La historia del toro de Lidia

Virginia Duque Mirón · 29 noviembre, 2017

Los toros son animales imponentes y hermosos que nos encanta observar. Se han convertido en iconos de países como España, especialmente el toro de Lidia, del cual te queremos contar su historia para conocerlo más a fondo. ¡Quédate con nosotros y descubre la historia de este majestuoso animal!

Sobre el toro de Lidia

Origen e historia

Como todos los bovinos, proviene de Bos primigenius, una especie de oro primitivo que habitaba en África, Europa y Asia. Su descendencia, los Bos Taurus, fueron más resistentes que sus antepasados y supieron adaptarse de mejor manera al medio, por lo que sobrevivieron más tiempo mientras el Bos primigenius desapareció.

Aunque se afirma que el toro de Lidia, como cualquier otro bovino, proviene del primero, lo cierto es que no se puede aplicar la existencia de estos más que al más fuerte, al que sobrevivió más tiempo, y este es el Bos Taurus. Durante su existencia, se fueron domesticando algunos de sus descendientes para labores de trabajo o transporte, así como para proporcionar cante. Ambas especies cohabitaron juntas por un tiempo.

Respecto al toro de Lidia se ha llegado a la conclusión de que proviene específicamente del Bos Taurus brachyceros, que vivía en Europa y África, ya que aunque era de menor corpulencia que otros Bos Taurus, era de mayor bravura. Esto desmiente la teoría de que provenga de la especie de Bos introducida por los celtas en España y Portugal ,que solo dio animales que servían para el trabajo y como alimento.

Durante reinado de los Reyes Católicos se llegaron a ver en España los primeros ejemplares cerca de Valladolid, para luego extenderse por todo el territorio. Andalucía no tardó en ponerse a la cabeza en la cría del toro bravo, y pronto se crearon los espectáculos taurinos con fines comerciales.

Toro

Diferentes castas del toro bravo

Dentro de esta especie de toro bravo hubo diferentes castas con sus características propias. Son las siguientes:

  • Casta Navarra. Estos fueron toros de pequeño tamaño y con falta de trapío, pero que suplían con su bravura.
  • Casta jijona. Eran conocidos por su pelo colorado, y aún a día de hoy se conoce a los ejemplares con el pelo de este color como toros jijones.
  • Casta andaluza. De aquí sin duda proviene el toro de Lidia en su más pura esencia.
  • Casta castellana. Esta es de donde salieron los toros más grandes y los más difíciles de domesticar.
  • Casta vazqueña. Esta casta la fundó don Gregorio Vázquez y lo hizo seleccionando los mejores ejemplares de casta andaluza y castellana. Más tarde pasó a manos del rey Fernando VII y, por último, a manos de quien los lanzó a la fama: el Duque de Veragua.

El trapío del toro de Lidia

El trapío es el conjunto de características que definen al toro. Entre ellas debe tenerse en cuenta:

  • Peso. Este debe ser entre 300 y 500 kilogramos
  • Estatura. Aproximadamente 165 centímetros, y 190 de largo.
  • Cornamenta.
  • El pelo, piel y capas.
  • Sus extremidades y cabeza y cuello.

Basándose en los estándares marcados para reconocer a un pura raza de toro de Lidia, se tendrán en cuenta estas características.

Comportamiento del toro de Lidia

Como casi todos los bovinos, este también es un animal de manada. Desde que nace lo demuestra, pues llega a mantenerse pegado a su madre durante unos ocho o nueve meses. No obstante, en las manadas siempre se encuentra el toro que manda, y este se determina por cómo maltrata a los demás. No son pocas las veces que otro toro de la manada lo desafía para coger las riendas y se forman peleas sangrientas.

Como su madurez sexual llega cuando son muy jóvenes, antes del año y medio de edad se separan hembras de machos. Sin embargo, esta separación no calma sus deseos sexuales y por ello se montan unos a otros para calmarse.

El toro bravo de Lidia, símbolo español, es un animal peculiar que bien ha merecido la pena conocer, ¿no crees?