Manías y trastornos compulsivos en perros

Francisco María García · 19 diciembre, 2017
Esta clase de comportamiento canino es más grave de lo que te puedas imaginar, pues los trastornos obsesivos compulsivos en perros pueden llegar a provocar que el animal se automutile

Las manías y los trastornos compulsivos en perros están entre los disturbios comportamentales más frecuentes de nuestras mascotas. Consisten en cuadros clínicos donde el can pierde la capacidad de controlar sus emociones y lo expresa a través de ciertas conductas obsesivas.

Este cuadro de descontrol suele ser momentáneo, pero en casos más graves puede estar presente durante horas y horas seguidas. Por lo tanto, estos representan un riesgo para su bienestar físico y emocional, y es que el animal puede llegar hasta automutilarse.

Desgraciadamente, cuando llegan estos episodios el perro realiza ciertas acciones tan frenéticamente que se lastima sin darse cuenta. No cesará hasta que sienta dolor.

La mayoría de los perros diagnosticados con TOC suelen lamer compulsivamente su cola. Otros muerden intensamente diversas partes de su cuerpo y otros dan repetidas vueltas en torno a sí mismos.

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Causas asociadas a los trastornos compulsivos en perros

El desarrollo de manías y conductas obsesivas en los perros suele estar asociado a un historial de abusos físicos y emocionales. Por ello, es frecuentemente diagnosticado en canes que fueron abandonados o nacieron en las calles.

Pero el TOC también puede ser ocasionado por ansiedad excesiva, falta de estimulación, o encarcelamiento prolongado. Además, los animales que experimentan dolores agudos pueden desarrollar ciertas conductas obsesivas.

En este sentido, muchos estudios apuntan a que las patologías que afectan las funciones sensoriales pueden favorecer el aparecimiento de trastornos compulsivos en perros.

¿Cómo reconocer tempranamente el TOC en las mascotas?

El diagnóstico temprano del trastorno obsesivo compulsivo es fundamental para evitar que las conductas se vuelvan autodestructivas. Por ello, se antoja fundamental estar atento a los primeros signos del comportamiento obsesivo en nuestras mascotas.

Generalmente, los primeros síntomas de los trastornos compulsivos en perros son, en realidad, una intensificación de comportamientos ‘bien caninos’.

Debemos tener en cuenta que cierta repetición es inherente al comportamiento canino. Sin embargo, cuando se vuelve patológica la intensidad de su ejecución pone en riesgo la salud del animal.

Si un can empieza a ladrar, excavar, lamerse, perseguir su cola o rascarse excesivamente, lo mejor es consultar rápidamente tu veterinario.  El animal afectado también suele desarrollar muchos síntomas de la ansiedad por separación. Ello incluye masticar –o destruir– objetos del hogar, vestimentas o zapatos, además de orinar y defecar en algún lugar inusual.

Los supuestos de mayor gravedad

En casos más graves, cuando el TOC es diagnosticado con demasiado retraso, el perro suele presentar los siguientes síntomas:

  • Llagas y heridas en el cuerpo, principalmente en la cola y en las patas.
  • Lamer o morder frenéticamente las heridas o llagas.
  • Sangrado en sus patas o en su cola, generalmente a consecuencia del comportamiento autodestructivo.
  • Perdida de pelo o alteraciones en su pelaje.
  • Desvíos relativos a su comportamiento usual: ponerse agresivo, sobresaltarse, esconderse, aislarse, etc.
  • Evitar el contacto físico con personas y animales.

Tratamiento del TOC en los perros

A pesar de somatizarse muy notablemente, las manías y los trastornos compulsivos en perros tienen origen psicológico. Por ello, su tratamiento debe englobar la debida atención a su cuerpo y, principalmente, a su mente.

Debemos tener en claro que un perro que sufre de TOC presenta un desequilibrio emocional que es reflejado en su comportamiento; requerirá de nuestra paciencia y dedicación para recuperarse. Tendremos que asumir la responsabilidad de un cambio de ambiente y estilo de vida en el cotidiano de nuestro mejor amigo.

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La mayoría de los animales afectados deberán ser sometidos a un proceso de ‘reeducación’ y socialización para fortalecer su autoconfianza. También será clave el acompañamiento de un profesional capacitado en psicología canina.

Además, si el animal ya se provocó llagas y otras heridas, es importante esterilizarlas y favorecer su cicatrización. En caso de que haya diagnóstico de infección, podrán ser administrados antibióticos u otros fármacos correspondientes.

Por lo tanto y, aunque parezca obvio, vale la pena recordar y recalcar que en esta clase de asuntos –que afectan a la salud de nuestro can– el veterinario es el único profesional capacitado para recomendar un tratamiento eficaz a cada animal.

Manías y trastornos compulsivos en perros: ¿es posible prevenirlos?

Entre las formas eficaces de evitar los trastornos compulsivos en perros, encontramos:

  • Proporcionar un ambiente saludable y positivo para el animal.
  • Jamás utilizar la violencia física o emocional como ‘correctivos’.
  • Mantener una medicina preventiva apropiada, es decir, consultas periódicas al veterinario, desparasitación, vacunación, etc.
  • Ofrecer una alimentación balanceada; evitar los excesos energéticos o calóricos.
  • Realizar actividades físicas de forma regular, para paliar el hecho de que el perro acumule tensión y sufra de estrés o ansiedad.
  • Exponer el perro a un adecuado proceso de socialización, preferiblemente durante sus primeros ocho meses de vida.