma de vida es más parecida a de un felino salvaje que a la de sus abuelos o padres domésticos.

Para estos felinos, el contacto diario con los seres humanos puede generar miedo, ansiedad y nerviosismo. En consecuencia, suelen adoptar posturas defensivas y pueden llegar a atacar si se sienten amenazados.

Al encerrar a uno de estos gatos, también lo exponemos a un alto nivel de estrés, y ello se reflejará en su comportamiento. Además del riesgo de un ataque, también perjudicamos su salud mental.

Muchos animales asilvestrados en cautiverio sufren síntomas de depresión, agresividad o hiperactividad, entre otros. Por ello, la adopción de un gato feral es peligroso y nada aconsejable.

Por supuesto, los gatos asilvestrados también merecen vivir en un ambiente positivo, donde se sientan cómodos y seguros. El encierro y la vida hogareña no le ofrecen las condiciones óptimas para su desarrollo físico y mental.

Lo mejor es dejar a estos animales que vivan en un hábitat silvestre donde puedan gozar de su libertad y nos concienciemos sobre la importancia del control reproductivo en estos felinos.