6 pasos esenciales para educar a tu perro

Mariela Ibarra Piedrahita · 14 agosto, 2015

En general siempre se recalca la importancia de que tu can conozca ciertos límites, pero muy rara vez se dice cómo lograrlo. A continuación te contaremos los 6 pasos esenciales para educar a tu perro.

Es fundamental que tengas en cuenta que la educación de tu perro te garantizará una buena convivencia con él, así como poder controlar en parte sus impulsos y evitar que se haga daño.

Del esfuerzo que pongas en este aspecto dependerá en gran parte la calidad de vida que vaya a tener tu mascota. Así que empieza por lo esencial:

Debe comenzar desde que llega al hogar

Siempre es más fácil iniciar la educación de un perro desde que es cachorro, aunque esto no quiere decir que los perros adultos no se puedan educar. Por el contrario, el éxito para lograr una sana convivencia con un can es que se le establezcan límites desde el momento en que ingresa al hogar.

Si bien debes comprender que ellos deben pasar por su propio proceso de adaptación, algo que les facilita mucho esto es que conozcan desde el inicio las normas de tu hogar, los espacios a los que tienen acceso, los horarios de alimentación, igualmente los de paseo, entre muchos otros.

No humanizar al perro

Algo muy frecuente entre los cuidadores, en especial aquellos que se inician en esto, y es que tienden a humanizar a la mascota. Con humanizar no nos referimos a hablarles, darles un trato cariñoso o demasiada atención, sino que se trata de utilizar estrategias de la psicología humana al educar al perro.

Lo anterior es contraproducente pues termina generando una barrera entre lo que queremos que haga y lo que él entiende, produciéndoles desestabilidad emocional y retrasando los procesos de aprendizaje.

Identifícate como el alfa

perro jugando hombre

Ligado al punto anterior, la estructura social de los caninos requiere jerarquización, por lo tanto el debe identificarte como un líder y no como un par. De lo contrario, empezará a reñir contigo por el poder y el control del territorio y la manada.

Para tener una convivencia saludable con tu perro lo mejor es que este asuma un rol de sumisión. De lo contrario, este se sentirá responsable sobre el grupo, por lo que puede desarrollar problemas de comportamiento que deriven en territorialidad, agresión o estrés.

Ten siempre muy en mente que los perros son animales muy poderosos y tener un can ingobernable puede ser, además de una experiencia desagradable para ti, un verdadero riesgo.

Trabaja en su confianza y autoestima

Una estrategia buena para tener un perro equilibrado y evitar situaciones como la ansiedad o el nerviosismo es que este desarrolle una buena autoestima. Para lograr esto lo mejor que puedes hacer es desafiarlo a través de juegos que estimulen su intelecto.

Por ejemplo, puedes usar juguetes caseros en lo que deba cumplir retos, premiarlo cuando haga algo bien o acate tus órdenes y por ningún motivo recurrir a la violencia física o verbal como estrategia de educación.

El afecto también es importante, pues a través de las caricias, juegos y mimos estableces vínculos con él, y estos serán duraderos e inquebrantables.

Socialízalo adecuadamente

perros corriendo

Igualmente, parte del equilibro emocional de tu perro proviene de la socialización con otros animales y personas. Los canes aprenden de otros a hacer cosas propias de su especie.

Si bien los primeros aprendizajes los adquieren de su mamá y hermanos, muchas otros cosas las aprende del contacto con otros (por ejemplo, a controlar la fuerza).

Recuerda que no es prudente socializar un cachorro sin haber cumplido su cuadro de vacunación, pues esto lo hace vulnerable a adquirir cualquier enfermedad para la que otros canes estén inmunizados.

La socialización también incluye el contacto con otras personas y animales de diferentes especies. De esta manera será más fácil que acepte a terceros en su territorio o que puedas caminar tranquilamente por el parque sin que este empiece a tirar de la correa para perseguir un animal más pequeño.

Sus espacios y sus cosas

Debes enseñarle a tu perro que todo tiene un momento y un lugar. De esta manera sabrá cómo comportarse en casa, aprenderá a no saltar sobre las personas o subir a los muebles y camas en caso de que esto no te guste.

Recuerda que esto implica que él aprenda a jugar con sus cosas y no tomar las tuyas. Esto es importante porque evitarás que haga destrozos por toda tu casa.