¿Pueden vivir juntos los gatos y los bebés?

Algunos hacen referencia a que los felinos pueden transmitir enfermedades en el embarazo tanto a madre como bebé, y a este incluso tras el parto, pero lo cierto es que las probabilidades son ínfimas y tendrían que cumplirse una serie de condicionantes que se pueden controlar

Cuando una pareja anuncia que va a tener un bebé, hemos visto cómo algunos amigos lo primero que han preguntado ha sido: “¿y qué vas a hacer con tu mascota?. Sin importar si la mascota de la familia sea un perro o un gato, muchos siguen teniendo esta duda. En ocasiones hemos visto que los perros son excelentes protectores de los niños, pero, ¿pueden vivir juntos los gatos y los bebés?

¿Por qué surge la pregunta de si pueden vivir juntos los gatos y los bebés?

Hay varios mitos alrededor de ello. El primero tiene que ver incluso con un tiempo en el que aún no ha llegado el bebé: el embarazo. Sabemos que los gatos pueden infectar a la madre con toxoplasmosis, lo cual podría hacer peligrar la vida de la madre y del bebé.

También hay quienes afirman que los gatos pueden transferir enfermedades al bebé, pero es curioso notar que son muy pocas, incluso nulas, las enfermedades que un gato podría transmitir a una persona.

Esto es una realidad, pero también es cierto que no todos los gatos son portadores de esta enfermedad y que el hecho de tener un gato en casa no tiene por qué suponer un peligro. Solo se puede contagiar a la mujer embarazada a través del contacto con las heces del animal y este debe tener la enfermedad. Las probabilidades si el gato está vacunado y sano son nulas.

Niños pequeños y gatos

Por otro lado, se dice que los gatos pueden aspirar la respiración del bebé, pues tienen la costumbre de acercarse a su cabecita. Esto lo hacen en búsqueda de calor y no tienen la capacidad de absorber su respiración para dejarlo sin esta. Cuando nos lo explican suena aún más ridículo.

Según Kat Miller, experta en conducta de la sociedad para prevenir la crueldad con los animales: “son los bebés los que asustan a los gatos y no al revés, por sus movimientos impredecibles, sus ruidos y su olor peculiar”.

Por tanto, si la mascota ya era parte de la familia, la llegada de un bebé no tiene por qué cambiarlo, pues crecer con mascotas aporta grandes beneficios para los niños. Eso sí, hay que tomar algunas precauciones.

Precauciones para que puedan vivir juntos los gatos y los bebés

Los gatos no suelen tener celos como sucede en el caso de los perros, pero aun así es bueno tomar algunas medidas hasta que nos aseguremos de que todo está normal entre ambos.

Vivir juntos los gatos y los bebés

  • No los dejes sin supervisión. Los gatos son juguetones, como los bebés, y en uno de los juegos el gato podría enojarse o se le podría ir la ‘mano’ y arañar al bebé sin querer. Lo mejor para evitar que esto suceda es que estés pendiente de ellos en todo momento mientras estén juntos.
  • Protege las uñas del gato. Si quieres estar aún más tranquilo mientras están juntos, podrías cubrir las patitas del gato para evitar que haga daño al bebé.
  • No dejes que duerman juntos. Los bebés se pueden mover mucho mientras duermen, y podrían, o bien incomodar al gato con algún movimiento y que este se enfadara, o podrían incluso poner su cara sobre el gato y asfixiarse. Si quieren estar juntos, déjalos, pero sepáralos cuando el bebé se duerma.
  • Retira las cosas del gato. Cuando el bebé empiece a gatear no permitas que tenga acceso a los comederos o el arenero del gato, pues esto podría producirle infecciones.
  • Cuida la higiene y la salud de tu gato. Asegúrate de que tu gato está completamente limpio todo el tiempo, así como que tiene todas las vacunas y está correctamente desparasitado.

Tomando las debidas precauciones pueden vivir juntos los gatos y los bebés. Además, conforme el niño vaya creciendo te irás dando cuenta de los beneficios que ha tenido en su vida el que haya crecido con mascotas.

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