Cómo preparar a tu gato para la llegada del bebé

Irene Peláez · 1 abril, 2015

Hoy en día es común casarse (o irse a vivir juntos) y esperar algunos años antes de tener un bebé. Sin embargo, en este tiempo resulta que se adopta a una mascota, que tiene casi el mismo gasto y dedicación (bueno, si es un gato necesita un poco menos de atención). Sea como sea, los nuevos padres quieren estar preparados para todo lo que se les viene encima y se tiende a ignorar bastante al felino, que por otro lado va a sentirse bastante celoso cuando vea que la atención que antes se le dirigía a él, ahora va para otro ser vivo. Aquí te enseñamos cómo preparar a tu gato para la llegada del bebé. 

Antes de que llegue el bebé

gatos y embarazos

Los gatos son tremendamente sensibles a los cambios hormonales y pueden detectar que algo diferente se acerca. Por este motivo, cuanto más se le permita participar en el proceso, más fácil será para todos aceptar la llegada del nuevo miembro de la familia al hogar.

Seguramente, antes del nacimiento del bebé, el gato era el centro de todos los mimos y atenciones en la casa. Esta situación es normal con cualquier mascota. Pero en cuanto se produce el nacimiento, todos estos mimos se van a desplazar y a reducir. Para que el gato no se sienta celoso, en los meses previos a la llegada del bebé, se pueden reducir paulatinamente los mimos y caprichos (poco a poco, nunca de golpe), pero sin quitárselos nunca.

Otra manera de que el gato se adapte es dejar que se acerque a la mujer embarazada, acariciarlo al mismo tiempo que la barriga, incluirle en la familia. Además, es conveniente que se acostumbre a todos los elementos con nuevos olores que se introducen en la casa, como la cuna, la ropa nueva, los utensilios del bebé. Hay que dejarle que se restriegue por los muebles, para que marque el cuarto del niño como territorio conocido. Asimismo, si se pretende dejar la habitación del recién nacido cerrada una vez llegue, es mejor empezar a cerrarla antes, para que el gato no relacione la prohibición, con la llegada del nuevo miembro de la familia.

Cuando llega el bebé

gato con niño

El primer día del bebé en casa, no encierres al minino por temor a que reaccione negativamente. Antes bien, debes dejar que se acerque al bebé, lo observe y lo olfatee. Mientras hace esto, deberás acariciarle para que se sienta querido. Se le debe permitir también que huela las manos y la ropa, para que se asegure de que no pasa nada. Aunque bufe y parezca molesto, no es probable que le pase algo. Es más la inseguridad inicial del momento, que algo que te deba preocupar. El mayor peligro es que se siente encima del niño y si le vemos hacer esto, hay que retirarle con suavidad y vigilar para que no lo vuelva hacer. No conviene reñirle, porque no quieres que le coja miedo.

Algunos gatos corren a esconderse cuando ven al niño. No pasa nada. Hay que dejar que se refugie, porque puede ser que el bebé lo asuste o que el llanto lo ponga nervioso. Simplemente hay que dejarle que se acostumbre a su ritmo.

Los primeros días son raros y estresantes para nuestro gato. Hay mucho ruido y movimiento, mucha gente visita al recién nacido, hay muchos olores y un nuevo ser que llora, chilla y requiere atención. Por eso, lo mejor es preparar para el gato un lugar seguro donde pueda esconderse y sentirse protegido, y dejar que sea él mismo el que decida cuándo salir.

Con el paso del tiempo, el niño se convertirá en un peligro para el gato, más que el gato para el niño, porque a veces le puede tirar de las orejas, la cola o los bigotes y le puede hacer daño, así que hay que controlar la interacción y enseñar al niño a respetar al minino. Tu mascota se adaptará a esta nueva vida de forma natural, si no se le degrada a un segundo plano o se le ignora completamente.