Pingüino de Magallanes: hábitat y características

Las crías de los pingüinos de Magallanes son incapaces de regular su propia temperatura. Es por esto que sus padres se ponen encima de ellas, para mantenerlas calientes con su propio cuerpo. ¿Quieres saber más sobre ellos?
Pingüino de Magallanes: hábitat y características
Cesar Paul Gonzalez Gonzalez

Escrito y verificado por el biólogo Cesar Paul Gonzalez Gonzalez el 21 julio, 2021.

Última actualización: 21 julio, 2021

El pingüino de Magallanes es una ave marina que se caracteriza por su tendencia a buscar climas cálidos, siendo capaz de emigrar para encontrarlos. Al igual que otros pingüinos, este animal tiene un cuerpo adaptado para ser eficiente al nadar. Por ello, es capaz de bucear para encontrar alimento o buscar durante kilómetros algún banco de peces para darse un festín.

De manera formal, el nombre científico de esta especie es Spheniscus magellanicus. Esta ave pertenece al orden de las Sphenisciformes, que agrupa a las especies incapaces de volar, pero que tienen una asombrosa forma hidrodinámica para nadar. Sigue leyendo para conocer más sobre ella.

Hábitat del pingüino de Magallanes

La especie que aquí nos atañe se distribuye por las costas de Sudamérica, incluyendo Chile, Argentina y las Islas Malvinas. Se cree que el sitio con mayor población de esta ave se encuentra en el estrecho de Magallanes —de ahí su nombre—, aunque aún falta información para afirmarlo.

Estos organismos prefieren las temperaturas templadas, por lo que algunas poblaciones pueden migrar a los trópicos durante el invierno. Además, suelen pasar la mayor parte de su vida en aguas poco profundas, fuera de las costas. Sin embargo, cuando se encuentran anidando, estas aves se abren paso a las costas, buscando arbustos y creando madrigueras para poder depositar a sus crías.

Un grupo de pingüinos.

¿Cómo es el pingüino de Magallanes?

Este pingüino puede alcanzar una altura de 70 centímetros y pesa 5 kilos de promedio. Además, el cuerpo de este animal está adaptado para el nado, ya que tiene una forma hidrodinámica y resistente al agua. Por ello, su apariencia es alargada y ensanchada en el centro (fusiforme), con extremidades cortas y pegadas al cuerpo.

Esta ave tiene una coloración característica, con la espalda color negro, pero blanca en pecho y abdomen. Su cabeza también es negra, con una línea blanca que nace de la parte superior de los ojos y baja para cerrarse en cuello. Además, su panza muestra otro margen blanco, que delimita y divide la parte blanca de la negra.

Comportamiento

Al igual que la mayoría de los pingüinos, estos son animales que se especializan en bucear por el océano para conseguir su comida. Su vida es principalmente acuática, pero habitan la tierra por breves periodos, cuando se encuentran en época reproductiva. Esto lo hacen con la finalidad de construir un nido, que puede proteger y resguardar a las crías mientras se desarrollan.

Por otro lado, cabe destacar que esta ave presenta cuidado parental, pues los padres son bastante protectores. De hecho, se los ha visto pelear para custodiar a la prole o para conseguirles el mejor territorio. Todos los ejemplares de una población se concentran en la misma costa, lo cual hace habitual este tipo de peleas. Para ellos, la elección del sitio es imprescindible, ya que la supervivencia de sus crías depende de esto.

¿Qué come el pingüino de Magallanes?

Este animal es considerado un organismo piscívoro y su alimento favorito consiste en una variedad de peces pelágicos. La mayoría de ejemplares se alimentan de anchoas, calamares, espadines o peces bruja, aunque tienen una gran variedad de presas, ya que pueden alcanzar los 76,2 metros de profundidad a la hora de cazar.

De hecho, este pingüino es considerado un organismo poco selectivo con su comida, pues lo único que busca es una zona donde exista abundancia de peces. Dicha situación puede representar un peligro para la especie, ya que ocasiona conflictos con las industrias pesqueras locales, al coincidir con los sitios de pesca.

