Los cinco perros más fieles de la historia

Francisco María García · 5 octubre, 2018
Los casos de canes que han demostrado su lealtad a sus amos han quedado evidenciados con comportamientos tan nobles como permanecer en el lugar donde yacen fallecidos sus dueños

Son muchos los relatos de perros que sienten una devoción especial por sus dueños. En algunos casos, estos fieles amigos permanecen cerca de las tumbas de sus amos después de que estos mueren. Otros los esperan en la puerta del hospital donde los dejaron por última vez.

Estas conmovedoras historias muestran no solamente la nobleza de los perros con sus amos, sino también su sexto sentido y su increíble sentido de la orientación. Algunas se han vuelto muy famosas e incluso han servido de inspiración para películas. A continuación, veremos cinco ejemplos de algunos de los perros más fieles de la historia.

Canelo en Cádiz

Canelo era un perro que vivía en Cádiz en la década de los 80. El fiel animal acompañaba a su amo a todas partes; se trataba de un hombre solitario, por lo que Canelo era su única compañía.

El perro le acompañó durante años, una vez a la semana, al hospital donde se hacía su tratamiento de diálisis. Se quedaba esperándole fuera, en la puerta del establecimiento.

Un día el hombre murió a causa de complicaciones en medio de su tratamiento. Canelo esperó a su amigo durante 12 años en la puerta del hospital.

Canelo nunca más se movió de ese lugar; los vecinos le llevaban agua y comida, ya que se ganó el corazón de todos quienes conocían su historia. Sin duda, Canelo es uno de los perros más fieles de la historia.

Los perros más leales de la historia

Bobby en Edimburgo

Bobby fue un perro de raza terrier que vivió a mediados del siglo XIX. Su dueño era un policía de Edimburgo y los dos siempre estaban juntos. Un día, el policía murió por una tuberculosis fulminante. Bobby acompañó en todo momento al cortejo hasta el cementerio donde enterraron a su amo.

En un acto de increíble nobleza, y demostrando ser un perro extraordinariamente fiel, Bobby permaneció en la tumba de su dueño durante 14 años, hasta su propia muerte. Las personas del lugar le alimentaban y le daban refugio en invierno. Se convirtió en una verdadera leyenda, admirado y querido por todos.

El Guacho en Uruguay

El Guacho fue un perro que vivió en Uruguay en los años 60, y era un perro muy fiel a su dueño. Un día este enfermó y tuvo que ser trasladado a un hospital que se encontraba a más de 50 kilómetros de distancia de la casa. El Guacho se quedó solo y muy triste.

Ante la nueva situación, el animal decidió ir a buscar a su dueño y emprendió el recorrido a través de ríos y humedales, hasta que encontró el hospital.

El perro permaneció esperando fuera del lugar donde su amo estaba hospitalizado. El personal del centro de salud y los vecinos admiraban su nobleza y amistad y le llevaban alimentos. Cuando el dueño falleció, el Guacho aulló de forma desgarradora en las afueras del hospital.

Este perro fiel acompañó a su amo al cementerio donde fue enterrado. Permaneció allí, sobre su tumba, durante 30 días. Después empezó a ir al pueblo para buscar comida, pero todas las tardes volvía al cementerio a dormir sobre la tumba de su dueño.

Perro en tumba de su dueño

Collie en Argentina

Collie es otro perro que ha pasado a la historia como uno de los más fieles. Llegó al cementerio de La Piedad, en la ciudad de Rosario (Argentina) el día en que su dueño fue enterrado allí. Ese día se quedó a dormir sobre la tumba de su amo.

Al día siguiente, los familiares del difunto fueron a buscarlo. Collie no quiso moverse de ahí; entonces dejaron pasar unos días y volvieron con una cuerda. No hubo forma de llevárselo; el animal rechazó abandonar a su dueño. Permaneció ahí durante cinco años.

Fido en Italia

Fido vivió en un pequeño pueblo de Italia, a finales de los años 1930. Su dueño era un joven llamado Luigi, quien trabajaba en una carpintería de la zona. Para ir a su trabajo Luigi debía tomar el tren todas las mañanas. Frido le acompañaba a la estación y le esperaba también allí por las tardes.

En 1943 Luigi fue reclutado por el ejército y enviado al frente ruso. Su fiel amigo siguió esperándolo en la estación todas las tardes. Buscaba esperanzado a su dueño entre los pasajeros. Luigi nunca volvió, así que Frido le esperó durante siete años, hasta su propia muerte.

Los animales siempre nos sorprenden por sus cualidades, el cariño que muestran y su nobleza. Para el ser humano, los perros deberían ser, en muchos casos, un verdadero ejemplo a seguir.