Águila imperial: características y comportamiento

Yamila · 18 diciembre, 2017
Este ave rapaz se divide en dos subespecies, que son el águila imperial oriental y el águila imperial ibérica, ambas con cualidades excepcionales, si bien se encuentran en peligro de exitinción

Dentro de la denominación de águila imperial podemos encontrar dos especies: la oriental y la ibérica. Ambas están relacionadas a los imperios y emperadores, y son aves realmente majestuosas que nos llaman la atención por sus maravillosos vuelos rasantes. Conoce más sobre ellas en el siguiente artículo.

Características del águila imperial oriental

Esta especie es una de las tantas aves rapaces que habitan el hemisferio norte, concretamente en las áreas de praderas de Europa y Asia, aunque migre a África durante el invierno.

Aguila imperial iberica
Fuente: Juan lacruz

El águila imperial adulta llega a medir unos 80 centímetros de altura, pero alcanza hasta dos metros de envergadura en pleno vuelo. Como sucede en la mayoría de las aves depredadoras, las hembras son más grandes que los machos –hasta el doble de peso– y realmente esa la única diferencia importante entre ambos sexos.

El plumaje del águila imperial oriental es precioso: marrón oscuro con manchas blancas y la punta de la cola negra, además de tener la nuca con una tonalidad dorada. Un cuestión curiosa es que tienen plumas en las patas, las cuales terminan en garras ganchudas muy fuertes que les permiten cazar al vuelo.

Con respecto a la alimentación, la dieta de este águila está compuesta por ardillas, roedores, mustélidos, zorros y aves pequeñas. Este ave rapaz las divisa a lo lejos gracias a su potente vista y velocidad de vuelo.

La monogamia es un rasgo principal del género: cada año regresan al mismo nido para reproducirse, el cual es reacondicionado en caso de ser necesario. Para la confección de dicho refugio utilizan ramas gruesas de un árbol, y luego cubren los agujeros con hierba y hasta plumas propias.

La incubación es de hasta cuatro huevos, aunque por lo general son dos, y dura 43 días con solo el polluelo más fuerte como superviviente. El pequeño volará a los dos meses de edad, y en invierno él solo emigrará buscando pareja para el siguiente verano.

En muchas zonas del continente el águila imperial oriental ha desparecido, y en otras se encuentra en peligro de extinción; las dos poblaciones estables que se conservan habitan en los Alpes de Tirol y de Trentino. El principal motivo de reducción de los individuos es el uso de la tierra para cultivo.

Características del águila imperial ibérica

Hasta hace poco se creía que se trataba de una subespecie del águila imperial oriental, pero han sido ‘separadas’ por no compartir la mayor parte del ADN. Su nombre científico  –aquila adalberti– conmemora al príncipe Adalberto de Baviera y, como su denominación popular indica, habita la Península Ibérica, mayormente en las marismas de la costa, en la montaña y en los sistemas dunares.

Aguila imperial
Fuente: David Gil

El plumaje en los adultos es pardo oscuro, a excepción de la parte alta de las alas, la nuca y los hombros, que son más claros. La cola, por el contrario, es más oscura y no presenta bandas claras como su ‘prima’ oriental.

Los individuos jóvenes presentan coloración rojiza hasta que llegan a la madurez sexual, en torno a los cinco años. Cabe destacar que en esta especie también la hembra es más grande que el macho, y que en ambos sexos la envergadura al volar oscila alrededor de los dos metros.

Una característica destacada del águila imperial ibérica es que no emigra, por lo cual cada pareja –son monógamos– tiene una zona de caza y reproducción de casi 2 000 hectáreas. Entre marzo y julio las parejas se aparean, reacondicionan los nidos y ponen máximo cinco huevos, que incuban ambos durante 43 días.

Si bien los aguiluchos abandonan el nido familiar a los tres meses, siguen viviendo en las cercanías y siendo alimentados por sus padres por cuatro meses más. Pasado ese tiempo tendrán una vida nómada hasta conseguir pareja y un territorio propio.

Debido a que el conejo es su principal presa –que es cada vez más escasa– la mortalidad intrínseca de los venenos usados por el hombre para la agricultura y la persecución directa de la población, desgraciadamente el águila imperial ibérica es una especie amenazada.

Fuente de las imágenes: Arturo Yelmo y David Gil