¿Qué es la trashumancia?

Eugenio Fernández · 26 marzo, 2018
Es una actividad que se viene practicando desde hace siglos por pastores; se trata de desplazar animales conforme a las estaciones para aprovechar los pastos

Hace miles de años, los seres humanos dejamos de recurrir a la caza y la recolección de frutos como principal fuente de alimento, y pasamos a cultivar y criar animales. Es ahí donde nace la trashumancia, una actividad ganadera que nos ha acompañado hasta el siglo XXI.

¿Qué es la trashumancia?

Cuando hablamos de trashumancia, hablamos de un pastoreo en el cual se hace un movimiento de los animales de abasto y de las personas que los acompañan, conforme a las estaciones, para aprovechar los alimentos y cambios del clima.

Aunque pueda parecer una actividad nómada distinta a la ganadería, lo cierto es que la trashumancia tiene un núcleo principal fijo y varios asentamientos que permiten al pastor cuidar de los animales. 

Se calcula que aún hoy la actividad trashumante ocupa, junto a la ganadería nómada, a entre 100 y 200 millones de personas a lo largo del planeta, explotando terrenos superiores a los terrenos agrícolas el planeta.

La trashumancia: ganadería al ritmo natural

Una de las cosas interesantes de la trashumancia es que se basa en ritmos naturales. Por un lado, se basa en la diferente producción de pastos y otras plantas de la naturaleza, que depende de las estaciones.

Curiosamente, los pastos que sufren sequías suelen ser más nutritivos, e incluso los animales que migran aprovechan este repunte nutricional para poder criar. Además, la rotación de pastos permite renovar los prados y que aparezca más biomasa al año siguiente, lo cual es más sostenible.

Trashumancia de ganado vacuno

De hecho, la trashumancia se basa en la migración en animales, y en especial las enormes migraciones de los grandes herbívoros. Es por ello que al igual que la permacultura en el caso de la agricultura, la trashumancia aprovecha la naturaleza en su beneficio y la exprime al máximo sin causar un fuerte impacto, de forma muy distinta a la ganadería industrial en macrogranjas.

La trashumancia en el mundo

Aún existe fuerte actividad trashumante en diversas partes del mundo; la trashumancia es especialmente activa en África, especialmente en el Sahel y en el Magred, donde la cultura bereber ha tenido desde hace años a la trashumancia como una de sus principales actividades económicas.

La trashumancia aún se practica en América, en concreto en Estados Unidos, Perú, Bolivia, Chile y Argentina. Los movimientos de reses argentinas o de llamas y otros camélidos son parte de la cultura trashumante de América del Sur.

El pastoreo trashumante también se practica en Asia, en ambas vertientes del mítico Himalaya se practica la trashumancia con el yak, un animal muy rústico, adaptado a las duras condiciones de la cadena montañosa más colosal del mundo, capaz de defenderse de depredadores como el leopardo de las nieves.

Muy al norte, en la región de Altái y demás áreas montañosas de Mongolia, también existen múltiples ganaderías trashumantes, que se unen a las del norte de Europa en especies como el reno. Europa posee aún grandes movimientos de ganado en los Alpes, Balcanes y Cárpatos.

La trashumancia en España

La actividad trashumante en España ha sido muy importante y forma parte de su historia; en el caso de la península ibérica, aún en el siglo XXI perduran 125 000 kilómetros de vías pecuarias, cañadas y demás topografía trashumante.

Pastor de Anatolia: características

Se cree que ya los pueblos celtas realizaban esta actividad, especialmente entre León y Extremadura; con la romanización de la península, la Vía de la Plata se convierte en una importante calzada que marca una de las principales rutas trashumantes.

Durante la Edad Media adquiere especial interés, tiempo en el que se permitiría una gran difusión de la cultura pastoril, lo que dejaría manifestaciones culinarias como las migas o arquitectónicas como diversos tipos de aprisos y corrales. Incluso se ha visto traducido en la difusión de ciertas razas autóctonas y las razas de perros de pastoreo correspondientes.

A partir de la difusión del ferrocarril y otros medios de transporte, la trashumancia iría perdiendo peso; sin embargo, a día de hoy aún permanecen muchas rutas trashumantes en uso, y numerosas fiestas y museos homenajean esta forma de vida que se ha ido perdiendo.

¿Por qué es importante la trashumancia?

La importancia de la trashumancia radica en que es una de las formas de producción de carne más sostenibles y respetuosas con el medio ambiente y los animales; su pérdida paulatina ha sido una pena pero no debemos olvidar las enseñanzas que nos ha transmitido esta forma de producción.

Con la potenciación de las grandes granjas industriales en contraposición a la ganadería extensiva, la trashumancia y el pastoreo, no solo estamos perdiendo un gran legado cultural, también en bienestar animal y en impacto ambiental.