Mal rojo en cerdos: síntomas, causas y tratamiento

20 mayo, 2021
Este artículo fue redactado y avalado por la bióloga Ana Díaz Maqueda
El mal rojo en cerdos o erisipela porcina es una enfermedad bacteriana potencialmente mortal en animales jóvenes y gestantes. La higiene y el manejo de los animales son la mejor prevención.

Las enfermedades porcinas son muy importantes, no solo a nivel de bienestar animal, sino también en lo que a la producción porcina se refiere. En la industria cárnica, controlar las patologías infecciosas es crucial para obtener una producción adecuada. Una de las condiciones que se considera omnipresente en esta industria es el mal rojo en cerdos o ‘erisipela’.

El hecho de tener una sobrepoblación de cerdos facilita la propagación de patologías e infecciones si no se toman medidas preventivas. La erisipela tiene varias formas de presentarse en un animal y puede causar la muerte súbita en cualquier individuo —y el aborto en hembras preñadas—. En las siguientes líneas, describimos en detalle esta enfermedad y su tratamiento.

¿Qué es el mal rojo en cerdos?

La erisipela, mal rojo en cerdos o enfermedad de las piel del diamante es causada por una bacteria grampositiva frecuente en el suelo, Erysipelothrix rhusiopathiae. Es un patógeno zoonótico que se transmite a través de aves migratorias, pavos y cerdos, por lo que encuentra en la industria un lugar perfecto para mantenerse y prosperar de hospedador en hospedador.

A pesar de que es una enfermedad zoonótica y puede contagiarse al ser humano, esto es bastante improbable. Para que ocurriera, una herida abierta en la piel de la persona debería contaminarse con la sangre de un cerdo infectado.

En las industrias que realizan el manejo correcto, no permiten el hacinamiento y llevan a cabo rigurosos protocolos de desinfección, esta patología es poco común.

Causas del mal rojo en cerdos

La aparición de la enfermedad y su propagación están muy ligadas a un incorrecto manejo de los desperdicios de los cerdos, así como un bajo nivel de higiene y una prevención deficiente en lo que a las enfermedades infecciosas se refiere. Así, las causas principales que llevan a la aparición y desarrollo del mal rojo en cerdos son las siguientes:

  • Un suelo mojado y contaminado con heces.
  • Sistemas de alimentación que contengan lácteos.
  • Corrales sobrepoblados, sin protocolo de desinfección entre entradas y salidas de animales.
  • Sistema de agua contaminado por la bacteria.
  • Cambio de cerdos entre grupos ya jerarquizados. El estrés deprime el sistema inmune y la bacteria tiene mayor facilidad para instaurarse en el organismo.
  • Cambios bruscos de temperatura.
  • Falta de higiene durante los meses cálidos.
  • Dietas que contienen aflatoxinas.
  • Alta carga parasitaria, que permite la entrada de bacterias a través de la pared dañada de los intestinos.
  • Introducción de animales no vacunados.
Un grupo de cerdos de granja.

Formas clínicas de la enfermedad

La enfermedad tienen varias formas clínicas. La aparición de cada una de ellas dependerá de cuánto sea capaz de viajar la bacteria dentro del cuerpo y del sistema inmune del animal. A continuación, te contamos cada una de las formas clínicas del mal rojo en cerdos.

Forma artrítica

La forma artrítica del mal rojo en cerdos se presenta cuando la enfermedad se cronifica. Si un cerdo se infecta con Erysipelothrix rhusiopathiae, puede ocurrir una septicemia y que la bacteria llegue a las articulaciones.

Este hecho puede causar una cojera e inflamación en las articulaciones, principalmente, en los corvejones y carpos. También es habitual que estos signos ocurran en las rodillas o los codos. El líquido sinovial de dichas articulaciones afectadas se vuelve serosanguinoso. Del mismo modo, pueden aparecer otras lesiones, como la poliartritis fibrinosa no supurativa o la erosión del cartílago.

