Las diferencias entre llamas y alpacas

Laura Huelin · 4 mayo, 2018
Existen rasgos físicos y formas de comportamiento distintas que revelarán las divergencias que existen entre estas dos especies pertenecientes a la familia de los camellos

Las diferencias entre llamas y alpacas parecen sutiles si no estamos acostumbrados a ver a estos animales que viven en Perú y Bolivia de manera habitual. Sin embargo, son más sencillos de distinguir de lo que parece.

Similitudes entre llamas y alpacas

Antes de enumerar sus diferencias, es pertinente hacer notar sus similitudes: estos animales tienen un hábitat muy parecido y están estrechamente relacionados entre sí. Los dos pertenecen a la familia de los camellos, y también tienen fuertes lazos con las vicuñas y guanacos, aunque estos dos son animales salvajes.

Tanto las alpacas como las llamas tienen una dieta similar: son herbívoras y se alimentan pastando. Las dos especies viven en rebaños y son animales domesticado; viven de manera pacífica junto al hombre. Ahora veremos sus diferencias, que van más allá del físico:

Diferencias entre llamas y alpacas

Las diferencias entre llamas y alpacas son obvias para quien está acostumbrado a verlas, si bien para alguien que viaja por primera vez a las zonas en las que se pueden encontrar pueden parecer el mismo animal.

Las características que las convierten en diferentes animales también tienen que ver con su relación con el hombre y su carácter, no solamente con su físico. Ambos son animales dóciles, pero reaccionan de maneras diferentes frente a la proximidad de desconocidos.

Altura y proporciones

Una de las diferencias entre llamas y alpacas más notables es su tamaño: las llamas son visibilemente más altas que las alpacas. Las llamas miden alrededor de 120 centímetros hasta la cruz, mientras que las alpacas apenas alcanzan los 90.

Por lo tanto, también son más pesadas: las llamas superan los 100 kilogramos de peso, mientras que las alpacas no suelen pasar de los 60. Es decir, en tamaño en general, las alpacas no son más altas que un ser humano adulto, mientras que las llamas, entre el cuello y las orejas, sí sobrepasan su estatura.

La cara

Si miramos atentamente a su cara, encontramos más diferencias entre llamas y alpacas: las alpacas son más redondas y tienen los rasgos de la cara menos afilados que sus primas las llamas.

Alpaca: características

Las llamas tienen las orejas alargadas y puntiagudas: las de las alpacas son más redondeadas. Lo mismo ocurre con el morro: el de las alpacas sobresale más y tiene un aspecto más alargado.

La lana

En cuanto a su relación con el ser humano, también se nota la diferencia entre estos dos animales. La lana de la alpaca es una fibra muy codiciada por ser suave y ligera, así que no solamente tienen un manto más espeso y abundante que las llamas, sino que tienen un aspecto más esponjoso.

Por el contrario, como la lana de la llama es más áspera y difícil de trabajar, se les ha dado empleo como animales de tiro. Así se aprovecha también su mayor potencia física. Las llamas, por lo tanto, tienen menos lana y un aspecto más áspero y menos amable que las alpacas.

El carácter

Otras de las diferencias entre llamas y alpacas definitivas está en su carácter. Si bien ambos son animales de rebaño, domesticados y que muestran curiosidad por los humanos, las diferencias terminan aquí.

Las alpacas son animales más bien tímidos que huirán si desconocidos intentan acercarse. No les gusta trabajar para el ser humano y, si alguna vez se sienten molestas o enfadadas, pueden recurrir a escupir; aunque si tiene escapatoria preferirá alejarse.

Llama vs alpaca

Por el contrario, las llamas son más extrovertidas, pero también más tozudas. Si alguna llama se siente molesta o que no se le está tratando como a ella le gusta, no tendrá dudas en escupir o dar coces a quien tenga cerca. Además, puede decidir no trabajar para el ser humano y quedarse inmóvil o tumbarse, de manera que es imposible obligarla a moverse.

Las diferencias ente llamas y alpacas parecen formadas a partir de pequeños detalles, aunque solo hace falta saber darse cuenta de ellas para que se hagan obvias. Si estás delante de un animal de estos y no sabes cuál es, fíate de su tamaño y sus orejas en vez de intentar provocarla para que te escupa.