Diferencia entre animales salvajes y domésticos

Miguel Rodríguez · 1 enero, 2018
Las divergencias entre estas especies están en la adaptación de sus propias funciones, lógicamente, bien distintas entre sí; en cualquier caso, esa capacidad de adaptación es lo que define a cualquier ser vivo del planeta: es la evolución

Todos sabemos que los animales son libres por naturaleza, y no fue hasta la llegada del hombre que sus facciones empezaron a cambiar generación tras generación. Un ejemplo de estos cambios han sido los perros y los gatos, animales salvajes que conviven con nosotros actualmente.

Selección y adaptación

La vida entre sus aspectos más notables, tiene la capacidad de adaptarse en cualquier entorno que le rodee. Los animales forman parte de la cadena de la vida, y es por esto que vemos que distintas razas y especies que conviven con nosotros en el día a día.

Pero, ¿qué diferencia realmente a un animal salvaje con respecto a un animal doméstico? Pues la respuesta puede asombrar a muchos, y otros puede que les aburra o ya lo sepan.

Antes de resolver esta pregunta tenemos que hablar primero de lo que caracteriza a un animal salvaje: su actitud y su aspecto en general. No podemos hablar de todas las especies, debido a lo extensa que puede ser la información de cada una, pero sí podemos valorar algunos aspectos similares entre cada uno de ellos.

Una de las cualidades que más destacan entre los animales salvajes yace en su actitud al acercarse a elementos que llamen su curiosidad. La gran mayoría presentan una cautela de grandes proporciones, motivado por el hecho de que pueda ser o no una distracción de algún depredador que atente contra la vida del animal.

Otra cualidad que destaca es la apariencia física del animal en sí; muchos animales utilizan su pelaje y su piel para fundirse con el entorno para acechar de forma más apropiada su presa. Pero no solo sirve como camuflaje, sino también como un llamado de atención para los depredadores osados.

Diferencia entre animales salvajes y domésticos: rana

Los colores sirven como forma de advertencia de un animal a otro sobre las cualidades que este posee, lo que la mayoría de las veces es una señal de peligro, ya que esta especie es venenosa, y lo demuestran con colores vívidos. De igual forma, hay otras que simulan estos colores, y sobreviven engañando al resto.

Adaptación y domesticación

Los lobos fueron los primeros animales salvajes en ser domesticados por el hombre. Se cree que este proceso ocurrió cuando un miembro de nuestra especie empezó a compartir su comida junto a un un cachorro o a un adulto joven, logrando así un acercamiento entre ambas especies.

Dicho proceso se repitió una infinidad de veces, lo que resultó en la gran variedad de razas de perros que existen hoy en día. Pero no solo fue con perros, pues el proceso también se dio con gatos salvajes y otros animales que hoy en día llamamos de granja.

Las características de estos animales domesticados son varias: en contraste con los animales salvajes, los domésticos no tienden a despegarse mucho del ser humano, así que pierden un poco ese toque de libertad y curiosidad que los identifica.

De igual forma, el pelaje va perdiendo el tono rústico que se adapta al terreno para dar paso a un aspecto más amigable y aceptado visualmente para el ojo humano. Ya no veremos en la mayoría de los casos aquellos tonos que se camuflan con el ambiente, o los colores chillones que señalan peligro.

Muchos animales presentan transformaciones físicas que se transmiten de generación en generación: bastantes reducen su tamaño para ser más apetecibles para el hombre, y algunos incluso transforman partes de su cuerpo para lucir más amigables y ser deseados por los seres humanos.

También, muchas razas demuestran una caída notable en la agresividad hacia cualquier elemento, sea vivo o inanimado. Muchas razas exponen una actitud infantil que agrade mucho a los seres humanos, lo que aumenta, así, su potencial como mascota.

Todo de acuerdo a su función

Ya hablamos de las características de animales salvajes y domésticos, y ya respondimos una parte de la pregunta que nos hicimos al principio del artículo. En definitiva, podemos decir que los animales salvajes son más agresivos y están más adaptados al entorno que les rodea.

De igual forma, los animales domésticos se adaptan de acuerdo a la función que el ser humano les ha ideado con el paso de generaciones. Los perros son los cazadores y compañeros fieles a los seres humanos que obedecen cada una de sus ordenes.

Diferencia entre animales salvajes y domésticos: perro

En el caso de las aves, son criadas como fuente de alimento de fácil acceso, lo que ahorra el trabajo de entrar al entorno salvaje y exponerse ante los otros depredadores salvajes. La cacería es una competencia del más apto y el perdedor suele pagar con su vida, y no hablamos solo de la presa en sí.

Lo cierto es que mantenemos un balance entre cada uno, dado que cumplen funciones distintas en el ecosistema del mundo. Teniendo muchos ejemplares de uno, puede desequilibrar la cadena de la vida.