Si tu gato es un poco vago, puede tener esos problemas…

Antonia Tapia 29 mayo, 2015

Existen algunos gatos que viven con fatiga. Es común que los observes echados, sin ganas de hacer nada, durmiendo o soñando. Como sabes, no es novedad que a los felinos les gusta tomarse su tiempo para el descanso, en algunos casos, hasta más de 14 horas pero, ¿es normal que no tenga ganas de jugar?

Sin duda, la fatiga felina suele ser controvertida. Algunos pueden catalogar a los gatos bajo la etiqueta de perezosos debido a sus conocidos hábitos de sueño y otros pueden pensar que lo son porque no van a buscar una pelota como, por ejemplo, el gran perro Bobi sí lo hace. Sin embargo, para entender un poco más a los adorables mininos hay que echar un vistazo a su historial evolutivo.

Hábitos de dormir

Si piensas que los gatos son perezosos porque están durmiendo todo el tiempo,  no te asustes. Los gatos duermen un promedio de entre 13 a 16 horas al día. Si un ser humano hiciera eso, probablemente se le calificaría con la palabra vago.  Sin embargo, la edad y la salud del minino tiene mucho que ver con la cantidad de horas que va a dormir. Su tipo de vivienda también entra en juego. Un felino estrictamente de departamento, con poca estimulación mental, puede llegar a aburrirse y tomar largas siestas porque no hay mucho más que hacer. En pocas palabras, los gatos pueden parecer perezosos debido a sus patrones de sueño, que son normales.

Predisposición genética

gato y persona

El gato doméstico que conocemos hoy,  que quizás duerme en nuestro sofá, desciende del gato salvaje africano, un animal del desierto. Como ocurre con todos los animales del desierto, conservan la energía durante el día y se vuelven más enérgicos por la noche.

Los grandes felinos son nocturnos y les agrada cazar al amparo de la noche. Aunque los gatos domésticos han evolucionado, no significa que sean más activos al amanecer y duerman durante la noche.

Los gatos duermen, aproximadamente, el 85 por ciento de su día.  Sólo el 40 por ciento tienen el sueño regular, mientras que el 15 por ciento profesa un profundo sueño. El resto del tiempo lo gastan estando en reposo o, simplemente, pasando el rato. Aunque lo observes durmiendo parte del día, no creas que es perezoso, en realidad es solo un gato.

El sueño de un gato

gato ruso azul

Existen diferentes patrones de sueño y su calidad varía mucho. De sueño regular a profundo. La siesta, por ejemplo, es el resultado del instinto del felino, que se relaciona con su naturaleza y su ascendencia de depredador.

Durante una siesta, el gato puede estar en funcionamiento en cuestión de segundos. Abre sus ojos, mueve sus orejas. Esto sucede porque en ese momento su  sueño es muy ligero. Por la noche, en cambio, quizás pueda dormir profundamente, sobre todo, si se activó durante unas horas. Al quemar energía su cuerpo está más relajado y cae rendido. Observarás que el sueño profundo es inconfundible.  Su cuerpo está totalmente relajado y estirado. Notarás que por momentos tiembla y un rápido movimiento de sus ojos te dará también la señal de que tu querido amigo está en los brazos de Morfeo.

Si  aún continúas pensando que los gatos son perezosos porque no van a buscar una pelota y se niegan a aprender trucos como un perro, no te equivoques. Los felinos  tienen una reputación de ser vagos y distantes, ya que, por lo general, no suelen prestarse a que se les enseñe los grandes trucos, como sí sucede con los perros. Pero no hay que confundirse.  Algunos mininos pueden aprender a ejecutar un  variado repertorio de comportamientos solicitados. Sin embargo, para lograrlo se necesita de mucha paciencia por parte de su propietario.

Un estudio publicado por la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos sugiere que, a diferencia de los perros, los gatos en realidad sí quisieron ser domesticados. Toleran a los humanos,  porque descubrieron que podían beneficiarse al relacionarse con ellos. Por ese motivo decidieron asociarse, y de allí su domesticación. No obstante, esa domesticación difiere de la de los perros. Los felinos no son animales dispuestos a agradar a sus dueños, porque, a diferencia de los caninos, no necesitan de nuestro apoyo para su supervivencia.

Por otro lado, si observas que tu pequeño amigo, además de dormir todo el día, tiene algunos comportamientos poco habituales como puede ser falta de apetito o diarrea, debes llevarlo al veterinario. Quizás esté desarrollando algún tipo de enfermedad.

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