Perros fieles hasta después de la muerte

Mariela Ibarra Piedrahita · 1 septiembre, 2015

A pesar de llevar siglos entre nosotros, aún nos queda mucho por comprender del comportamiento canino.  Existen muchas acciones que realizan los canes que pasan de enternecernos a asombrarnos, y tal es el caso de los perros fieles hasta después de la muerte.

Posiblemente la sensibilidad de los perro ante la muerte de un ser querido se deba a que son animales altamente sociales y crean fuertes vínculos con las personas que componen su entorno familiar, con quienes establecen relaciones que van más allá de una forma de supervivencia.

Sin embargo, ante la desaparición de un miembro de la familia (ya sea humano o animal), el perro resentirá con fuerza en cambio en la jerarquía, en especial si se trataba de alguien a quien estaba muy apegado, llegando a necesitar en casos extremos rehabilitación psicológica y tratamiento farmacológico.

¿Los perros entienden el concepto de muerte?

perro triste

No está claro hasta qué punto los perros entienden el fallecimiento como un evento irremediable. Sin embargo se registra que por lo menos siete de cada diez canes muestran signos de ansiedad y angustia posterior a la muerte de un ser querido o un compañero animal.

Los perros son animales dependientes de su cuidador y un cambio brusco de la situación jerárquica en la familia puede afectarlos severamente.

Los psicólogos caninos y especialistas en conducta coinciden en que se debe prestar atención a un perro que atraviesa por esta clase de crisis, para que pueda superar de manera saludable la pérdida.

Algunas pequeñas atenciones que puedes prestarle y harán que mejore su ánimo son:

  • Es recomendable que el perro mantenga un nivel de actividad más o menos normal, por lo tanto deberás animarlo a que retome su rutina habitual.
  • Darle mucho afecto y muestras de cariño.
  • Usar sus juguetes favoritos como estímulos para que se anime a jugar.
  • Llévalo de paseo, puede ser un simple viaje en coche. Esto será un excelente distractor para él.
  • De ser posible, pasa un poco más de tiempo con él.
  • Acude al veterinario si el perro deja de alimentarse, beber o se muestra demasiado abatido, puede necesitar tratamiento especializado.

Mayor sensibilidad ante el fenómeno

Actualmente existe una mayor preocupación por parte de los cuidadores sobre la suerte del can en caso de que fallezcan.

Dentro de los acuerdos más comunes para estos casos se encuentran los dueños que destinan pequeñas cantidades de dinero o propiedades para garantizar el cuidado de la mascota tras su deceso, o conversan con sus parientes y amigos sobre quién sería la persona idónea para encargarse de ellos.

Una solicitud inusual, pero que ha ido popularizándose, es la de permitirle al perro acercarse al cadáver del dueño y que, de cierta manera, este no piense que lo ha abandonado, sino que algo más ha ocurrido.

Historias famosas de perro increíbles

Hachiko

Posiblemente la historia que a todos se nos viene a la cabeza frente a esta temática es la de Hachiko, el perro Akita del profesor Eisaburo Ueno. Hachiko acompañaba todos los días a su cuidador a la estación del tren y volvía para esperarlo en su retorno del trabajo.

Lamentablemente el cuidador murió de un paro cardíaco mientras daba una clase.

Hachiko, sin enterarse del fallecimiento de su amo, lo esperó en la estación del tren durante nueve años, convirtiéndose en un símbolo de  lealtad no solo en Japón, su tierra natal, sino en el mundo entero.

Capitán

perro tumba

Capitán es un perro argentino que desde 2007 custodia la tumba de su amo Miguel. Según la esposa de Miguel, este llevó al perro a casa como un regalo para su hijo Damián. Sin embargo, desde la muerte de Miguel, Capitán desapareció.

La familia lo dio por desaparecido hasta un domingo, casi un año después, cuando, visitando la tumba de Miguel, vieron al perro en el cementerio.

De acuerdo a lo relatado por los trabajadores del lugar, el perro había llegado hacía pocos días, con una pata lastimada y luciendo exhausto. Recorrió las tumbas olfateando hasta que encontró la de Miguel y se echó a su lado.

Lo curioso del caso es que el perro nunca había estado en el cementerio, por lo que se presume que llegó al lugar apoyado por su olfato.

A pesar de que la familia intentó llevarse el perro a casa, este siempre volvía al cementerio, por lo que terminaron dejándolo en el lugar, a donde cientos de personas acuden a ver, mimar y alimentar a este leal can.

Canelo

Canelo era el fiel acompañante de un vagabundo de la ciudad de Cádiz en España. El cuidador de Canelo debió someterse a un tratamiento de diálisis y dejó al perro en la puerta del hospital diciéndole que lo esperara.

Infortunadamente el hombre murió y el perro se quedó afuera del hospital aguardando la salida de su amo durante doce años.

Este caso se hizo muy famoso porque el perro fue capturado por la perrera municipal, generando la indignación de los habitantes del sector, que realizaron marchas y lograron que el perro fuera apadrinado por el hospital, recibiera tratamiento veterinario, afecto y alimentación.

En la actualidad se puede apreciar una placa conmemorativa muy cerca del lugar donde pasó gran parte de su vida.