La demencia senil en gatos

Alba Muñiz · 26 julio, 2018
Este deterioro mental de los felinos, que provoca desorientación y cambios de comportamiento, puede aparecer a partir de los 10 años de edad y, si bien no es reversible, si que se puede retrasar o detener

De la misma manera que las personas, las mascotas presentan un deterioro físico, y en ciertos casos mental, a medida que van envejeciendo. Por eso, te traemos información sobre la disfunción cognitiva felina, más conocida como demencia senil en gatos.

El tiempo, implacable con humanos y mascotas

El paso del tiempo produce inevitables cambios físicos en los mininos. Y también puede generar, entre otras cosas, confusión y desorientación en nuestros amigos maulladores.

Los felinos domésticos viven un promedio de 15 años. Pero las primeras señales de demencia senil pueden aparecer alrededor de los 10 u 11. Y, en los gatos que superan los tres lustros de vida, es una patología muy frecuente.

Se debe recurrir al veterinario ante la menor duda. El profesional indicará cuáles son los mejores pasos a seguir de acuerdo a las características particulares de cada minino.

Al igual que las personas, las mascotas pueden ver deterioradas sus funciones mentales a medida que envejecen. Conoce detalles sobre la demencia senil en gatos.

Disfunción cognitiva en gatos

Un deterioro irreversible que se puede retrasar

Un gato con disfunción cognitiva va perdiendo el control de su cuerpo y de su entorno. Por eso, es imprescindible que sepamos cómo acompañarlo y ayudarlo ante estas nuevas circunstancias.

Ten presente que, al igual que en los humanos, si bien el deterioro no se puede revertir, es posible detenerlo o retrasarlo. Considera también que la demencia no afectará a todos los animales de la misma forma.

Es importante, entonces, aprender a reconocer los indicadores de demencia senil en gatos, y estar al tanto de las medidas que se deben tomar para darle calidad de vida a una mascota en esta etapa de su existencia.

Conoce las señales de demencia senil en gatos

Entre los signos que pueden estar indicando que un minino presenta disfunción cognitiva se encuentran:

  • Cambios de comportamiento: puede reclamar más atención o volverse más agresivo.
  • Confusión. El animal deambula como sin sentido. Lo más probable es que no recuerde dónde está su comida, su agua o su bandeja sanitaria.
  • Maullidos más frecuentes. Suelen presentarse de manera reiterada, sobre todo por la noche. Por lo general, están indicando nervios o ansiedad al encontrarse solos o desorientados en la oscuridad.
  • Cambios en el patrón de sueño. Al perder interés por el entorno, duermen más durante el día, pero por las noches deambulan (y maúllan).
  • Desinterés por el aseo. El animal deja de acicalarse como lo hacía normalmente. Esto se traduce en que su pelo se verá más opaco y descuidado. Y se corre el riesgo de que no se alimente por el hecho de verse descuidado.
  • Que haga sus necesidades fuera del arenero.

Deterioro mental en gatos

Cuidados para un minino con disfunción cognitiva

Si el veterinario confirma el diagnóstico de demencia del gato, en algunos casos puede indicarse un tratamiento farmacológico. De todas formas, son muchas y variadas las medidas que se pueden tomar para hacer la vida del minino más llevadera. Toma nota:

  • Reducir al mínimo posible los cambios. No hay que mover de lugar las cosas del minino: cuencos, camas, rascadores, juguetes, etc. Tampoco muevas, ni agregues ni quites muebles u otros objetos.
  • Evitarle situaciones estresantes. Es importante que se reserve un lugar donde el animal pueda estar tranquilo si hay movimientos o ruidos extraños en la casa. Por ejemplo, si se reciben visitas o si debe realizarse en el hogar algún tipo de reparación.
  • En la medida de las posibilidades, incrementar las sesiones de juego para mantener activo y estimulado al minino.
  • Cepillarlo con frecuencia, o limpiarlo con un paño humedecido, para mantener en buen estado su pelaje. También hay que higienizar sus ojos y orejas.
  • Colocar rampas si el animal ya no puede acceder a los lugares donde habitualmente le gustaba estar. O dejarle una mínina señal lumínica para evitar desorientaciones nocturnas.
  • Proporcionarle una dieta adecuada según las indicaciones del veterinario.
  • Darle mucho cariño. Esto, sin lugar a dudas, es lo más importante que se debe hacer para afrontar la demencia senil en los gatos.