7 alternativas del collar isabelino en perros

El collar isabelino es esencial para la recuperación de muchos canes tras una intervención médica. De todas formas, y siempre que lo recomiende un veterinario, se pueden buscar ciertas alternativas.
7 alternativas del collar isabelino en perros

Escrito por Yamila

Última actualización: 30 julio, 2022

También conocido como “cono de la vergüenza”, es un elemento que se coloca en el cuello del perro para evitar que se muerda, lama o lastime cierta zona. Se usa sobre todo después de una operación o tratamiento veterinario. Como suele ser bastante molesto para ellos, en el siguiente artículo te contamos cuáles son algunas de las alternativas del collar isabelino para canes.

De todas formas, es necesario destacar que la exploración de otras opciones solo es posible si tu veterinario de confianza está de acuerdo con ello. En caso de que esto no sea así, lo más recomendable es hacer caso a los profesionales y permitir que el perro se recupere tal y como lo necesita (por molesto que sea).

¿Qué es el collar isabelino?

Básicamente, se trata de una herramienta colocada por los profesionales de la salud después de una cirugía o accidente que necesitó la aplicación de puntos de sutura. Ya que el perro puede alcanzar con su hocico casi cualquier área del cuerpo cuando ha sido operado, es normal que intente arrancarse los puntos queriendo curarse él mismo la herida (que por supuesto genera dolor, comezón y malestar).

Se ha detectado que la saliva de los perros tiene ciertas propiedades bactericidas, pero igualmente no hay que dejar que se chupen la herida. Las contraindicaciones son mucho mayores que los efectos positivos.

Para evitar lamidos, mordidas o rascaduras, se ha inventado el “collar isabelino”. El principal objetivo es que el animal no provoque una lesión o infección en la herida.  Se trata de una protección de forma troncocónica, generalmente de plástico, que se ajusta en el cuello independientemente del tamaño del can. Casi todo perro tiene que llevar uno a lo largo de su vida por un tiempo.

El problema del “cono de la vergüenza” es que es muy incómodo para los animales. Casi todos quieren quitárselo a toda costa, incluso si se hacen daño. Cuando un perro tiene un collar isabelino, posiblemente no quiera caminar, se choque con muebles, paredes y personas, esté deprimido, no quiera comer ni beber agua, gruña o muestre los dientes cuando alguien se le acerca.

Un pug con un collar isabelino.

Consejos para adaptar al can al collar isabelino

Antes de hablar de las alternativas del collar isabelino, nos gustaría darte algunos consejos si es que el veterinario le ha colocado este instrumento a tu perro. No te pierdas la siguiente lista:

  1. Motívalo para que camine. Colócate frente a él para que te vea y guíalo hacia su destino. No muestres reticencia o miedo durante el proceso, pues el can notará tu reparo y será más proclive a mostrar conductas problemáticas.
  2. Deja que se mueva con libertad por todos los rincones de la casa y que se acostumbre al collar.
  3. Trata de mover los objetos que puedan lastimarle.
  4. No intentes poner una mano dentro del collar sin que el animal primero te haya visto.
  5. Eleva los recipientes para la comida y el agua (por ejemplo, en un banquillo) para que tenga mejor acceso a ellos.
  6. Revisa que el collar isabelino no esté apretando demasiado su cuello, o que le impida comer, beber o respirar con normalidad. En caso de que notes incomodidad en tu mascota, no dudes en acudir al veterinario en busca de consejo.
  7. Colócale una almohada pequeña para que el perro duerma más cómodo.
  8. Ofrécele alguna chuchería más de lo normal y dale muchos mimos. Así, se reducirá su irritabilidad y aceptará mejor el collar en futuras ocasiones.

Alternativas del collar isabelino que te pueden interesar

Si por más de que has hecho todo lo posible por proporcionarle comodidad a tu mascota, sigue intentando quitarse ese cono tan molesto, aquí te contamos cuáles son las más eficaces alternativas del collar isabelino. De todas formas, debes recordar que solo son aplicables en caso de que un veterinario te lo aconseje (o permita).

1. Camiseta

Sirve en caso de heridas menores en las extremidades anteriores. No hace falta comprar nada, simplemente usa una camiseta tuya que ya no utilices. Anuda las mangas a su cintura. En el caso de que la herida o cirugía esté en el abdomen, mejor una camiseta de manga corta anudada en el lomo.

Para heridas en cuartos traseros, ponle una camiseta de manga corta al revés (la cola en el orificio del cuello y las patas en las mangas). Si eliges esta opción, deberás quitarle la camiseta cuando lo saques de paseo, porque no podrá hacer sus necesidades (quedará como un pañal).

2. Calcetines

Una de las excelentes alternativas del collar isabelino si el animal tiene heridas en las patas es colocarle calcetines. Así no podrá acceder fácilmente a ellas y morderse o lastimarse. Asegúrate de que el elástico del calcetín ajusta bien para que no se le salga. Puedes emplear una banda elástica por las dudas (teniendo en cuenta que no le apriete demasiado ni le corte la circulación).

De todas formas, toda herida debe estar cubierta por un apósito específico para canes o una venda antes de colocar el calcetín. En el caso contrario, la fricción del tejido hará que la lesión se abra más veces y se infecte.

3. Collares “cómodos”

Uno de los problemas de los collares isabelinos es que son muy incómodos. La buena noticia es que en las tiendas de mascotas venden una versión acolchada mucho más agradable. Cuando tu perro o gato quiera acostarse, no tendrá un plástico duro como almohada, sino un cojín mullido.

4. Collares inflables

Los collares inflables son parecidos a los que se usan en los aviones para dormir, pero circulares. El animal conserva la visión periférica, pero no puede acceder a las heridas para morderlas o lamerlas. Tienen forma de “U” (herradura de caballo) para ajustarse a la perfección al cuello del animal y maximizar su comodidad, limitando a su vez su rango de acción.

5. Collares cervicales

Otra opción son los collares cervicales, que no les permiten a los canes mover el cuello con tanta libertad. Uno de los principales es el de tipo Bitenot, el cual está compuesto de plástico y espuma. Es muy fácil de lavar y de colocar en el can, pero por desgracia no se recomienda en canes con lesiones en cabeza u orejas. 

6. Trajes de recuperación quirúrgica

Los trajes de recuperación quirúrgica rompen paradigmas y dan la vuelta a la tortilla: no se trata de colocar un artilugio en el cuello del animal, sino de cubrir el resto de su cuerpo. Estas prendas de ropa caninas están hechas de material ligero y protegen a todo el can, exceptuando las patas, la cola y la propia cabeza. Así, no podrá lamerse si la herida está localizada en el tronco.

Estos trajes cuentan con una apertura entre la cola y los órganos genitales que se puede desabotonar para permitir que el can defeque a gusto. Algunos ejemplares no aceptan este tipo de complementos, así que su eficacia dependerá de cada caso.

7. Mangas de recuperación quirúrgica

La premisa es la misma que antes, pero con un enfoque menos invasivo. En este caso, solo se cubre la pata afectada por la lesión con una manga y se asegura con una tira de tejido que cruza el lomo del perro. De esta manera, se protegerá la zona dañada sin tener que recurrir al collar isabelino.

Un beagle con un traje quirúrgico.

Como ves, son muchas las alternativas posibles al collar isabelino a la hora de proteger a tu perro tras una lesión. De todas formas, la elección dependerá en todos los casos del lugar de la herida, su estado de salud general y el nivel de tolerancia que muestre ante ciertos procedimientos. Antes de tomar cualquier decisión, consúltalo con tu veterinario. 

Cortesía de la imagen principal: Victor Pineda.

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