A tu gato no le gusta el frío

Francisco María García · 18 noviembre, 2018
El frío no solo afecta a las personas, también puede resentirse con nuestras mascotas. Si notas que tu gato está inquieto o de mal humor quizá sea porque tiene frío.

Al gato no le gusta el frío, es muy sensible y puede enfermar de forma rápida. Es común verlo en invierno buscando los rincones más calientes de la casa. Por ello, hay que tomar algunas precauciones a tiempo para que se sienta a gusto.

Además de la comodidad, es fundamental ayudar a prevenir enfermedades. Los propietarios del animal debemos tener en cuenta cuidados para mantener el calor corporal. Dentro o fuera del hogar, con más o menos pelaje, todos los felinos necesitan cuidados; y más cuando hay bajas temperaturas.

¿Cómo mantener feliz al gato que no le gusta el frío?

Alimentación balanceada

Las mascotas siempre deben tener una alimentación controlada y adecuada a su edad. En la época invernal se vuelve necesario reforzar la dieta y estar más atentos. En especial, si al gato que no le gusta el frío es de andar en la calle.

Es necesario ofrecer al minino más comida y controlar que su alimentación contenga las vitaminas necesarias para su desarrollo favorable. Con un buen alimento, se obtiene la energía y los nutrientes básicos para enfrentar el frío.

Gato con ropa.

Equilibrar la temperatura ambiente

El mantenimiento del entorno climatizado ayuda a que el gato que no le gusta el frío se encuentre tranquilo. Es probable que recorra diferentes lugares hasta encontrar aquel que le resulte más agradable. Por todo ello hay que dejar que entre el sol por la ventana y colocar una alfombra debajo; eso sería ideal.

Asimismo, hay que evitar todas las corrientes de aire en el interior. Del mismo modo que se toman medidas para el cuidado de un bebé, se debe pensar en el animal. Quizá sea momento de reubicar sus almohadas y colocarlas cerca de la estufa.

Arropar al gato que no le gusta el frío

Las prendas de vestir para mascotas son ya una moda muy conocida. No se trata solo de estética, sino de ofrecer un abrigo constante. Es ideal para aquellos gatos que aman salir de paseo o viven en el exterior.

Asimismo, hay ciertas razas gatunas que poseen menos pelaje o más fino; a diferencia de otros peludos, no se encuentran naturalmente tan protegidos. Para ellos también es prioritario contar con un abrigo extra. De lo contrario, son propensos a contraer un resfriado o a estar inquietos y de mal humor.

Preparar una cama térmica

El gato que no le gusta el frío ama tener un lugar caliente donde enroscarse. En el mercado existen muchas alternativas de camas térmicas o calefactoras para felinos. Con este producto, mantienen el calor de su cuerpo y duermen placenteramente.

Si bien son seguras, se aconseja colocar una manta para evitar quemaduras. Puede suceder de forma accidental que tenga mayor temperatura y provoque lesiones. En cuanto al formato, es mejor elegir la que creas más cómoda para cada uno.

Refugios alternativos y calentitos

Generalmente el gato tiene sus lugares preferidos para descansar cuando lo desea. No es normal que solo utilicen un solo mueble y menos en invierno. Por lo tanto, es muy útil reciclar y armar refugios para que el animal huya del frío.

Las cajas de cartón que habitualmente terminan en el cesto de basura son imprescindibles. En realidad, se convierten en grandes aliadas para el gato que no le gusta el frío; según sea el tamaño y la condición del animal quizá haya que hacer algún recorte.

¿Cuáles son los gatos que más padecen el frío?

Gato con manta.

Está claro que con todos los felinos hay que tener especial cuidado en esta época. Sin embargo, hay algunos que son más propensos que otros a contraer una enfermedad como consecuencia del frío.

Mayores de 7 años o enfermos

Al igual que los humanos los gatos mayores tienen menores defensas. Algunos no realizan actividades físicas e incluso pueden tener otros malestares. La artritis y otras cuestiones relativas a la edad los hacen más vulnerables.

Cachorros

Al gato no le gusta el frío desde siempre, no es solo una cuestión de edad. Cuando son pequeños no tienen aún desarrollado su sistema inmune. Por tal motivo, desde que son muy pequeños hay que protegerlos y mucho; la alimentación y un buen abrigo son indispensables para que el minino crezca sano.

Cuidar no significa evitar

Si al gato no le gusta el frío hay que ayudarlo a que lo pase lo mejor posible; pero de ninguna manera hay que postergar salidas, paseos ni ejercicios. Las actividades al aire libre también son muy necesarias para la salud. Por lo tanto, se trata de seguir la rutina reforzando el abrigo.