Zorros y carreteras: una atracción fatal

Eugenio Fernández · 30 abril, 2018
Debido a que sus presas –los consejos– se refugian o yacen muertas en los arcenes, así como por su carácter confiado, estos cánidos se arriesgan a cruzar el asfalto

El zorro rojo (Vulpes vulpes) es un carnívoro muy conocido en todo el planeta, que por desgracia sufre muchos atropellos: zorros y carreteras se relacionan enormemente.

El zorro y el hombre

Este silencioso depredador de hábitos nocturnos ha sido fuente de mitos y leyendas en la totalidad del hemisferio norte, si bien esta especie también se puede encontrar en Oceanía como especie invasora, algo muy relacionado con lo que pasó con los conejos en Australia.

Y es que el zorro se ha relacionado con el hombre desde hace siglos, pues es uno de los principales depredadores de las aves domésticas, como gallinas o gansos. Una de las razones es que el zorro es un carnívoro excesivamente confiado, lo que está relacionado con el binomio de zorros y carreteras.

Además, forma parte del folclore y las historias de numerosas culturas: Esopo, Samaniego y otros fabulistas lo incluyen en sus historias como un animal astuto, mientras que aparece en numerosos cuentos europeos como Pinocho o en Historias de oriente, que relacionan en muchas ocasiones a este animal con la magia.

Zorros y carreteras: ¿por qué están relacionados?

Por desgracia, una de las principales presas del zorro ha encontrado refugio en estas infraestructuras humanas, motivo por el que zorros y carreteras están relacionados: los conejos usan los arcenes y cunetas como refugio. 

Zorro cruzando carretera

Es por ello que el zorro suele encontrarse cerca de las carreteras, ya sea buscando a aquellos conejos atropellados o los que viven en los márgenes de las carreteras.

Esta es una de las principales razones por las que los zorros abundan en los márgenes de las carreteras; o al menos esa ha sido la conclusión de un reciente estudio realizado por la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad de Cambridge. En el estudio se analizó la relación entre las poblaciones de conejo y las de depredadores como el zorro o el tejón.

Zorros y carreteras: el zorro rojo sale mal parado

Aún así, en el estudio se destaca que el zorro puede encontrarse cerca de la carretera incluso en aquellas zonas donde los conejos no tienen sus madrigueras, lo que hace sospechar que también influye la enorme tolerancia del zorro hacia el ser humano.

Esto también se debe a su gran aprovechamiento de la carroña: por desgracia, esto convierte a la atracción entre zorros y carreteras en algo fatal. Y es que los animales son atropellados y el zorro se arriesga a correr el mismo riesgo al acceder a la carroña, lo que hace que el binomio de zorros y carreteras pueda resultar en atropellos a fauna silvestre.

Atropello de zorro

Sin embargo, otros depredadores como ciertos mustélidos no parecen estar siendo atraídos por las carreteras. Se sospecha que, para otros carnívoros, las carreteras son vistas como un peligro mucho mayor por la presencia del hombre, algo que no parece advertir el confiado zorro rojo. 

Según los investigadores, estas conclusiones pueden permitir mejorar el diseño de futuras autopistas y aumentar la limpieza de los márgenes de las carreteras para mejorar la conservación de carnívoros oportunistas como el zorro. Esto evitará la atracción fatal entre zorros y carreteras.

Zorros y carreteras: ¿qué hacer si encuentro un zorro herido?

Cuando te preguntes qué hacer si te encuentras un animal salvaje herido, como puede ser un zorro atropellado, lo mejor es mantener la calma y llamar al centro de recuperación de fauna más cercano. Es por ello que es recomendable que conozcamos cuales son los centros de recuperación de nuestro país, o que consultemos a la Guardia Civil o al ayuntamiento al que nos debemos dirigir.

En el caso de animales atropellados, debemos tener extremo cuidado al moverlos por posibles lesiones en la columna vertebral, y en general, debemos evitar tocar animales silvestres. Lo que nunca debemos hacer es llevarnos al zorro a casa: es una de las especies salvajes que más sufre en cautividad, y suelen morir del estrés. Si está herido, debemos acudir a profesionales de la fauna silvestre para que este bello animal sobreviva.