Cómo afectan los incendios forestales a la fauna y flora

Guillermo Bisbal · 31 enero, 2019
Los incendios forestales son capaces de arrasar con toda lo vivo que se interponga en su paso; afectan negativamente a todos los componentes de un ecosistema, es decir, la fauna, la flora, los microorganismos, el suelo y el aire

Los incendios forestales se pueden propagar en grandes distancias: pueden sobrepasar ríos, carreteras e incluso cortafuegos. La situación puede empeorar cuando el incendio se inicia durante el verano o en lugares donde predominan climas cálidos.

Se estima que cada año se producen entre 60 000 y 80 000 incendios forestales, los cuales tienen una gran capacidad destructiva, ya que devastan entre 3 y 10 millones de hectáreas.

También hay que tener en cuenta otros factores al momento de determinar los efectos negativos de los incendios forestales en la fauna y la flora, como el origen de los incendios, la frecuencia en la zona, su amplitud y la estación del año en que se producen.

Causas de los incendios forestales

Los incendios forestales son producidos por varios factores tanto naturales como antrópicos. En la actualidad, la causa más común es la negligencia del ser humano: el mal uso de equipos que producen chispas, colillas de cigarros tiradas, hogueras abandonadas, mantenimiento deficiente de las líneas eléctricas y un largo etcétera.

Los incendios forestales pueden ser producidos con total intención por pirómanos o personas inconscientes.

Incendios forestales: causas

Por otro lado, las causas naturales que producen un incendio ocurren con mucha menos frecuencia. Se producen por erupciones volcánicas, impactos de rayos en materias vegetales, chispas causadas por colisión de rocas o por combustión espontánea.

Efectos de los incendios forestales en la fauna

Las especies forestales de vertebrados e invertebrados son afectadas por los incendios forestales tanto de manera directa como indirecta. Ello es debido a que el fuego no es un mecanismo de alteración natural y, por tanto, muchas de las especies no están adaptadas para afrontarlo.

Así, el fuego no solo ocasiona la muerte directa de animales, sino también provoca efectos indirectos que perduran durante más tiempo. Entre ellos se encuentran el estrés, la destrucción del hábitat y de las fuentes de alimentos. En otras palabras, se rompe la cadena trófica.

Los incendios forestales destruyen los arboles donde anidan la mayoría de las aves y donde pueden habitar monos, murciélagos, lémures, etc. Además, provocan el desplazamiento forzoso de aves y mamíferos, lo que altera el equilibrio de otros ecosistemas.

Lémures en Madagascar

Los incendios forestales suelen arrasar con toda la fuente de alimentos de los animales que habitaban en el bosque afectado. Los frutos e insectos son destruidos, así que las aves y pequeños mamíferos no cuentan con su sustento alimenticio.

Por otro lado, la cantidad de animales pequeños disminuye, como los roedores, por lo que los depredadores carnívoros se quedan sin suministro de alimentos. Esto ocurre en gran o menor medida para todas las especies que habitaban en bosques afectados por incendios.

Por otra parte, hay que considerar que los incendios también pueden generar nuevos recursos para ciertos animales. Pueden ser el incremento de hierbas en la primera etapa de regeneración, espacios abiertos que facilitan la captura de alimentos o la generación de leña y árboles quemados como fertilizantes.

La avifauna es la que se aprovecha más de la transformación forestal después de un incendio. Las dinámicas de las aves que se han observado son:

  • Desaparición de las aves del bosque durante y después del incendio forestal.
  • Aparición de aves en espacios abiertos que colonizan temporalmente las áreas quemadas.
  • Aparición de aves propias de matorrales, que incrementan su población paulatinamente después de pasar un año del incendio.
  • Reaparición de aves en el alto follaje después de que se recupera el bosque.

Efectos de los incendios forestales en la flora

Cuando en un área forestal ocurren incendios, frecuentemente el impacto en la flora puede ser devastador. Ello se debe a que se interrumpen los ciclos naturales de los bosques y desaparecen las especies nativas que están en simbiosis con la materia vegetal. Además, suelen proliferar las plantas invasoras.

Por otro lado, es innegable que la gran cantidad de incendios forestales contribuye a la aceleración del cambio climático. Esto es debido a que producen grandes cantidades de dióxido de carbono que se esparcen por la atmósfera.

Incendios forestales: efectos

Además, estos incendios erosionan el suelo: propician inundaciones y desplazamiento de tierras, que se llevan todo a su paso, tanto a la fauna como a la flora.

De la misma forma, los incendios forestales también pueden tener efectos positivos en la flora. Y es que limpian la materia muerta, enferma o en descomposición, lo que permite que se desarrollen nuevas plantas. En otras palabras, es una forma de regeneración.

Por consiguiente, los incendios forestales aumentan, en ciertas circunstancias, la diversidad de las plantas dentro de un ecosistema. Sin embrago, esto no quiere decir que los incendios sean plenamente beneficiosos.

Tal vez un incendio sea necesario para regenerar un ecosistema, pero si se repite continuamente los efectos negativos son casi irreversibles. Las plantas no llegarían a madurar, los animales no habitarían la zona y desaparecerían especies autóctonas, algunas únicas del lugar.

Prevención de los incendios forestales

A pesar de que la mayoría de los incendios forestales son producidos por la acción humana, también tenemos la posibilidad de evitarlos. Por tanto, para prevenir estos incendios de origen humano podemos:

  • Ser consciente de que cualquier chispa en materia vegetal seca puede ser el detonante de un incendio. Por tanto, no tirar colillas, ni cerillas al suelo.
  • No tirar vidrios, botellas plásticas o de cristal, latas o sprays porque el reflejo del sol en estos materiales pueden ocasionar un incendio.
  • Evitar encender hogueras o fogatas en el bosque. En el caso de hacerlo, solo se deben encender en zonas permitidas y condicionadas para eso. Además, saber los riesgos que implica encenderla, ya que se puede descontrolar fácilmente y se debe apagar correctamente.
  • Denunciar a las autoridades a algún sospechoso que haya podido ocasionar intencionalmente un incendio.
  • Elaborar zonas de cortafuegos en lugares que se sabe que hay facilidad de incendios, según los antecedentes de los años anteriores.
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