Oso negro: el ‘dueño’ de Norteamérica

Yamila · 23 abril, 2018
En lugar de hibernar como otras especies de osos, este animal vive en un estado somnoliento en el invierno gracias a las grasas de las que hace acopio en otoño; hasta 20 000 calorías puede comer a diario

Si bien cuando nos dicen que hay osos en Norteamérica nos imaginamos al famoso grizzly, lo cierto es que no es el que más habita en esas latitudes. Y es que el ‘dueño’ de la región es el oso negro. Te contamos todo sobre él en el siguiente artículo.

Características y hábitat del oso negro americano

Este mamífero carnívoro es el más común de América del Norte y se lo puede encontrar desde Canadá y Alaska hasta México. Prefiere los bosques y las montañas, donde hallar buena comida y esconderse entre cuevas y árboles.

Como su nombre indica, el oso negro presenta pelaje oscuro en la mayor parte del cuerpo, a excepción del hocico, que es marrón o rojizo. Algunos ejemplares pueden tener pelo marrón, canela o chocolate, sobre todo los que viven en el Oeste de Estados Unidos. Podemos encontrar poblaciones de hasta 500 individuos en varios parques nacionales como el Yosemite, el Yellowstone o el de las Grandes Montañas Humeantes.

Todos los años muda el pelo y su gruesa piel lo protege de las picaduras de los insectos. Puede medir hasta dos metros de largo y pesar unos 150 kilos en promedio, si bien las hembras son más pequeñas y delgadas que los machos.

Oso negro: alimentación

Sus ojos son pequeños y su visión no es muy buena, aunque puede distinguir colores, mientras que tanto el olfato como el oído están bastante desarrollados. Su hocico largo le permite conseguir alimento entre los árboles, hojas y ramas.

Hábitos, alimentación y reproducción del oso negro

A diferencia de otros osos, el negro americano no hiberna de manera ‘estricta’, sino que se mantiene en un estado de somnolencia durante todo el invierno, mientras vive de las grasas que ha acumulado en otoño… ¡Puede ingerir hasta 20 000 calorías y varios litros de agua por día antes de guarecerse en su cueva!

Cuando terminan los meses fríos se dirige hacia los valles y altitudes medias para acceder a la luz y al calor del sol. A medida que avanza el verano elige bosques donde protegerse de las altas temperaturas.

En cuanto a su alimentación, es omnívoro, aunque ingiere principalmente vegetales, bayas, bellotas, gramíneas frutos e hierbas. También consume hormigas, termitas, abejas o avispas, las cuales detecta y captura con su largo hocico. Es un gran aficionado de la miel y durante el verano se acerca a los ríos para cazar salmones en pleno salto.

Este oso es un gran nadador y puede trepar los árboles con una agilidad impresionante. De esta forma escapa de los peligros, principalmente de la caza por parte del hombre. Además, tiene la capacidad de andar sobre sus dos patas traseras o de sentarse sobre una roca, tronco o piedra para descansar.

Oso negro: reproducción

El oso negro es solitario casi todo el año, a excepción de encuentros esporádicos en áreas con mucha comida, durante la época de celo y reproducción, y cuando la madre se encarga de cuidar a los oseznos (el macho no participa en dicha tarea).

El apareamiento se lleva a cabo entre mayo y junio, y la gestación dura unos siete meses, pero no comienza justo después de la cópula. Las hembras realizan una implantación diferida del óvulo para que los nacimientos se produzcan en el otoño.

Cada camada está compuesta por uno o dos cachorros, que nacen sin pelo, ciegos y con unos 350 gramos de peso. La madre los amamanta sentada por ocho meses y, a partir de ahí, salen de la madriguera para aprender a cazar, conseguir una buena madriguera y escapar de los depredadores (entre ellos el lobo, el puma y el oso pardo).

Abandonan a la progenitora al año y medio o una vez que hayan ‘aprobado’ todas las lecciones maternas, de las cuales dependerá su supervivencia.