¿Por qué los perros son más sociables que los gatos?

Virginia Duque Mirón · 30 octubre, 2018
Muchos afirman que los perros son más sociables que los gatos. ¿Sabías que hay estudios que así lo demuestran?

Si preguntas a una persona que tiene un perro por qué prefiere a los canes antes que a los gatos, es posible que su respuesta sea: “Los perros son más sociables”. ¿Qué hay de cierto en esto? Veamos los motivos por los cuales se afirma este asunto.

¿Realmente los perros son más sociables?

Antes de nada, queremos reafirmar que nos encantan todos los animales, ya sean perros, gatos o cualquier otro, y que este artículo solo se limita a informar sobre los resultados de estudios realizados entres las dos mascotas preferidas en el mundo: perros y gatos.

No podemos negar que los perros son más expresivos y que demuestran más su cariño cuando llegamos a casa, cuando les damos un premio o cuando los llevamos de paseo. Estas son las razones superficiales y obvias por las que muchos afirman que los perros son más sociables que otras mascotas.

Pero hay argumentos más profundos que lo demuestran, como la existencia de dos genes que juegan un papel importante en una enfermedad que también afecta a los humanos, el síndrome de Williams-Beuren. Se ha demostrado que los humanos que tienen este trastorno presentan una sociabilidad extrema e indiscriminada, fruto de la enfermedad.

Mimar a tu perro

El estudio se llevó a cabo en la Universidad de Oregón, en la de Princeton y en algunas otras. Durante este estudio se encontraron ambos genes, que tienen que ver con el trastorno humano, y que en los perros se presenta como una mutación de ambos en un cromosoma.

¿Cómo se llevó a cabo el estudio?

Para analizar la certeza de este asunto, se tuvo en cuenta el comportamiento de 18 perros de distintas razas, ya fueran puras o híbridas. Además, se sumaron al experimento 10 lobos criados en cautividad. Como conclusión, se comprobó que aunque ambas especies convivían con humanos, los perros demostraron un alto nivel de sociabilidad mucho mayor que el de los lobos.

Aunque los genes son similares, solo se igualan entre personas y perros en el nivel de sociabilidad. En las personas, por ejemplo, este trastorno da lugar también a una apariencia física concreta, como de elfo. Parece ser causado por la pérdida de una parte del cromosoma siete.

No obstante, en los perros, estos genes mutados se encuentran en el cromosoma seis y el animal no sufre ningún cambio en su aspecto físico. Además, están presentes en todos los perros, sin importar la raza o la edad, lo cual les otorga esa capacidad de sociabilidad. No obstante, puede haber variaciones dependiendo del ejemplar. Así, algunos pueden sufrir alteraciones en estos genes y hacer que sean más simpáticos de lo normal. O lo contrario, estar alterados de manera que su sociabilidad sea menor de lo habitual.

Se cree, además, que la existencia de estos genes tiene que ver con las relaciones con los humanos, pues se estima que esta alteración de los genes hizo que los lobos sintieran miedo y se hicieran más apacibles, ganándose la confianza el uno del otro y dando lugar a la relación mascota-persona que conocemos hoy.

¿Quiere decir esto que los gatos no son sociables?

Llevarse bien con un gato

Por supuesto que no. Como dijimos al principio, estamos a favor de todas las mascotas y animales. Los gatos son animales muy aptos para vivir con nosotros, así que aunque tienen una fama de ser más independientes, siguen siendo muy buenos animales de compañía.

La diferencia radica en que los gatos “van más a su aire”, sin importarles nada más que ellos mismos. Nos quieren, pero cuando ellos quieren, nos hacen mimos, pero cuando ellos quieren, y vienen a nosotros, pero cuando ellos quieren.

Esta es la marcada diferencia con los perros, y también el hecho de que los gatos no suelen reaccionar de la misma manera ante la presencia de personas o mascotas extrañas. Es algo que no se puede negar, pero para nada queremos menospreciarlos.

¿Y tú? ¿Eres de perros o de gatos? Seguro que habías notado ya esta diferencia, ¿pero sabías a qué se debía?