Parvovirus felino: síntomas y tratamiento

El parvovirus felino es un agente vírico extremadamente letal. Provoca una condición que no tiene un tratamiento específico, así que la tasa de mortalidad es muy alta.
Parvovirus felino: síntomas y tratamiento
Samuel Sanchez

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Sanchez el 22 noviembre, 2021.

Última actualización: 22 noviembre, 2021

El parvovirus es un agente vírico que provoca un cuadro conocido como panleucopenia felina. Este microorganismo produce enfermedad en varias especies de carnívoros y reporta una mortalidad extremadamente alta, que oscila entre el 20 y el 100 %. Es importante detectar al parvovirus felino en cuanto se instaura en una comunidad de gatos, ya que es la única forma de salvar la vida de los ejemplares no infectados.

Controlar las infecciones de parvovirosis no solo es útil para salvar a las mascotas, pues se sabe que el agente causal es capaz de afectar a todos los miembros de la familia Felidae. Esto incluye a linces, leones, servales, tigres y una larga lista de animales salvajes. Evitar que este virus se expanda es vital para preservar los ecosistemas y a los mamíferos que habitan en él.

¿Qué es el parvovirus felino?

En primer lugar, es necesario conocer al agente causal. El virus al que nos referimos es el carnivore protoparvovirus 1 (CPPV-1), una especie patógena que infecta tanto a felinos como a caninos. La condición se divide en 2 genogrupos principales: CPV-1, que contiene al virus de la panleucopenia felina o parvovirus (FPLV), y CPV-2, que hace referencia al parvovirus canino.

Con intención de no complicar las cosas de más, en todo momento nos vamos a referir al FPLV como sinónimo de parvovirus felino. De todas formas, también se conoce como virus infeccioso de la enteritis felina o enteritis parvoviral a secas. Sea como fuere, el cuadro clínico derivado de la infección en gatos es la panleucopenia felina.

Tal y como indican fuentes profesionales, el parvovirus felino ingresa dentro de las células que se dividen de manera activa y las destruye. Esto incluye los cuerpos celulares de la médula ósea, el tejido linfoide, el epitelio intestinal y, en animales jóvenes, el cerebelo y la retina. En gatas embarazadas, el agente puede atravesar la placenta y provocar malformaciones, momificación y abortos fetales.

El virus afecta a varios tejidos biológicamente activos del animal. Es muy letal.

La gripe felina requiere diversos tratamientos.

Causas de la infección

La causa de la infección, como podrás imaginar, es la entrada en contacto con el virus. Este agente patógeno está presente en las heces de los felinos infectados y los ejemplares sanos se contagian al olisquear o entrar en contacto de forma oronasal (boca o nariz) con ellas. Otras secreciones corporales y desechos orgánicos pueden contener al agente viral aún activo.

Los parvovirus son microorganismos extremadamente resistentes. En ciertos ambientes pueden sobrevivir por 1 año o más y conservar su capacidad infectiva. Además, solo son eliminados con desinfectantes muy específicos, como la lejía al 2 %. Debido a su prevalencia y capacidad de sobrevivir en el entorno, se estima que casi todos los gatos callejeros se exponen al virus antes de cumplir 1 año.

Síntomas provocados por el parvovirus

Como hemos dicho en líneas previas, el cuadro clínico derivado del parvovirus felino es la panleucopenia. Una vez infectados, los gatos empiezan a mostrar síntomas en un intervalo de 3 a 5 días, con un máximo de 7. El virus se multiplica sobre todo en el tejido digestivo y en la médula ósea, lo cual se traduce en una sintomatología específica.

Estos son algunos de los signos clínicos más comunes durante un cuadro de panleucopenia felina:

  • Vómitos y diarreas, a veces sanguinolentos. Las heces contienen sangres en el 3-15 % de los casos.
  • Fiebre (por encima de los 39,5 °C).
  • Depresión y apatía.
  • Pelo lacio y calvas en el cuerpo.
  • Deshidratación derivada de los vómitos y las diarreas.
  • Anemia.
  • Pérdida de elasticidad en la piel.
  • Hipotermia, shock séptico y coagulación intravascular en los casos más graves.

El sistema inmunitario de los felinos afectados se debilita mucho durante el cuadro de la enfermedad. Por ello, es frecuente que también desarrollen infecciones concomitantes secundarias. Esto hace que la sintomatología se disemine a otras zonas y se presente con más signos.

Los gatitos con el cerebelo afectado mostrarán ataxia (falta de coordinación en los movimientos) y tremores.

Diagnóstico del parvovirus felino

El profesional veterinario empezará a sospechar de infección por parvovirus cuando el tutor le muestre los signos clínicos padecidos por su mascota. Tal y como indica el nombre del cuadro derivado (panleucopenia), el cuadro se confirma si se detecta una leucopenia (disminución de glóbulos blancos) al realizarse un análisis sanguíneo.

Por otra parte, el análisis de las heces a nivel laboratorial permitirá detectar la presencia del virus en la materia fecal. El diagnóstico diferencial debe encargarse de descartar otras patologías con síntomas similares, como la salmonelosis, la leucemia felina (FeLV) o una depresión crónica.

Cuanto más bajo sea el conteo de glóbulos blancos en sangre, peor será el pronóstico general de la mascota.

Tratamiento

Para contener el virus, todo gato afectado debe permanecer en la clínica y en un aislamiento estricto. No existe un tratamiento específico para acabar con el parvovirus y el sistema inmunitario del animal será el encargado de hacerle frente. De todas formas, se requiere un abordaje agresivo que utiliza los siguientes elementos:

  1. Antieméticos para prevenir el vómito y la deshidratación.
  2. Antibióticos intravenosos (IV). Aunque estos fármacos no actúan contra los virus, sí previenen que ocurran infecciones secundarias por la inmunosupresión.
  3. Fluidos intravenosos con electrolitos. De nuevo, este abordaje busca evitar la deshidratación y el desequilibrio homeostático derivados de los vómitos y defecaciones constantes.
  4. Inyecciones de vitamina B para ayudar al sistema inmunitario.
  5. En los peores casos, transfusiones completas de sangre y de plasma.

Todos estos abordajes son esenciales para salvar la vida del gato. Si los signos clínicos se detectan a tiempo y el felino es ingresado, el pronóstico es relativamente positivo. Además, cabe destacar que existe una vacuna (la triple felina) que previene esta infección si se administra en los ejemplares jóvenes. Felocell® 3 es uno de los preparados comerciales más comunes. 

Un gato enfermo del estómago.

Pronóstico y apuntes finales

La mortalidad provocada por el parvovirus felino oscila entre el 25 y el 90 % en los gatos domésticos infectados. De todas formas, con la terapia de soporte adecuada antes de las 24 horas de la aparición de los síntomas la supervivencia aumenta al 50 % (o más). Es de vital importancia actuar a tiempo y cada segundo cuenta para evitar la defunción del gato.

Por suerte, la vacuna para la panleucopenia y otras condiciones está disponible en prácticamente todas las regiones del mundo. Se recomienda aplicarla en el gato entre las 8 y 16 semanas de vida, aunque se requiere mínimo una dosis de refuerzo un año después. Si proteges a tu animal siguiendo el cuadro de vacunación, el parvovirus felino nunca será un problema.

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