Dificultad para respirar en gatos: ¿qué hacer?

5 agosto, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el biotecnólogo Alejandro Rodríguez
La dificultad para respirar en gatos puede deberse a diversas causas, desde alergias a infecciones. En este artículo vamos a descubrirte más sobre este problema.

Si hablamos de gatos, nos referimos a una de las mascotas más comunes en todos los hogares. Pero hay que saber que, a diferencia de otras, la dificultad para respirar en gatos puede suponer un riesgo alto para su salud. A continuación, te detallamos algunas de las causas y cómo afrontar rápidamente esta situación.

¿Cómo respiran los gatos?

Antes de adentrarnos en las causas y soluciones relacionadas con la dificultad para respirar en gatos, es importante saber cómo respiran los gatos. De esta manera, si detectamos algún comportamiento anómalo, podremos identificarlo y actuar con rapidez.

A diferencia de otros mamíferos, como los perros o los seres humanos, los gatos solo toman aire por la nariz. El tracto respiratorio de los gatos se divide en dos partes: superior e inferior. Esto quiere decir que, en ningún caso, la boca forma parte del mecanismo respiratorio felino.

Por eso, es importante aprender a identificar alguno de los siguientes síntomas en nuestro gato:

  • Intenta respirar con la boca abierta.
  • Su respiración es entrecortada o muy rápida.
  • A menudo aparecen síntomas de tos o estornudos continuos.
  • Otros síntomas asociados son malestar, fiebre o secreciones nasales.
Veterinario examina a un gato

Si notamos que alguno de estos síntomas se produce con relativa frecuencia, debemos actuar rápidamente. La mejor solución es acudir a un experto veterinario de inmediato.

Dificultad para respirar en gatos: causas

Existen numerosas causas que pueden afectar a la respiración de nuestro gato. Uno de los principales y más comunes es el complejo respiratorio felino. Este término es el que se ha acuñado a un conjunto de enfermedades que atacan al sistema respiratorio. Normalmente, está causado por dos virus: un herpesvirus y el calicivirus felino o CVF.

El objetivo de ataque de estos virus son las vías respiratorias altas, que comprenden los ojos, nariz, boca, lengua y garganta. Esto provoca que, aparte de la dificultad para respirar, se produzca una irritación de las zonas. A su vez, la irritación hará que el animal segregue más saliva, moco o lágrima para intentar aliviarse, lo que constituye el sistema de transporte perfecto para infectar a otros animales.

Este tipo de transmisión hace especialmente vulnerables, por ejemplo, a los gatos jóvenes que han vivido en grupo en criaderos. Si no se trata a tiempo, el complejo respiratorio felino puede ser mortal.

El asma felino es otra de las causas más frecuentes de dificultad respiratoria felina. Suele estar provocada por una inflamación de los bronquios, como consecuencia de un producto nocivo o irritante. El asma felina se caracteriza por dificultades respiratorias, tos intensa o ruido al respirar.

Gato con problema respiratorio

Como ya hemos comentado más arriba, son muchas más las causas detrás de las dificultades respiratorias. Aquí mostramos un pequeño resumen:

  • Las alergias en gatos, sin duda, pueden alterar la respiración normal de nuestro gato.
  • Existen algunos parásitos, como los gusanos pulmonares, que atacan al sistema respiratorio.
  • Si nuestro gato ha tragado por accidente algún cuerpo extraño, su respiración puede verse afectada.

¿Si mi gato respira mal, qué hacer?

La mejor solución para cualquiera de estas afecciones pasa por llevar a la mascota a nuestro centro veterinario de confianza de inmediato. Muchas de estas afecciones pueden llegar a ser muy graves, por lo que cuanto antes acudamos, más posibilidades tendrá nuestro gato de recuperarse.

Una vez allí, y dependiendo del tipo de afección, el equipo veterinario tomará las medidas médicas necesarias. En algunos casos, requerirá de antibióticos u otro tipo de medicamentos especiales, como los inhaladores en el caso del asma felina.

Desde el punto de vista de los dueños, no hay mucho más que se pueda hacer, salvo algunas medidas preventivas que fortalezcan el sistema inmunitario de nuestro gato: una alimentación adecuada, una cartilla de vacunación actualizada y un cuidado y atención diarias hacia nuestro felino.

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