Forma urticariforme

Una de las formas menos patogénicas de la enfermedad es la urticariforme o cutánea. En estos casos, la bacteria que infecta no es tan dañina y se presenta en animales que ya tienen cierta inmunidad.

La forma urticariforme se manifiesta con manchas redondas o poliédricas de uno 5 o 6 centímetros de diámetro, sobresalientes y de color rojo. Este signo clínico se considera patognomónico para la enfermedad, es decir, ninguna otra dolencia provoca que se desarrolle.

En general, estas manchas evolucionan hacia vesículas y finalmente se curan, a menos que la infección se vuelva crónica o se desarrolle la forma septicémica.

Formas septicémicas

Se trata de una infección de tipo agudo. En 12 o 24 horas, la invasión local puede diseminarse por el cuerpo e invadir los propios glóbulos blancos. Las bacterias se mantienen en el torrente sanguíneo, sobre todo en capilares y pequeñas vénulas. Este hecho puede causar trombos, edemas y acumulación de células blancas en la pared de los vasos.

Tras estos efectos, puede ocurrir una infiltración y que los tejidos periféricos a los vasos comiencen a necrosarse. Esto provoca un shock sistémico a nivel orgánico y la muerte del animal.

Forma endocárdica

Al igual que en la forma artrítica de esta patología en cerdos, la variante endocárdica también se produce en una fase crónica. En este caso, las bacterias llegan al tejido endocárdico y se infiltran en él. De manera habitual, la forma endocárdica y artrítica suelen aparecer a la vez, tras el desarrollo de la forma septicémica.

¿Cómo diagnosticar la enfermedad?

Debido a los años de experiencia, un ganadero puede saber o sospechar qué enfermedad o enfermedades pueden estar afectando a una piara. En el caso del mal rojo en cerdos, la forma urticariforme se muestra de manera única e inequívoca.

Diagnosticar de forma correcta una enfermedad en la industria animal es la mejor manera de controlarla, prevenirla y erradicarla. En cualquier caso, a pesar de estar seguros de qué le pasa a un ser vivo, es imprescindible verificar el diagnóstico a través de pruebas de laboratorio. En el caso de la erisipela, es necesaria una prueba PCR.

Tratamiento del mal rojo en cerdos

El tratamiento del mal rojo en cerdos solo es eficaz en los casos agudos y siempre al inicio de la enfermedad. La penicilina es el antibiótico usado generalmente para combatir los brotes. En el caso de las formas crónicas, el tratamiento es distinto. Habitualmente, los animales muy jóvenes y hembras preñadas suelen morir, ya que no existe un abordaje eficaz para ellos.

Cuando se trata de la forma artrítica, a veces se considera la amputación de la extremidad afectada, para evitar la proliferación y extensión de las bacterias. De esta manera, gran parte de los microorganismos quedan aislados y la infección no progresa.

En cualquier caso, cuando se producen brotes, es imprescindible el aislamiento de los animales enfermos, así como un control riguroso de los trabajadores que están con unos y otros animales. De esta forma, se evita que las bacterias se propaguen a través de las personas.

El mal rojo en cerdos puede tener muchas causas.

La mejor manera de actuar contra el mal rojo en cerdos es la prevención. El uso de vacunas en lechones y animales recién llegados a la explotación, así como la aplicación de sueros intravenosos que aumentan el sistema inmunitario de los animales frente a la erisipela, son los caminos que se deben seguir para que este patógeno no prolifere en el ganado porcino.

  • Cuevas Moreno, Victor., & Moreno Avalos, M. S. (2012). ERISIPELA PORCINA (ERYSIPELOTHRIX RHUSIOPATNIAE) (No. MONOGRAFIA LAGUNA SF977. E7. C83 2012).
  • Robbins, R. C., Almond, G., & Byers, E. (2014). Swine Diseases and Disorders. Encyclopedia of Agriculture and Food Systems, 261.