Cómo actuar frente a la alergia a los caballos

Edith Sánchez · 2 marzo, 2019
La alergia a los caballos, como toda alergia, puede generar consecuencias graves en algunas personas; para tratarla, lo primero es contar con un diagnóstico certero, y después impedir el contacto con el animal y seguir la prescripción médica

La alergia a los caballos es muy similar a otras alergias causadas por los animales domésticos. Representa un problema de salud importante. En los casos menos severos afecta la calidad de vida de una persona. En los casos extremos puede conducir incluso a la muerte.

Una de las dificultades de la alergia a los caballos es que puede pasar desapercibida por un buen tiempo. Esto se debe a que sus síntomas son similares a los de otras enfermedades, como un resfriado común. Por eso hay que estar siempre muy atentos, especialmente con los niños.

Para superar este problema hay medidas que tienen que ver con cambios en el estilo de vida y con tratamientos médicos formales. La ciencia ha avanzado mucho tanto en el diagnóstico como en el manejo de este tipo de dificultades.

Algunos datos sobre la alergia a los caballos

La alergia a los caballos es básicamente la alergia a la caspa que estos tienen en el pelo. En el caso de los seres humanos, la presencia de caspa es fácilmente detectable. En los animales, en cambio, dicha caspa es microscópica y, por lo mismo, casi imperceptible.

La caspa es fruto de una descamación en el epitelio de algunos animales, entre ellos el caballo. Lo problemático está en que se disemina fácilmente y queda pegada por mucho tiempo a las fibras textiles, principalmente. Esto incluye ropas, alfombras, muebles, etc.

Mano acariciando a un caballo.

Quien padece de alergia a los caballos sufre una respuesta inmune exagerada ante el contacto con la caspa del animal. Esto hace que presente un conjunto de manifestaciones anómalas en la piel y en el sistema respiratorio.

Es importante anotar que la reacción puede ser muy diferente en cada persona. Por lo tanto, la gravedad de los síntomas es también muy disímil. Puede ir desde una molestia leve hasta la imposibilidad para respirar.

La primera medida: consultar con el especialista

La primera medida a tomar, en caso de sospecha de una alergia a los caballos, es consultar con el especialista. Si no se consigue un diagnóstico preciso y confiable, de poco servirán las medidas que se tomen para solucionar el problema.

Se puede sospechar de una alergia a los caballos si unas horas después de entrar en contacto con ellos, una persona presenta los siguientes síntomas:

  • Estornudos, que a veces se acompañan de un taponamiento en la nariz.
  • Sensación de picor en los ojos, la nariz, el paladar, el oído o la garganta.
  • Lagrimeo.
  • Rinorrea líquida.
  • Tos irritativa.
  • Conjuntivitis.
  • Sonidos en el pecho, a manera de pitos, y sensación opresiva al respirar.
  • Erupciones y urticaria.

Manejo de la alergia: la prevención

El tratamiento de la alergia a los caballos debe orientarse hacia tres áreas: prevención, manejo de los síntomas y tratamiento de las causas. Una vez que se confirme el diagnóstico del problema, lo más importante es impedir el contacto entre el paciente y el animal.

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Esta medida preventiva lleva implícitas algunas dificultades. La más importante de ellas es que la caspa del animal podría seguir impregnada en varios elementos del ambiente, tales como ropa, muebles, etc. La caspa del caballo puede permanecer adherida a diferentes objetos por un lapso de seis meses a un año.

Así mismo, muchas personas están expuestas a un contacto indirecto. Esto ocurre cuando alguien tiene contacto con los caballos y luego con el paciente. O cuando alguien ha estado cerca de un caballo y luego toca objetos a los que el paciente también tiene acceso. Por lo tanto, hay que estar muy atentos a esto.

El tratamiento médico

Lo usual es que el médico inicie un tratamiento, tanto para moderar la presencia de los síntomas, como para atacar la causa del problema. Habitualmente se prescribe un tratamiento de inmunoterapia, el cual incluye vacunas que contienen el epitelio del caballo y que suelen aplicarse por un lapso de cinco años.

En la alergia a los caballos, como en cualquier otro tipo de alergia, existe el riesgo de presentar un shock anafiláctico. Este es una reacción alérgica extrema y constituye una urgencia médica, que debe ser tratada de inmediato con corticosteroides y adrenalina.

Varias investigaciones han demostrado que los caballos de pelo rizado no tienen en su pelaje la proteína que causa la alergia en los humanos. Todo indica que una persona alérgica puede convivir con ellos sin problemas. Esto aplica particularmente para la raza Bashkir Curly, de origen ruso.

  • De la Vega, W. S., & de la Vega, E. S. (2007). De la alergia clínica a la alergia molecular: Concisa historia de cien años. ARCHIVOS DE ALERGIA E INMUNOLOGÍA CLÍNICA, 38(3), 91-106.