Los tiburones tienen relaciones afectivas duraderas

24 julio, 2021
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Sara González Juárez
Los tiburones, categorizados como animales solitarios, puede que hagan excepciones desconocidas hasta la fecha con ciertos congéneres.

Los tiburones son una de las especies cuya imagen ha sido más distorsionada por las representaciones humanas. Películas, cuentos e incluso algunos documentales lo reflejan como un depredador despiadado, cruel y solitario.

Afortunadamente, su imagen de pesadilla se va desmontando poco a poco con cada estudio y campaña de concienciación. Pero ¿qué pasa con lo de ser una especie no gregaria? Pues bien, recientemente se ha publicado un estudio que demuestra que ninguna regla es absoluta: parece que el tiburón también es capaz de mantener relaciones afectivas duraderas.

Características del estudio

El estudio que nos ocupa en este artículo —Companions and Casual Acquaintances: The Nature of Associations Among Bull Sharks at a Shark Feeding Site in Fiji— tomó como objeto de estudio los tiburones lamia (Carcharhinus leucas). Estos tiburones pueblan las aguas alrededor de la isla y, a pesar de su aspecto amenazador, son muy pacíficos y pueden nadar alrededor de los humanos sin que estos corran ningún peligro.

La longitud media de estos peces, que hace años podían llegar a los 3 metros, se ha reducido hasta los 2,3 metros debido a la caza intensiva de los ejemplares más grandes.

La publicación citada se trata de un estudio longitudinal que ha registrado los movimientos de 91 ejemplares de tiburón lamia a lo largo de 13 años. La identificación de individuos se realizaba a través de cicatrices, deformaciones o miembros faltantes. Se realizaron 3 000 inmersiones en la Reserva Marina Shark Reef de Fiji (SRMR) para estudiar su comportamiento.

Uno de los tiburones gigantes.

Resultados: los tiburones tienen relaciones duraderas

Aunque ya se había observado el comportamiento afiliativo entre tiburones anteriormente, se hizo en condiciones poco fiables, pues se trataba de una explotación de acuicultura, en la que estos peces no pueden comportarse con naturalidad. Además, tanto el tiempo de duración del estudio como el número de individuos eran demasiado escasos.

No obstante, los resultados de previas investigaciones se han visto confirmados por el estudio que nos ocupa. En él, se muestrearon el número de veces que los mismos tiburones aparecían en varias inmersiones, y qué escualos aparecían con qué otros.

No solo se reforzó la idea de que ciertos tiburones preferían compañías específicas, sino que estas afiliaciones se mantenían en el tiempo. A pesar de ser animales solitarios, la presencia de comida disponible y suficiente para todos que proporciona el turismo de buceo en las Fiji hace que los escualos se alíen para alimentarse sin competir.

La alimentación directa de los tiburones parecía favorecer dinámicas de fisión-fusión entre los ejemplares que acudían cada día al punto de las inmersiones.

Discusión

La pega que los propios autores del estudio ponen a sus resultados es precisamente lo anteriormente mencionado: los tiburones lamia no necesitan competir entre ellos para alimentarse, pues los visitantes se la proporcionan. Se desconoce si en un escenario con recursos limitados serían capaces de aliarse entre ellos.

De hecho, el número de tiburones que acercan a la reserva para alimentarse aumenta de forma gradual. Estas agrupaciones, en donde se reduce el riesgo de depredación y competencia, también son beneficiosas para encontrar pareja en la época reproductiva.

Conclusiones: la amistad entre tiburones

Los investigadores añadieron un matiz más a las conclusiones que habían hallado: hablar de amistad entre tiburones es una idea antropocentrista. Con esto querían decir de que aplicar procesos biológicos como el gregarismo a animales solitarios de forma determinista es, como poco, imprudente.

En estudios observacionales es fácil caer en la identificación con otras especies, aunque estas sean tan lejanas biológicamente como los tiburones. Este proceso, aunque fomenta la empatía entre especies y ayuda a acercarse progresivamente a las bases universales de la conducta, debe seguir un proceso científico para verificarlo.

Un tiburón negro en las profundidades.

Lo que sí está claro es que estos descubrimientos son una señal de que nada es absoluto y que la naturaleza de una especie no determina por completo su comportamiento. Incluso utilizando un punto de vista antropomórfico, este estudio es otra prueba de que no hay necesidad de guerrear cuando hay suficientes recursos para todos.

  • Bouveroux, T. (2021). Companions and Casual Acquaintances: The Nature of Associations Among Bull Sharks at a Shark Feeding Site in Fiji. Frontiers. https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fmars.2021.678074/full
  • Loiseau, N., Kiszka, J. J., Bouveroux, T., Heithaus, M. R., Soria, M., and Chabanet, P. (2016). Using an unbaited stationary video system to investigate the behaviour and interactions of bull sharks Carcharhinus leucas under an aquaculture farm. Afr. J. Mar. Sci. 38, 73–79. doi: 10.2989/1814232x.2016.1156578