Rana común: hábitat y características

La rana común es un anfibio muy abundante en la península ibérica y el sur de Francia. Se puede encontrar en masas de agua temporales y permanentes y su canto retumba durante los veranos.
Rana común: hábitat y características
Samuel Sanchez

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Sanchez el 05 septiembre, 2021.

Última actualización: 05 septiembre, 2021

La península ibérica es una de las regiones europeas con más biodiversidad, pues se estima que más de 60 000 especies de animales proliferan en sus diferentes ecosistemas. De todas formas, los anfibios (clase Amphibia) se encuentran muy poco representados en la biocenosis hispánica, ya que solo han colonizado estas tierras 32 de las 7500 especies que existen. La rana común es una de ellas.

Este simpático anfibio puebla las charcas y abrevaderos de los terrenos mediterráneos, haciéndose notar con su estridente canto y sonidos al saltar al agua durante el verano. Si quieres saber más sobre la rana común (Pelophylax perezi) y su ciclo biológico, estás en el sitio indicado.

Hábitat de la rana común

En primer lugar, es necesario destacar que esta especie es endémica de la península ibérica y el sur de Francia. Ha sido introducida en las Islas Canarias y las Islas Baleares, pero estas no se consideran como parte de su rango de distribución original. Se trata de un anfibio muy resistente y maleable, y la prueba de ello es que ocupa todas las regiones de Portugal y España sin excepción.

La altitud es el único factor limitante para su expansión (no se encuentra a más de 2400 metros sobre el nivel del mar), pues la rana común no se ve frenada por las condiciones climáticas adversas. De todas formas, se trata de una especie con un ciclo vital eminentemente acuático y siempre debe permanecer cerca del agua, mejor en masas permanentes que no se evaporen en verano.

Esta especie aguanta temperaturas desde los 3°C hasta los 30°C.

Un grupo de ranas comunes.

Características físicas

Antes de zambullirnos en la fisiología de esta especie, es necesario contextualizarla a nivel taxonómico. La rana común es un anfibio anuro, o lo que es lo mismo, que no tiene cola. Esta es su mayor diferencia con sus parientes cercanos, como pueden ser los tritones y las salamandras.

Como todo anfibio anuro, este animal presenta unos ojos saltones, una boca bastante grande en comparación con su cabeza y una piel muy fina. Este último atributo es vital para las ranas, ya que la permeabilidad de su epidermis les permite realizar intercambio gaseoso y respirar de forma pasiva. En algunas especies, hasta el 100 % del oxígeno recibido viene de la respiración cutánea.

En específico, la rana común presenta un tamaño mediano, un hocico redondeado y unos pliegues glandulares a ambos lados del dorso que van desde los ojos a la cloaca. Las extremidades anteriores cuentan con 4 dedos alargados, mientras que las posteriores se presentan con 5 dedos palmeados que facilitan la acción del nado y la propulsión en el agua.

La coloración de esta especie suele ser verdosa con bandas negras, si bien resulta muy variable entre individuos y poblaciones. Además, los machos presentan unos sacos vocales grisáceos muy característicos, que se hinchan cuando producen el canto para atraer a las hembras.

Estas ranas suelen ser verdosas o marronáceas en el dorso, mientras que en la parte ventral presentan una tonalidad canela.

Comportamiento de la rana común

Como hemos dicho, este anfibio es mucho más acuático que otros de sus familiares. Los ejemplares siempre están en el agua o cerca de ella, por lo que es muy común verlos en abrevaderos, charcas, fuentes y lagunas. También se pueden encontrar en arroyos de gran pendiente y masas de agua frías, si bien no es su preferencia a nivel ecosistémico.

Tal y como indica el portal Vertebrados Ibéricos, esta especie se encuentra activa durante todo el año, aunque en invierno disminuye su actividad de forma drástica. Además, a diferencia de otros anfibios tiene una marcada actividad diurna, con una fase de alta actividad entre las 11:00 y 16:00 horas del día.

Es común ver a juveniles y adultos tomando el sol en los lindes de las masas de agua, pues son animales ectotermos que requieren del calor ambiental para modular su metabolismo. En cuanto otro ser vivo se acerca a ellos, se zambullen de forma escandalosa en el agua y permanecen sumergidos por un tiempo, al menos hasta que perciban la ausencia de amenaza.

Alimentación de la rana común

Todos los anfibios son carnívoros estrictos y la rana común no es una excepción. Esta especie se alimenta de presas tanto acuáticas como terrestres, pero en general caza en tierra. Se cree que más del 45 % de su menú podría basarse en coleópteros, es decir, escarabajos de tamaño pequeño-mediano. También se alimenta de arañas, isópodos, gusanos y todo invertebrado que le quepa en la boca.

Como se trata de una rana de porte medio (10 centímetros), a veces también puede depredar sobre pequeños vertebrados, como crías de aves y ratoncillos. Cabe destacar que las larvas o renacuajos se alimentan de algas y detritos presentes en los fondos acuáticos.

Reproducción

El periodo de reproducción de esta especie varía según la población, pues debemos recordar que se encuentra repartida por toda España y el clima es bastante variable entre regiones. De todas formas, fuentes profesionales estiman que el cortejo y puesta se realizan entre los meses de abril y julio, sobre todo en zonas con aguas permanentes.

Lo más llamativo del ciclo reproductivo de esta especie es el canto de los machos. Como hemos dicho, estos presentan unos sacos vocales especializados, los cuales se hinchan cuando el ejemplar emite su tonalidad. Además, los pretendientes se agrupan formando coros de 2 a 6 ejemplares y los intervalos y frecuencias de cada sonido son específicos a la situación.

Una vez la hembra se ve conquistada por el tono de un macho, este la abraza en un “amplexo” axilar, aprovechándose de las callosidades de sus patas anteriores para agarrarse bien a su compañera. Entonces, la hembra libera en el agua de 2000 a 7000 huevos y el macho suelta su esperma sobre ellos, fecundándolos de forma externa.

Los minúsculos renacuajos tardan de 5 a 8 días en salir de los huevos y una vez nadan libremente comienzan a crecer y desarrollarse, alcanzando incluso tallas de 6-7 centímetros. Cuando tienen las patas desarrolladas, los pulmones han crecido y la cola se ha reabsorbido (unas 10 semanas después de nacer), las pequeñas ranas se aventuran al medio terrestre por primera vez.

Aunque el número de huevos que pone cada hembra pueda sonar ingente, es necesario destacar que la mayoría de crías nunca llegan a la metamorfosis.

Estatus de conservación

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) cataloga a esta especie como “de preocupación menor (LC)”. Se encuentra distribuida por toda su área original, pero aún así sus poblaciones están decreciendo de forma marcada en la actualidad. Como todo el resto de anfibios, la rana común sufre los efectos de la polución y el cambio climático.

Por desgracia, los cambios de los usos del agua y la modificación del terreno hacen que esta especie pierda las lagunas y abrevaderos en los que habita y cría. A todo esto hay que sumarle los efectos de los vertidos químicos sobre las aguas, los atropellos en carretera y el cambio climático, entre otras muchas cosas más.

El 41 % de los anfibios mundiales se encuentran en peligro por desaparecer. Es el grupo de vertebrados que más castigado se ve por las acciones humanas.

Por desgracia, el panorama global no es nada alentador para los anfibios. Incluso las especies más resistentes como la rana común están notando los efectos de la esquilmación de los ecosistemas, por lo que la reflexión final se cuenta por sí sola: es necesario proteger a estos bellos y frágiles animales antes de que sea demasiado tarde.

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