Todo sobre el perro lazarillo

Perro guia en la nieve

Es verdad que cualquier can es capaz de aprender y dar amor. Pero algunos van más allá de sentarse y traer la pantufla de su dueño. El perro lazarillo es uno de los casos que demuestra inteligencia avanzada y entrenamiento profesional.

La historia de la humanidad revela cómo la relación entre perro y hombre se ha ido desarrollando y diversificando. De ayudante de caza a mascota. Los méritos cosechados por la capacidad de aprendizaje y fidelidad, les otorga a los canes el título de mejor amigo.

La evolución de las técnicas de adiestramiento ha marcado la diferencia. Ha permitido que los sentidos aguzados y la lealtad de los canes pudieran contribuir para la calidad de vida humana. Eso es lo que posibilita la existencia y el éxito del perro lazarillo.

¿Qué es el perro lazarillo?

El perro lazarillo es considerado un animal de asistencia. Desempeña una función social al auxiliar un grupo de personas que necesitan asistencia para integrarse a la sociedad.

Pero también es un apoyo vital en la vida de cada una de esas personas. Entre otras cosas, porque facilita el ejercicio de actividades cotidianas y mejora su calidad de vida. Por eso desempeña también una rol particular y sentimental para los deficientes visuales.

El origen

La idea del perro lazarillo surge para auxiliar los veteranos de la Primera Guerra Mundial durante las décadas de los 20 y 30. En Gran Bretaña fueron entregados los 4 primeros perros entrenados a excombatientes que perdieron total o parcialmente su visión durante el combate. Los elevados costes fueron asumidos por el propio estado.

En ese entonces se trataba de Ovejeros o Pastores Alemanes. Los perros ya eran utilizados en operaciones militares debido a su gran inteligencia y resistencia física. Se daba preferencia a las hembras, por su mejor adaptación a compartir territorio y su fidelidad al dueño.

En la actualidad, el perro preferido para esta función es el Labrador Retriever. Es tan inteligente y capaz como el Pastor Alemán. Pero la serenidad y ternura de su temperamento cuentan a favor. Además, el porte y apariencia consiguen que la mayoría de las personas se sientan menos intimidadas con la presencia de un Labrador.

Hasta hoy, en muchos países, el estado u organizaciones sin fines lucrativos asumen los costes elevados del correcto entrenamiento de un perro lazarillo. Se considera una importante política social de inclusión. En España, los perros guías son entrenados y certificados por la ONCE.

¿Cómo se entrena el perro lazarillo?

Como se sabe, el Labrador puede ser un perro caótico, en caso de no ser instruido adecuadamente. Su vivacidad cerebral combinada con gran cantidad de energía le hace una raza con enorme potencial de aprendizaje. Basta canalizar toda esa energía para la actividad deseada.

Actualmente, los Labradores son profesionales multitareas. Actúan en detección de bombas y drogas, en terapias para disturbios físicos y psicológicos, como perro lazarillo, y también como la mascota familiar preferida.

Sus características físicas y de comportamiento lo encuadran perfectamente como perro guía: posee cerca de 55 centímetros de altura, vivacidad mental y curiosidad, resistencia física y alto grado de socialización.

Los perros lazarillos son elegidos desde cachorros para tener su educación dedicada a ejercer dicha función. La mayoría de las escuelas de adestramiento profesional poseen su propio programa de crianza.

El perro lazarillo desde cachorro

Al principio, para domar la intensa energía, es recomendable castrar el Labrador cuando es cachorro. En caso de hembras, después del primer celo.

A partir de 4 semanas, los cachorros son sometidos a diversas pruebas para trazar su tendencia de comportamiento. Son expuestos a diferentes estímulos como sonidos, nuevos ambientes y cambios climáticos. Ya aprenden a caminar con correa, sentarse y buscar diferentes elementos mediante comandos.

A partir de los 3 meses de vida, son observadas las reacciones a vehículos en movimiento, cambios de piso, obstáculos colgantes, obstrucción del camino y tránsito de peatones. Eso porque el perro lazarillo debe ser capaz de reconocer cambios en el camino y desviar el rumbo cuando se encuentra con obstáculos arquitectónicos u orgánicos.

En las manos del adiestrador

A los 12 meses, el can ingresa definitivamente a las instalaciones de la escuela de adestramiento. Ahí empieza su entrenamiento especializado para llegar a ser un perro lazarillo.

La primera etapa dura 4 meses. El perro aprende a obedecer y desobedecer comandos de forma inteligente siguiendo instrucciones predeterminadas. Primero, se utiliza un arnés confeccionado con cuero que lleva una manija metálica, cuyas puntas se sujetan a argollas que se prenden del correaje. Esta manija es el medio de comunicación entre can y dueño, ya que es por medio del arnés como la persona siente los movimientos del perro lazarrillo.

Ya adaptado al arnés, el perro aprende a detenerse en las esquinas de las escaleras o repechos. Se trata de que el dueño no se accidente al subir o bajar. Después, se le enseña a girar a la derecha y a la izquierda.

La siguiente etapa es enseñar a desobedecer de forma inteligente para evitar accidentes y confusiones al invidente. El perro también aprende a evadir obstáculos colgantes, a observar el tránsito antes de bajar la acera, contornar y medir distancia de los obstáculos, volver a subir la acera y continuar el camino.

Por último, el perro lazarillo aprende a subir a transportes públicos, buscar el lugar más indicado para su amo y permanecer quieto.

Fuente de la imagen principal: smerikal.