¿Qué son los tests de inteligencia animal?

Laura Huelin · 7 agosto, 2018
Gracias a los tests de inteligencia animal se puede averiguar qué es lo que pasa en la mente los animales ante distintos retos

Sabemos que los animales son seres inteligentes, y que sus capacidades y habilidades cambian según la especie. Hay una ciencia que estudia sus capacidades intelectuales, y por eso te contamos cómo lo hace a través de los tests de inteligencia animal.

Qué son los tests de inteligencia animal

Esta ciencia es una disciplina que resulta de la combinación de la psicología comparada, la etología y la ecología del comportamiento. Cada uno de estos campos aporta parte de su experiencia y sus métodos para conocer mejor qué ocurre dentro del cerebro de los animales cuando se enfrentan a diferentes retos.

Los tests de inteligencia animal se basan en plantear pequeños retos a diferentes animales y observar cómo actúan. Su diseño depende de qué especie se esté estudiando y, al contrario que otros experimentos con animales, los científicos no tocan ni manipulan a los animales de ninguna manera: solo se observa cómo reaccionan.

Los tests de inteligencia no causan daños a los animales que participan en ellos: como mucho, pueden estar un poco confundidos al principio, ya que se les presenta un problema que deben resolver. Los animales actúan libremente y la función de los científicos es observar su comportamiento.

Hay muchos tipos diferentes de tests: dependen de qué se quiere estudiar, como cooperación, rapidez de aprendizaje, capacidad de memorizar, observación de colores y de la especie a estudiar: no se puede diseñar un mismo experimento para un perro que para un hámster.

Historia de los tests de inteligencia animal

Esta disciplina científica empieza a practicarse durante el siglo XX, aunque los avances en la psicología humana de los años 50 le ayudaron mucho a poder desarrollarse.

Experimentos con ratas

Al principio se interpretaban los resultados de los tests de inteligencia animal como una muestra de la capacidad de acción y reacción de los animales. Es decir, se veía su comportamiento como mecánico: frente a una situación, el animal aprendía a reaccionar de una manera determinada.

Sin embargo, con el paso de las décadas se introdujo la idea de que quizás los animales estuviesen reflexionando y no simplemente reaccionando. Se aplicó el concepto de ‘mente’ y empezaron a cambiar los diseños de los experimentos para comprobar si los animales eran capaces de pensar.

También ha cambiado la manera de recoger los datos: aunque muchos experimentos son cortos y duran horas o apenas días, a finales del siglo XX se empezaron a diseñar experimentos que durarían años. Desde luego, también se ha aplicado la variedad de animales con los que se trabaja: se empezó con simios y perros, pero actualmente se hacen incluso con insectos o peces.

Ejemplos de tests de inteligencia animal

Se han diseñado múltiples tests de inteligencia animal, aunque muchos de ellos comparten la misma base. Los laberintos o las cajas de Skinner fueron unos de los tests más repetidos de todos, aunque a partir de ellos se han ido creando otros diferentes.

Experimentos con perros

Las cajas de Skinner se trataban de una herramienta en las que se intentaba enseñar a un animal a realizar una acción, como pulsar una palanca o un botón. Cada vez que el animal repitiese el comportamiento, recibiría comida. Después de comprobar que los animales aprendían, aparecieron variaciones.

Para medir el sentimiento de justicia en simios, se montaron dos cajas parecidas juntas. Los simios que había dentro de las cajas pulsaban una palanca y recibían un premio. Sin embargo, uno siempre recibía un premio más sabroso que su compañero. Así, comprobaron que el mono que recibía el peor premio se enfadaba y su compañero intentaba compartir con él al descubrir que los científicos estaban siendo injustos.

Para comprobar la capacidad de cooperación emplearon otra caja de Skinner modificada: los animales solamente podrían acceder a la comida si ambos tiraban de una cuerda a la vez. Se puso en práctica con varias especies animales diferentes: los loros, los elefantes y los lobos resolvían el problema en muy poco tiempo. Sin embargo, los perros no fueron capaces de acceder al premio.

Hay muchos tipos diferentes de tests de inteligencia animal. Estos miden las capacidades o habilidades de animales de diferentes especies y, aunque tradicionalmente se han puesto en práctica con mamíferos, también los han superado insectos, pulpos, peces o pájaros.