Cortejo y reproducción

Esta especie es ovípara y monógama, por lo que selecciona una pareja para toda su vida. Aunque esta relación puede mantenerse por bastante tiempo, es posible que los ejemplares adultos cambien de pareja, pero no suelen ser eventos comunes.

Conquistando a la hembra

Para lograr reproducirse, el macho primero tiene que atraer a la hembra por medio de vocalizaciones, que son similares al rebuznar de un burro. Una vez que logra su atención, el pretendiente camina en círculos alrededor de su pareja, acto que finaliza dándole unas “palmadas” para formalizar el vinculo.

A pesar de esto, el pingüino de Magallanes sostiene peleas en las que se disputa a la hembra y el nido y el perdedor tendrá que olvidarse de ellos. Aun así, la mayoría de las veces gana la pareja original frente a los contendientes, por lo que no es usual que exista este cambio de parejas.

Selección del nido

Cuando la pareja se ha establecido, ambos ejemplares proceden a buscar un sitio en el que construir su nido. Para ello, padre y madre seleccionan zonas cercanas a la costa, donde existan arbustos, limo, arcilla y un poco de arena. Además, si es necesario, cavarán en la arena un pequeño agujero, que les servirá para colocar a sus huevos e incubarlos.

Debido a que son una gran cantidad de pingüinos los que llegan a las costas, cada nido está separado de otro por 1 o 2 metros de distancia. Sin embargo, las parejas deben proteger estos territorios, ya que tienen una competencia por quedarse con el mejor sitio de anidada. Por esta razón, los mejores nidos los tienen las parejas con los individuos más grandes.

Incubación y eclosión de los huevos

Los adultos llegan a las costas de anidamiento a principios de septiembre, donde depositarán sus huevos a finales de octubre. En ese momento, las hembras pondrán 2 huevos —uno más grande que el otro— y pasarán alrededor de 40 días incubándolos.

En este proceso ambos padres toman parte, turnándose las tareas del cuidado y protección del nido. De esta forma, mientras uno sale a cazar y alimentarse, el otro se queda para vigilar todo.

Independencia de los polluelos

Una vez que la cría ha salido del huevo, será procurada por los padres hasta que pueda independizarse. Por ello, por los próximos 24 a 29 días, el polluelo será alimentado directamente de la boca de sus papás, ya que los pequeños tienen sus movimientos muy limitados.

Conforme crecen los polluelos, los padres disminuyen sus cuidados, pasando más tiempo fuera del nido. Debido a esto, cuando alcanzan entre los 40 o 70 días de edad, las crías se desarrollan lo suficiente para dejar el nido. Esta fase la realizan formando grupos de pingüinos jóvenes, a los que también se les conoce como “guarderías”.

El pingüino de Magallanes y su estado de conservación

Según la Unión Internacional para la conservación de la Naturaleza, esta ave se encuentra catalogada como una especie casi amenazada. Esto se debe a que su población está fluctuando en varias zonas, por lo que no se sabe con certeza si existe algún riesgo critico.

Sin embargo, algunos gobiernos locales —como Chile— consideran que la especie se encuentra en riesgo bajo, lo que amerita tomar acciones. Por esta razón, se ha ordenado una veda extractiva y se han creado áreas marinas costeras protegidas, en las que se prioriza cuidar las zonas de anidada.

Principales amenazas

El principal peligro que enfrenta la especie son las actividades pesqueras y petroleras. Esto se debe a que las primeras disminuyen la disponibilidad del alimento de la especie, además de que propician su muerte al capturar ejemplares por error. La segunda hace referencia a la contaminación de su hábitat, ya que los derrames de petróleo perjudican su salud y la del ecosistema.

Un pingüino en la hierba.

Los pingüinos son unas de las especies más carismáticas que hay: sus características físicas los hacen caminar de una forma graciosa, lo que les vale ser queridos por muchos. Además, suelen ser unos de los mejores padres en la naturaleza, un rol que no siempre se ve en otros animales. Son gorditos, bonitos y carismáticos, ¡así que no se les puede pedir nada más!

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