¿Por qué los perros se muerden la cola?

Cuando los perros se muerden la cola es fácil verlo como un juego inofensivo, pero en ocasiones se trata de un problema que se debe solucionar por el bien del animal.
¿Por qué los perros se muerden la cola?
Sara González Juárez

Escrito y verificado por la psicóloga Sara González Juárez el 23 agosto, 2021.

Última actualización: 23 agosto, 2021

Cuando los perros se muerden la cola o lo intentan mientras dan vueltas sobre sí mismos, las risas y los vídeos en redes sociales se multiplican. Esta conducta no tiene por qué ser problemática, pero es importante conocer su naturaleza para poder identificar cuándo se está convirtiendo en un trastorno.

En este artículo tienes una descripción de este comportamiento, llamado en inglés tail chasing, así como los casos en los que debes acudir a un especialista. Si te interesa esta cuestión o tu can presenta este comportamiento, en las siguientes líneas tienes respuestas.

Comportamiento natural

Cuando los perros se muerden la cola no siempre estamos ante una conducta patológica. Es el caso de los cachorros, que acostumbran a realizar tail chasing como una forma de descubrir su propio cuerpo a través del juego. Simplemente, el animal ve algo que se mueve tras él y trata de atraparlo.

En caso de que este comportamiento persista hasta la edad adulta, puede que lo hayas estado reforzando si el perro percibe que le prestas atención cuando lo hace o si lo premias de cualquier otra forma. En estos casos, bastará con ignorar al can y la conducta se extinguirá por sí misma con el tiempo.

A veces, los tutores refuerzan conductas problemáticas simplemente haciendo caso al cánido. 

¿Por qué los perros se muerden la cola?

Los perros se muerden la cola: cuándo preocuparse

Salvo en el caso de los cachorros, que un perro adulto se muerda y se persiga el rabo es motivo de atención (especialmente si lo hace de forma obsesiva). Existen diferentes causas patológicas por las que un can muestra esta conducta. Te las contamos en los siguientes apartados.

Problemas de salud física

El dolor, el picor y otras sensaciones aversivas en la zona suelen ser la causa de que el perro se persiga el rabo en un intento de aliviarlas. Los problemas físicos más comunes son los siguientes:

  • Parásitos externos: si el can tiene algún parásito en esa zona (pulgas o garrapatas, por ejemplo) puede que esté intentando deshacerse de él. El picor que no se alivia le hará mordisquearse la zona de forma insistente.
  • Heridas: una herida o un cuerpo extraño clavado en la piel de la cola le producirá dolor al animal y tratará de lamerse la zona.
  • Problemas en las glándulas perianales: estas glándulas, situadas a ambos lados del ano, sirven para lubricar las heces cuando salen y para mandar información olfativa a otros perros. Si no se vacían, se infectan o desarrollan otras dolencias, el perro querrá aliviar el malestar. En estas ocasiones, es posible verlo arrastrando el ano por el suelo además de morderse la cola.
  • Problemas cutáneos: alergias, sarna u hongos son algunos de los problemas más típicos cuando los perros se muerden la cola, pues producen picor y escozor.
  • Hernias discales y otros problemas de la columna vertebral: las patologías de esta índole pueden producir dolor u hormigueo en las partes caudales de la espalda. Ante estas sensaciones, el perro se gira para tratar de identificar y aliviar la causa del dolor.

Causas comportamentales

Si el animal está bajo condiciones de estrés, ansiedad u otras situaciones mentales adversas, es posible que lo que era un simple juego se convierta en una estereotipia. Las causas que hay detrás de esto son diversas y necesitan la misma atención que las físicas:

  • Falta de estimulación: a veces, los perros se muerden la cola como una forma de aliviar el aburrimiento.
  • Soledad y falta de cariño: el tail chasing puede ser la proyección física de los sentimientos de abandono y falta de socialización.
  • Confinamiento: en casos de perros que nunca salen al exterior, perseguirse la cola es una forma de catarsis ante el exceso de energía que se produce por la falta de ejercicio y estimulación. Las estereotipias son comportamientos patológicos presentes en casi todas las especies en condiciones de encierro.
  • Refuerzo de la conducta y llamada de atención: si el can ha aprendido que le prestas atención cuando se persigue el rabo, lo hará siempre que quiera que le hagas caso.

¿Qué hacer cuando los perros se muerden la cola?

Si crees que tu can muestra este comportamiento y no es algo sano, en primer lugar hay que encontrar las causas que lo provocan. La mejor solución es acudir al veterinario: lo primero que habría que descartar son las causas físicas y, en el caso de que haya alguna, poner en marcha el tratamiento pertinente.

Si por el contrario se tratase de un problema psicológico, la mejor opción es siempre un educador canino. Con su ayuda, conseguirás identificar los estresores que están afectando a tu can y recibirás recursos para corregir esas causas. Como cualquier enfermedad, los trastornos de la conducta requieren atención y un proceso de curación.

Un perro negro se muerde su propia cola.

El último consejo es siempre la prevención. Una buena alimentación, desparasitaciones y vacunas al día, así como las revisiones veterinarias periódicas son la mejor solución ante futuros problemas de conducta. Además, la medicina preventiva ahorra dinero (y disgustos) a largo plazo, dándote la oportunidad de gastar tus recursos y tiempo en pasar grandes momentos con tu perro.

Te podría interesar...
9 señales de que una perra va a parir
Mis Animales
Leerlo en Mis Animales
9 señales de que una perra va a parir

Los síntomas de parto en perras son claros y reconocerlos le ayuda al tutor a actuar para brindar seguridad y confianza a su mascota.



  • Elgier, Á. M., Jakovcevic, A., Mustaca, A. E., Bentosela, M., & Barrera, G. (2009). Problemas de comportamiento en los perros domésticos (canis familiaris): aportes de la psicología del aprendizaje. Revista de Psicología18(2), ág-123.
  • Tiira, K., Hakosalo, O., Kareinen, L., Thomas, A., Hielm-Björkman, A., Escriou, C., ... & Lohi, H. (2012). Environmental effects on compulsive tail chasing in dogs. PloS one7(7), e41684.