¿Por qué el perro me sigue por todas partes?

Alba Muñiz 16 septiembre, 2017

A la cocina. Al dormitorio. Por supuesto, al patio. Incluso al lavadero. Y, si te descuidas, también al baño. Hay canes que van donde vayan sus dueños. No se despegan de su lado bajo ninguna circunstancia. Pero lo que puede resultar simpático para algunas personas, para otras se torna agobiante. Sea cual sea tu caso, seguro que esta pregunta no deja de rondar tu cabeza: “¿por qué mi perro me sigue a todos lados?”.

Una peluda marcación personal

Quizá la explicación más científica de por qué los amigos de cuatro patas van tras sus dueños por toda la casa habría que buscarla en una versión “aggiornada” de que, como sus ancestros los lobos, siguen al jefe de la manada. En este caso, sus propietarios.

Pero los peludos de hoy en día no son animales que siguen al macho alfa y se someten sin chistar a su jerarquía para asegurarse la supervivencia.

En realidad, los perros eligen ir tras la persona que les resulta más amable. Aquella que, sin duda, les proporcionará todo lo que necesitan para sentirse cómodos, seguros y queridos. Y además, saben distinguir muy bien entre quienes andan por la vida con buena predisposición hacia los otros y los que solo miran su ombligo.

¿La pregunta ‘por qué el perro me sigue por todas partes’ es una constante en tu vida? Te contamos algunos datos para que puedas convivir sin problemas con todo el caudal de afecto que tu peludo tiene para darte.

Motivos por los que tu can va detrás de ti por toda la casa

Desde una mirada más sensible pero que no se aleja de la realidad, la respuesta a la pregunta del millón -“¿por qué el perro me sigue por todas partes?”- es, sencillamente, porque te ama.

Tu peludo te quiere tanto que necesita estar contigo a cada momento para percibir tu olor amigable y escuchar tu adorada voz. Va tras de ti por todos lados porque quiere que:

  • Lo mimes
  • Le digas cosas bonitas
  • Juegues con él

Por el mismo motivo está pendiente de tu regreso al hogar. Y es así que te recibe lleno de alegría, a saltos y moviendo la cola. Como bien sabrás, son muchas las formas que los canes tienen para demostrarnos su afecto, aunque algunas puedan parecer excesivas.

La comida, entre las causas para que te siga tu peludo

Aunque también debemos ser sinceros y afirmar que tu perro también te persigue por un motivo bien concreto y material: conseguir alimento.

Está pendiente de cada bocado que te llevas a la boca y de cualquier migaja que pueda caer al suelo. Y da por hecho que no perderá oportunidad para pedirte siempre un poco más de comida.

Por eso es importante que no cedas a su mirada suplicante cada vez que tú ingieres un bocadillo. Debes tener mucho cuidado en este aspecto, que los problemas de obesidad pueden estar a la vuelta de la esquina. Recuerda que el veterinario es quien mejor te puede aconsejar sobre calidades y cantidades adecuadas en relación al alimento de tu amigo de cuatro patas.

Algunas soluciones para que no vivas interrogándote “por qué el perro me sigue a todos lados”

Para que no debas preguntarte por enésima vez por qué tu mascota va siempre detrás de ti, lo importante es que pongas reglas claras durante la socialización y el entrenamiento. Tu peludo debe relacionarse sin inconvenientes con otros animales y personas. Y también debe aprender -a través del refuerzo positivo- a responder a algunas órdenes básicas, como “sentado” o “quieto”.

Aunque, en algunos casos extremos, quizá se deba recurrir a un especialista en conducta animal para que lleve las cosas a cauces más normales.

Es que tampoco hay que olvidar que los perros son seres muy sociables, que buscan de forma constante la compañía de sus humanos. Por tal motivo, si pasan mucho tiempo solos, pueden llegar a padecer estrés, ansiedad por separación y otros problemas de comportamiento.

Así que aquellos que no son muy afectos al pegoteo, quizá deberían optar por otra mascota. Aunque mejor sería que se rindan ante la evidencia del cariño, a veces abrumador, que nos prodigan los canes.

Fuente de la imagen principal: Andrea Aguirre.

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