¿Cómo prevenir y tratar los celos en las mascotas?

Yamila · 1 enero, 2018
Los sentimientos no son una cuestión exclusiva de los seres humanos, por lo que es normal que a veces una mascota pueda sufrir celos en cuanto llega un nuevo integrante en la familia

Los animales son seres que sienten y experimentan emociones, al igual que las personas, por lo que es habitual que haya celos en las mascotas: ya sea entre ellas, con alguien que viene a casa de visita o con un bebé. A continuación te daremos algunos consejos para que puedas prevenir y tratar ese tipo de situaciones.

Celos en las mascotas: causas

No se puede determinar si un animal será celoso o no hasta que no suceda algún evento determinado. En general, las mascotas están acostumbradas a la presencia de otros seres, pero en ocasiones no pueden reprimir los celos hacia ellos.

¿Sabías por ejemplo que los canes de razas pequeñas suelen ser territoriales y posesivos con sus dueños y objetos? Ellos consideran a cualquier ‘intruso’ como una amenaza. Por el contrario, las razas de mayor tamaño suelen ser más sociables y compañeras.

Por supuesto, eso no quiere decir que tener un golden retriever o un bóxer sea motivo suficiente para que el animal no sienta celos: también influye mucho la educación que se les haya impartido. Si el perro ha sido criado como el bebé de la casa y, de repente, aparece un niño ‘de verdad’, es probable que se sienta desplazado o abandonado.

Celos en mascotas: tratamiento

Lo mismo puede suceder si la familia adopta a una mascota nueva: el recién llegado se convertirá en el culpable de la falta de atención o cuidados. En ese caso, además, surge la competencia para ver quién es el preferido o quien merece más mimos y cariño.

Consejos para evitar los celos en las mascotas

Los animales no pueden hablar, pero sí hacerse entender, por lo que si tu mascota está celosa te darás cuenta por sus cambios de actitud. Experimentará irritabilidad, apatía, ansiedad, tristeza y actitudes posesivas.

También es probable que destroce sus juguetes o cama, que orine en lugares prohibidos y que quiera atacar a la supuesta amenaza. Algunos consejos que te pueden ayudar para que tu perro no sienta celos por otro ser que ahora habita el hogar son:

1. Dedícale tiempo

Es cierto que si has tenido un bebé hace poco es un poco difícil que tengas tiempo para dedicarle a tu mascota (o a algo más que no sea el niño). Sin embargo, deberías tratar de tomarte unos minutos para jugar con él o al menos mimarle por un rato.

Por ejemplo, antes de acostarte túmbate en el sofá y permite que se siente en tu regazo o a tus pies. Mucho mejor sería si pudieses arrojarle un balón o palo de madera para jugar, pero con que el animal sepa que te interesas por él será suficiente.

2. Presenta a los nuevos integrantes

Es muy importante que realices las presentaciones pertinentes en el caso de que haya una nueva mascota o llegue un bebé al hogar. Permite que se conozcan y que compartan momentos juntos.

Si los celos aparecen porque has adoptado un perro o gato, al principio haz lo posible por que cada uno tenga sus espacios y objetos: dos camas, dos comederos, dos juguetes similares, dos correas, etc. Ya habrá tiempo para que compartan sus cosas, pero al principio es mejor separarles para evitar problemas.

3. Haz valer tu autoridad

No te sientas culpable por los celos en las mascotas: son normales y tienen solución. Si no le estás prestando la suficiente atención a tu perro, este percibirá tu debilidad y te pedirá aún más cuidados.

Celos en mascotas: prevención

En ningún momento debes permitir que ‘haga lo que quiera’ porque está triste;  por el contrario, el animal ha de continuar cumpliendo tus órdenes como el primer día. De esta forma, se dará cuenta de que tú sigues siendo el que manda.

4. Evita la competencia directa

Si tu perro es bastante territorial no es una buena idea que lleves otro animal a casa, al menos que sea del mismo sexo, porque eso aumentará los celos entre ellos. Puedes aprovechar para esterilizarlos a ambos, y así reducir los inconvenientes.

Además, no hagas ningún tipo de diferencia entre ellos porque, aunque no lo creas, se dan cuenta de todo. Ambos son iguales ante tus ojos y eso se debe notar: si a uno le das un juguete, al otro también; si llevas a pasear a uno, el otro debe acompañaros; si juegas con uno, el otro puede participar, etc.