Algunas babosas de mar pueden regenerar su cuerpo después de perder la cabeza

Se sabe que algunos reptiles pierden la cola cuando intentan escapar, pero por extraño que parezca, también existen babosas de mar que se cortan la cabeza y sobreviven.
Algunas babosas de mar pueden regenerar su cuerpo después de perder la cabeza
Sara González Juárez

Escrito y verificado por la psicóloga Sara González Juárez.

Última actualización: 12 abril, 2021

Imagina romperte un brazo y poder decir «no funciona, me lo quito» y que te salga uno nuevo. Parece una locura, ¿verdad? Pues algunas babosas de mar —como Elysia marginata— hacen algo parecido, pero con la totalidad de su cuerpo.

Estas líneas son otra entrega más de un animal que tiene habilidades dignas de un cómic de superhéroes. Por suerte, la ciencia está ahí para explicar cómo funciona la autotomía en invertebrados, así que no te lo pierdas.

La autotomía: arrancarse partes y sobrevivir

Etimológicamente, la palabra autotomía significa «cortarse a uno mismo» —del griego antiguo αὐτο, «a sí mismo», y τομία, «cortar»—. Parece algo impensable, pero para algunas especies, este es el último recurso para sobrevivir al ataque de un depredador.

En el caso de animales vertebrados, que es donde comúnmente se observa la autotomía, suelen existir músculos especializados que permiten la separación de los huesos de la articulación, que se contraen después para evitar la hemorragia. Según la especie, ese miembro vuelve a regenerarse —como en algunos reptiles—, aunque el resultado suele ser inferior al original.

Sin embargo, el caso de la Elysia marginata es especial. El proceso no parece ser una respuesta a la depredación y no es para nada igual de brusco que el de los vertebrados. Si te ha picado la curiosidad, tienes las claves de este mecanismo biológico en el siguiente apartado.

Una babosa grande.

Babosas de mar que pierden la cabeza

Elysia marginata es una babosa de mar que habita el suelo marino del Indo-Pacífico, donde se alimenta de algas. Si crees que decapitarse a sí misma es algo peculiar, tienes que saber esto: este gasterópodo también hace la fotosíntesis.

Esta fotosíntesis ocurre gracias a la cleptoplastia, un proceso por el que estas babosas de mar incorporan los cloroplastos de las algas que comen a sus propios tejidos. Así, obtienen energía por 2 vías: la alimentación y el aprovechamiento de la luz que llega hasta el fondo marino.

La autotomía de la Elysia marginata

El estudio publicado en la revista Current biology, dirigido por la bióloga Sayaka Mitoh, descubrió este hecho por pura casualidad: un día, los investigadores observaron cómo la cabeza de una de las babosas se arrastraba por el fondo del tanque, dejando el cuerpo atrás. Al principio pensaron que el gasterópodo moriría, pues carecía de órganos vitales.

Sin embargo, día tras día, el cuerpo de la babosa se regeneró, hasta el punto de ser completamente nuevo al cabo de un mes. Este no es un proceso desconocido, pues existe en animales como la hidra y los gusanos planos, pero nunca se había observado en animales complejos como las babosas marinas.

Se especula que la utilidad de esta autotomía es librarse de parásitos internos y otras enfermedades que amenazan la vida.

Para autotomizarse la cabeza, el organismo de Elysia marginata simplemente deja de alimentar las células que separan la cabeza del cuerpo, de manera que los tejidos se destruyen y se separan. A partir de ese momento, su capacidad para hacer la fotosíntesis le provee a la sección separada la energía suficiente para comenzar la regeneración.

Además, se registró que este proceso era más fácil para las babosas jóvenes, pues las más viejas acababan por morir. En cuestión de días, la herida abierta de la cabeza se cierra y, a la semana, ya han generado un corazón completamente nuevo.

Las babosas de mar son coloridas.

Apuntes finales sobre las babosas de mar

Cuando en las primeras líneas te hablábamos de capacidades heroicas, no está claro si primero el humano imaginó los superpoderes basándose en la naturaleza o si la naturaleza ha resultado ser como imaginamos. En cualquier caso, la capacidad de perder un miembro y regenerarlo es más común de lo que se piensa en el reino animal.

Muchos otros organismos son capaces de practicar la autotomía, en mayor o menor medida: desde la conocida lagartija hasta los amenazados ajolotes —que regeneran un miembro perdido en cuestión de una semana—, solo nos queda preguntarnos qué quedará por descubrir.

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